El ex senador Jim Webb se pregunta: “¿Desde cuándo es aceptable asesinar a un líder principal de un país con el que ni siquiera estamos en guerra?”

13 de enero de 2020

13 de enero de 2020 —El ex senador estadounidense Jim Webb escribió un artículo editorial en el periódico Washington Post del 9 de enero titulado, “When Did It Become Acceptable To Kill a Top Leader of a Country We Aren’t Even At War With?” (¿Desde cuándo es aceptable asesinar a un líder principal de un país con el que ni siquiera estamos en guerra?). Varias personas preocupadas por el asesinato del mayor general Quasem Soleimani, comandante de la Brigada Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, perpetrado por Estados Unidos, han hecho llamados retirar las tropas estadounidenses estacionadas en Iraq, pero Webb, que fue senador demócrata por Virginia del 2007 al 2013, y quien durante la Presidencia de Ronald Reagan fue Secretario de la Marina, se hace una pregunta mucho más seria.

Webb dice que, “en 2007, el Senado aprobó una resolución no vinculante haciendo un llamado al gobierno de George W. Bush para que colocara a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán como una organización terrorista internacional. Yo me opuse a esta propuesta basándome en el hecho irrefutable de que la organización era un brazo armado del gobierno iraní. Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria no son actores independientes como al-Qaeda y el Estado Islámico (EIS). Son parte de la estructura militar formal del gobierno de Irán, y tiene una fortaleza estimada de más de 150,000 miembros. Es legal y lógicamente imposible definir una parte de un gobierno nacional como una organización terrorista internacional sin que el término no sea aplicado a todo el gobierno”.

Esta es la cuestión que ha destacado Helga Zepp-LaRouche.

Webb señala que la resolución del 2007 del Senado patrocinada por el gobierno de Bush no tuvo éxito, pero en abril del año pasado el Departamento de Estado “designo unilateralmente a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria como una entidad terrorista extranjera”.

“El asesinato del comandante militar mejor conocido de un país con el cual no estamos formalmente en guerra, invita a una justificación moralmente laxa para una plétora de medidas en represalia, y no solo de parte de Irán”, agrega.

Webb relata que cuando él combatió en Vietnam como parte de la Armada (por lo cual le concedieron dos medallas del Corazón Púrpura, la Estrella de Plata, y dos Estrellas de Bronce), “la Unión Soviética le proporcionó apoyo de manera sistemática a los norvietnamitas, incluyendo la mayor parte de las armas que estos utilizaron en el campo de batalla. Entonces China era un Estado rebelde que tenía armas nucleares. Sus líderes a menudo expresaban una retórica en contra de Estados Unidos. Sin embargo no asesinamos a sus líderes militares por asesorar tácticamente o dar asistencia logística [a Vietnam del Norte]. Peleamos la guerra que estaba delante de nosotros, y creamos las condiciones en las que enfrentamos a China agresivamente por medios diplomáticos, económicos y otros”.