Evo Morales sano y salvo en México; el Departamento de Estado de EU impone “democracia” por medio del terror en Bolivia

14 de noviembre de 2019

14 de Noviembre de 2019 — El depuesto Presidente boliviano Evo Morales llegó a la Ciudad de México la mañana del jueves 14 a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana. Al momento en que bajaba del avión lo recibió calurosamente con un fuerte abrazo el Secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, quien manifestó que “es para nosotros el día de hoy uno de alegría porque el asilo que se ha ofrecido a Evo Morales ha sido efectivo y ya está en tierras mexicanas en donde gozará de libertad, seguridad, integridad, protección a su vida, que son las causas que nos animan".

Un Evo Morales visiblemente cansado manifestó que “estamos muy agradecidos porque el Presidente de México me salvó la vida”, y prometió que "mientras tenga la vida, seguimos en política, mientras tenga la vida, sigue la lucha". Dirigiéndose a sus simpatizantes en Bolivia, les dijo que nunca los va a abandonar. Subrayó que fue víctima de un golpe de Estados, y dio detalles de los ataques terroristas, la quema de casas y la violencia física que habían sufrido su familia, sindicalistas, la población indígena, empleados de gobierno, y miembros del Movimiento al Socialismo (MAS) y que todavía está sucediendo. También informó, según la Agencia Boliviana de Información (ABI), un día antes de su renuncia el 10 de noviembre, que un funcionario de su equipo de seguridad le había informado que había una recompensa de $50,000 dólares por su cabeza, para cualquiera que quisiera “entregarla”.

Esa mañana cuando Ebrard informaba a los periodistas, explicó que las dificultades que hubo para garantizar que Morales llegara sano y salvo a Bolivia, confirma que la vida del jefe de Estado boliviano corría peligro. Fue, dijo Ebrard, como "un viaje por la política latinoamericana", en donde las presiones ejercidas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, funcionaron de manera patente y exigió de parte de los diplomáticos mexicanos una tremenda paciencia y perseverancia. Perú y Ecuador, y cualesquiera que sean las “autoridades” existentes en ese momento en Bolivia, hicieron todo lo que pudieron para hacer que el viaje de retorno a México fuera tan difícil y peligroso como fuese posible, negándole al avión mexicano el permiso a aterrizar para tomar combustible y para pasar por su espacio aéreo, y atrasando la hora de salida de Morales desde el aeropuerto de Cochabamba, donde había una tensa situación y un posible enfrentamiento entre el ejército y los simpatizantes de Morales.

La Casa Blanca emitió una declaración ayer a nombre del Presidente Trump en apoyo al golpe de Estado, en donde alega que Morales había tratado de “ignorar la Constitución boliviana” y que su salida “preserva la democracia y repara el camino para que la voz de los bolivianos se escuche… Ahora estamos un paso más cerca de un Hemisferio Occidental completamente democrático, próspero y libre”, dice la declaración. Luego, en una sesión especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), el embajador de Estados Unidos, Carlos Trujillo, presentó una línea similar, alegando que Morales “trató de subvertir la voluntad de los bolivianos” mediante el “fraude”, cosa que contradicen ahora destacadas instituciones de Estados Unidos y Europa, las cuales han certificado el triunfo de Morales el 20 de octubre, y han puesto la lupa sobre la decisión del secretario general de la OEA, Almagro, quien emitió una evaluación totalmente política para darr la “justificación” al golpe en Bolivia.