Helga Zepp-LaRouche exige que las fuerzas armadas de Alemania salgan de Afganistán

23 de diciembre de 2019

23 de diciembre de 2019 — La edición del periódico semanal alemán Neue Solidarität, fechado el 21 de diciembre, tiene un artículo de fondo escrito por Helga Zepp-LaRouche titulado “Dieciocho años de mentiras sobre la guerra en Afganistán: las fuerzas armadas tienen que salirse ya", en donde pone el dedo en la llaga desde el comienzo:

“Por una vez, el Washington Post publicó una reseña periodística honesta, con los llamados ’Papeles de Afganistán’, en los cuales se revela en unas 2,000 páginas bajo el encabezado de ’En guerra con la verdad’, que la guerra en Afganistán ha sido un verdadero desastre desde el comienzo. Las explicaciones constantes de funcionarios estadounidenses que alegaban que se avanzaba algo en esta guerra, eran mentiras deliberadas. Esto es una confirmación plena de la evaluación que hizo el BüSo [su partido político, Movimiento de Derechos Civiles Solidaridad] que se opuso a este ’despliegue militar’ desde el primer día porque se sustentaba en premisas falsas. La única consecuencia que puede sacarse de esto es que las fuerzas armadas alemanas tienen que retirarse de inmediato de Afganistán”.

Helga Zepp-LaRouche señala que el artículo de The Washington Post escrito por Craig Whitlock, se basa en documentos que le fueron entregados al periódico bajo la Ley por la Libertad de la Información (FOIA en sus siglas en inglés), entre los que habían entrevistas a más de 400 personas familiarizadas con la situación, que hablaron sobre la incompetencia absoluta con la cual se ha llevado a cabo la guerra. Los 18 años de continuas mentiras sobre la guerra, dice Zepp-LaRouche, "en los que han perdido la vida al menos 2,400 soldados estadounidenses, según el departamento de Defensa de Estados Unidos, y han sido heridos por lo menos 20,589 miembros del servicio militar, y en la que, según el Instituto Watson, para noviembre del 2019 habían matado a 157,000 personas en total, tiene implicaciones de la mayor importancia para Alemania y para todos los otros países involucrados en este despliegue militar".

No se trataba realmente de defender la seguridad de Alemania "en el Hindú Kush", contrario a lo alegaba el ex ministro de Defensa alemán, Peter Struck, sino que se sustentaba en el artículo 5 de la OTAN, que fue invocado en base a premisas falsas cuando el gobierno alemán de la coalición del SPD y los Verdes fueron arrastrados a la guerra, explica Zepp-LaRouche. El entonces secretario de Defensa de EU, Donald Rumsfeld, admitió en privado en el 2003 que no tenía una idea clara de quién era el enemigo. Más aún, el teniente general Douglas Lute, asesor adjunto de Seguridad Nacional para Iraq y Afganistán, declaró 12 años después en una audiencia gubernamental interna, que: "Carecíamos de una comprensión fundamental de Afganistán; no sabíamos qué estábamos haciendo… ¿Qué tratamos de hacer aquí? No teníamos la más remota idea de qué estábamos haciendo”.

La serie de los Papeles de Afganistán, reivindica completamente la principal objeción que planteó Helga Zepp-LaRouche a la participación de las fuerzas armadas alemanas en la guerra en Afganistán. Ella recuerda que en una videoconferencia en agosto del 2005, ella exigió una reconsideración total y una reevaluación de la presencia de los soldados alemanes en ese país. En ese momento señaló que la reconstrucción económica del país, como se había planeado originalmente, no solo no se había iniciado sino que al contrario, el cultivo de las drogas y de narcóticos había alcanzado niveles nunca antes vistos.

Luego 5 años después, en el 2010, el BüSo publicó un documento especial que pedía "el retiro de las fuerzas armadas alemanas de Afganistán". Decía así, “No hay razón alguna para que ni un solo soldado del ejército alemán deba permanecer ni un día más en Afganistán. Esta guerra, que en primer lugar nunca debió haber comenzado, y cuyas metas aparentes luego de 9 largos años, ya ni se mencionan, no es mas que una trampa para 42 de las 43 naciones que están involucradas en un conflicto que sirve no en poca medida a respaldar la tercera Guerra del Opio del imperio británico".

En efecto, “86% de la producción mundial de opio viene de Afganistán, y por ejemplo, en la provincia de Helmand controlada por los británicos, esa producción aumentó 40 veces durante la guerra en Afganistán".

Una reevaluación urgente tiene que tomar en cuenta el papel geopolítico de Afganistán en la estrategia del "gran juego" del imperio británico, así como en la estrategia de la "carta islámica" de Zbigniew Brzezinski, y más recientemente considerar el apoyo que han dado Bush y Obama a los dizque "rebeldes moderados" en el sudoeste de Asia.

En lo que toca al gobierno alemán, Zepp-LaRouche advierte que los "papeles de Afganistán" plantean cuestiones fundamentales. "O el gobierno alemán sabía del estado real de la situación en el terreno, y por lo tanto comparten la responsabilidad por el horrendo costo de la guerra en término humanos y financieros, o es que no sabía, lo cual quiere decir que al liderato militar de Estados Unidos no les pareció que era necesario informar a sus aliados de la OTAN".

Sea como sea, subraya Zepp-LaRouche, hay razón suficiente para que Alemania se niegue a seguir participando en cualquier aventura de la OTAN, incluyendo la de Europa Oriental. Sobre la base de los Papeles de Afganistán, el gobierno de Alemania debe no solo tomar la decisión de retirarse de Afganistán, sino además comprometerse con "la disolución de la OTAN y sustituirla con una arquitectura global de seguridad que corresponda a los intereses de seguridad de Alemania".

Y con respecto a Afganistán, Zepp-LaRouche concluye que “la manera de ayudar a este país es por medio de un programa de reconstrucción económica integral para el Sudoeste de Asia en su conjunto, como lo está haciendo la Nueva Ruta de la Seda para toda África", concluye el artículo.