Expertos comprueban que no hubo fraude en las elecciones de Bolivia; señalan el papel de arrastrados de la OEA

26 de noviembre de 2019

26 de noviembre de 2019 — Dos organizaciones independientes hicieron análisis meticulosos sobre el conteo de los votos en las elecciones presidenciales de Bolivia del 20 de octubre, y con sus hallazgos desmienten el alegato de que hubo fraude en las elecciones, como dijeron los burócratas de la Organización de Estados Americanos (OEA) y con lo cual dieron la luz verde a los golpistas para proceder con el derrocamiento del Presidente Evo Morales, informó el periódico argentino Página 12 el 24 de noviembre.

Las dos investigaciones ponen en tela de juicio el papel que jugó la OEA y el proceso de auditoría que coordinaron los técnicos de la OEA y que fue supervisada por su secretario general, Luis Almagro. La conclusión de la OEA, en su totalidad, de que hubo fraude se basa en un “conteo rápido” de resultados provisionales utilizando sistemas computarizados conocidos por el nombre de TREP. Cuando el conteo TREP se interrumpió temporalmente el 20 de octubre, y continuó luego anunciando que Morales había ganado por más del 10% de los votos (con lo cual se establecía que no tenía que ir a una segunda vuelta inmediatamente) la OEA se hizo eco de la oposición golpista y gritaron “fraude”.

Walter R. Mebane, Jr., un profesor e investigador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad de Michigan, y reconocido internacionalmente como experto sobre fraude electoral, señaló en su investigación que incluso si es que hubo votos fraudulentos en la elección, estos “no decidieron el resultado”. Hubo irregularidades estadísticas que podrían sugerir un fraude solamente en 274 sitios electorales de un total de 34,551 de ellos, argumentó, pero estos patrones no difieren mucho de otras elecciones a nivel internacional que Mebane ha evaluado. “Incluso eliminando los votos fraudulentos”, el Movimiento al Socialismos (MAS), el partido de Morales, “consiguió una ventaja de más del 10%”, concluyó.

Una segunda investigación, que realizó el Centro de Investigaciones de Política Económica (CEPR, en sus siglas en inglés), una institución de investigación con sede en Washington, DC, afirma que ni la misión de la OEA, ni ningún otro partido “ha demostrado que hubo extensas irregularidades sistemáticas en las elecciones del 20 de octubre del 2019”. La OEA alega que una interrupción en el conteo TREP le permitió a los funcionarios electorales del gobierno manipular la votación, a lo que el CEPR respondió que ni el conteo rápido, ni el conteo oficial mostraron un cambio significativo de la tendencia de la votación en el resultado final. Cuando se interrumpió el conteo rápido de los votos, ya estaban contabilizados el 83,85% de ellos, y le aseguraban la victoria a Morales. El conteo oficial, obligatorio, nunca se detuvo.

A dos miembros argentinos del equipo de auditores de la OEA, que objetaron los métodos de Almagro, los expulsaron del equipo y Almagro los catalogó como “espías”, informó un artículo del 24 de noviembre publicado en El Cohete a la Luna. Gerónimo Ustarroz y Santiago Egurren estuvieron en desacuerdo con que el equipo de auditoría emitiera los resultados “preliminares” el 9 de noviembre (3 días antes de lo establecido) sin haber completado los pasos que se habían acordado de antemano para validar los resultados. A los dos los presionaron para aceptaran el informe, y cuando ellos se negaron a hacerlo sin ninguna ceremonia los expulsaron del equipo de auditoría y les dijeron que se regresaran a Buenos Aires.

Hasta la fecha, el grupo de auditoría de la OEA, no ha emitido el informe final de las elecciones de Bolivia.