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La OTAN en sus últimos estertores; la COP25 de la ONU le declara la guerra al único medio de supervivencia: las Cuatro Potencias de LaRouche

5 de diciembre de 2019
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El Presidente Donald J. Trump se reunió con el Presidente Emmanuel Macron de Francia y con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en medio de las reuniones por separado que tuvo con cada uno de ellos el martes 3 de diciembre de 2019, en la Winfield House de Londres. (Foto oficial de la Casa Blanca).

5 de diciembre de 2019 — La derruida alianza de la OTAN mostró sus verdaderos colores en su reciente reunión en Londres. La rueda de prensa de clausura que dieron los jefes de Estado y de gobierno de la alianza se tuvo que cancelar cuando el Presidente Trump dijo que no asistiría. Fuentes conocedoras del asunto en el Reino Unido indicaron que Macron dejó la reunión hecho una furia. Los dirigentes se pasaron la mayor parte del tiempo lanzándose ataques unos a otros, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, emitió un “comunicado final” para tratar de encubrir la desintegración con perogrulladas, y echando la culpa a Rusia por la ruptura del diálogo con la OTAN; y por primera vez, advirtió que el ascenso de China se tiene que contrarrestar con una OTAN unida. Pues, a ver.

La única acción de importancia que salió de las reuniones fue la declaración del Presidente Trump en el sentido de que él, junto al pueblo estadounidense, respalda firmemente el establecimiento de relaciones amistosas con Rusia, y que respalda los esfuerzos del Presidente Zelensky y de Putin para resolver la crisis de Ucrania. Esta declaración la transmitió el Servicio de Alerta Diaria de EIR el miércoles 4, pero una búsqueda en Internet mostró que el único otro lugar en donde se publicó está afirmación histórica fue en la transcripción oficial de la Casa Blanca de la rueda de prensa en donde lo dijo Trump. Los estadounidenses están sujetos a un nivel de censura que no tiene paralelo en el mundo entero. Esto se muestra además en el hecho de que las plataformas de los medios sociales están tumbando cualquier informe que contenga el nombre del mentado dizque “denunciante” que crearon para lanzar la actual “fase tres” del intento de golpe de Estado contra el Presidente de Estados Unidos, a pesar de que no hay ninguna ley que le garantice el anonimato a un “denunciante”.

En España, mientras tanto, donde se lleva a cabo la satánica Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo en la ceremonia de apertura que no se deben abrir más plantas de generación eléctrica con carbón en el mundo, y las que existen se deben cerrar rápido, lo cual constituye una receta para el genocidio en África y en cualquier otra parte. Pero lo que agregó luego pone de manifiesto la demencia y el peligro extremo que exhibe la casta dominante: “Estoy convencido de que Europa estará en posición de negociar con China, con India, con Estados Unidos y con Rusia, de manera que permita a todos entender que esto tiene que ser un esfuerzo colectivo y que todos ellos tendrán que corregir sus programas a fin de poder reducir drásticamente las emisiones”.

Esta es una declaración de guerra económica contra las mismas potencias que Lyndon LaRouche identificó como la combinación mínima necesaria, las “Cuatro Potencias”, capaz de reemplazar al imperio británico en bancarrota, y capaz de iniciar el nuevo sistema crediticio necesario para avivar una transformación económica global, en el espíritu de la Nueva Ruta de la Seda. En esencia, lo que hace Guterres es declarar que la “comunidad internacional” (el eufemismo con que identifican al moribundo imperio británico) librará una guerra para impedir que estas cuatro grandes naciones y culturas dirijan al mundo para salir del actual camino hacia el infierno, y para crear un mundo que restaure la dignidad de la humanidad.

El anfitrión de la reunión, el primer ministro de España, Pedro Sánchez, le dijo a los asistentes que “solo un puñado de fanáticos niegan la evidencia” del cambio climático catastrófico que amenaza a la civilización. Y por otro lado, una gran cantidad de estos “fanáticos”, en realidad algunos de los científicos más prominentes del mundo, se reunieron en Madrid para contrarrestar a los verdaderos lunáticos fanáticos de la COP25. William Happer, el reconocido físico que encabezó el departamento de física de la Universidad de Princeton y que ahora promueve la Coalición CO2, le dijo a los científicos reunidos que la COP25 es la reunión de una “secta”, no un foro científico.

“Tenemos una cruzada climática”, dijo Happer. “No se trata de ciencia, se trata de religión. Las cruzadas siempre terminan mal. Por lo común, mucha, mucha gente resulta herida, no sale nada bueno, unos pocos oportunistas cínicos sacan provecho y la mayoría de la gente paga el precio; y lo mismo va a suceder con la cruzada climática si permitimos que siga avanzando, y yo ruego que la paremos antes de que haga demasiado daño”.

El Congreso de Estados Unidos, mientras tanto, está empecinado en sabotear el propósito del Presidente Trump de forjar la paz mundial y el desarrollo junto con Rusia y China. Luego de que aprobaron la provocadora “Ley de la democracia y los derechos humanos en Hong Kong” la semana pasada, con la que se alinean plenamente con las turbas jacobinas que incendian la ciudad y matan a los que se interponen, la Cámara de Representantes aprobó el martes 3 la “Ley de los derechos humanos de los uigur”, por medio de la cual exigen que el Presidente Trump imponga sanciones por nombre a los dirigentes chinos responsables de los campos de reeducación en Xinjiang, en los cuales se les proporciona a los internos un año de entrenamiento vocacional y educación a los jóvenes que de otra manera estarían sujetos a la misma propaganda terrorista del Estado Islámico. Estos son los congresistas que votaron 407 contra 1, para que Estados Unidos enfrentase las amenazas terroristas de manera muy distinta a la educación, es decir, mediante el bombardeo de naciones enteras hasta hundirlas en la edad de piedra (como en Iraq y Libia), asesinando a millones de personas —que además no tenían nada que ver con las amenazas terroristas— y provocando la emigración de millones hacia campos de refugiados. Los métodos educativos sí funcionan; no ha habido incidentes terroristas en China en los últimos tres años, y la economía de Xinjiang crece y prospera rápidamente; por el contrario, los métodos de “bombardear y asesinar” no funcionan, como se puede constatar en todo el Oriente Medio.

Detener el golpe contra el Presidente de Estados Unidos, acabar con las guerras sinfín mediante el desarrollo, restaurar el sistema de crédito hamiltoniano y la banca nacional, y establecer un nuevo sistema financiero con un Nuevo Bretton Woods constituye un solo proceso; como lo demostró LaRouche en su obra sobre el arte de gobernar. Este es el momento de la verdad para la civilización.