El fiscal Durham ha recibido informes sobre una conspiración criminal de cuatro años de espionaje contra los oponentes de Obama

27 de diciembre de 2019

26 de diciembre de 2019 — En una entrevista con la estación de radio WMAL de Washington, DC, el lunes 23 de diciembre, el ex fiscal federal del Distrito de Columbia, Joe diGenova, comentó sobre el artículo que publicó el portal de The Intercept el viernes 20, en donde se informa que el fiscal federal John Durham, se ha reunido en varias ocasiones con el ex director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas en inglés) Mike Rogers. Durham dirige la investigación sobre las actividades de la comunidad de inteligencia y las agencias policiales en el “Rusiagate” contra el candidato y después Presidente Donald Trump. El Fiscal General, William Barr, encargó esa tarea a Durham. Lo que explicó diGenova es realmente explosivo.

Dice que Mike Rogers tiene toda la información sobre la operación de espionaje que llevaron a cabo durante los cuatro años del segundo gobierno de Obama, de 2012 a 2016, a solicitud del entonces director de la CIA, John Brennan, y el entonces director del FBI, James Comey, para el gobierno de Obama; con ese fin, utilizaron como pretexto la “Sección 702” del código, o el proceso de autorización mediante el tribunal de FISA, y también la Orden Ejecutiva 12333 (que autoriza por órdenes del ejecutivo espiar a ciudadanos estadounidenses) todos esos mecanismos judiciales para espiar a los ciudadanos “bajo sospecha”. Ya el representante republicano de California, Devin Nunez, había encontrado los registros de las actividades de “desenmascaramiento” durante las investigaciones en el período que presidió la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes. Los registros que descubrió Nunez en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa blanca en marzo de 2017, eran solamente los últimos frutos de ese proceso del gobierno de Obama, cuando le aplicaron el tratamiento de ciudadano “bajo sospecha” al candidato Donald Trump. DiGenova afirma que Rogers tiene las pruebas de la NSA y años de notas contemporáneas con relación a la enorme conspiración de espionaje contra los oponentes políticos de Obama.

Cabe recordar que Mike Rogers acudió al tribunal FISA el 24 de octubre de 2016 para informar sobre los abusos significativos a la Ley de Vigilancia a la Inteligencia Extranjera (FISA, en sus siglas en inglés) por parte del NSA, y su investigación se extendió para documentar los abusos continuados del FBI y de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia. La magistrada Rosemary Collyer, la juez principal del Tribunal FISA (que emite las autorizaciones para espiar en secreto) dijo con relación a los primeros informes de Robers que “el gobierno informó oralmente al Tribunal de incumplimientos significativos con los procedimientos de minimización de la NSA relacionados con las consultas de información obtenidas bajo el 702 utilizando identificadores estadounidenses”. Esto fue tres días después de que el FBI introdujo la primera solicitud ante el tribunal FISA para espiar a Carter Page, un asesor de la campaña electoral de Trump.

La juez Collyer emitió un informe de 99 páginas sobre los abusos, en una decisión del tribunal FISA del 26 de abril de 2017, la cual fue desclasificada como secreta y se hizo pública en mayo de 2017. Entre los abusos más notables se señala el acceso ilimitado de contratistas privados del FBI a la base de datos de FISA, un acceso que esos contratistas mantuvieron incluso después de que había terminado su contrato con el FBI. Según diGenova, cuando el Fiscal General Barr se refiere a que John Durham está investigando a las agencias de inteligencia y a individuos privados, se refiere, en parte, a estos “contratistas”.

La recompensa que obtuvo Mike Rogers por su informe al Tribunal FISA, fue la recomendación que hicieron el director de Inteligencia Nacional, James Clapper, y el secretario de Defensa, Ash Carter, al Presidente Barack Obama, de que lo despidiera. Obama decidió no seguir el consejo, porque, según diGenova, sabía las cartas que Rogers tenía en la mano. En su momento, Nunes fue vilipendiado, le dijeron de todo, “conspirólogo” y demás sandeces, por los famosos hallazgos que hizo de las actividades de “desenmascaramiento” en marzo de 2017 en la Casa Blanca. DiGenova en cambio, sostiene que Nunes y Rogers merecen los más altos honores.

Rogers informó personalmente a Donald Trump, según las reseñas de la prensa, sobre el hecho de que lo espiaban durante su período de transición, en la Torre Trump, lo cual llevó a Trump a mudar sus actividades para preparar la transición a su localidad turística de Bedminster, en Nueva Jersey. Asimismo, en su momento Rogers manifestó solo una confianza “moderada” en la mentada “Evaluación de la Comunidad de Inteligencia” de enero de 2017, en la que los agentes de Obama decían que Rusia hackeó al Comité Nacional Demócrata y al jefe de campaña de Hillary Clinton, John Podesta, con el fin de apoyar la campaña presidencial de Donald Trump.

DiGenova también tuvo críticas para la juez Collyer y los demás jueces del tribunal FISA por su leve reprimenda a los funcionarios del FBI frente a las graves revelaciones del informe de Horowitz. Dice que Collyer y otros sabían muy bien que se había abusado de la ley FISA y que les habían estado mintiendo sistemáticamente, y que ahora Collyer y demás están metidos en “actividades de gran pose para cubrir sus espaldas”.