Departamento de Estado de EU se ve forzado a reconocer avance económico ocurrido durante Presidencia de Morales; pero insiste que había que sacrificarlo en aras de “la democracia”.

14 de noviembre de 2019

13 de noviembre de 2019 — En la edición del 19 de agosto, la revista Executive Intelligence Review (EIR) de Lyndon LaRouche documentó la transformación económica y social que puso en marcha el presidente de Bolivia, Evo Morales, desde que asumió la Presidencia en el 2006. “Bajo su liderato Bolivia se está transformando, de ser el país más pobre de Suramérica, a ser uno de los países de la región que crece más rápidamente, trabajando muy estrechamente con la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, y con Rusia, en varios proyectos de tecnología avanzada y de infraestructura”, dice el artículo de la EIR. El título del artículo sintetiza la audacia del programa de desarrollo de Morales: “¡Bolivia apunta hacia la energía de fusión y la eliminación de la pobreza!”.

Hasta un alto funcionario del Departamento de Estado, durante un informe a los periodistas que cubren la fuente del Departamento, tuvo que admitir el lunes 11 que Morales cambió radicalmente y mejoró la vida de la mayoría de los bolivianos pobres e indígenas, pero luego sin inmutarse ese mismo funcionario le daba a los medios la línea de que el derrocamiento del gobierno de Evo Morales era necesario, y pasó luego a informar las medidas que tenían ya preparadas para consolidar un nuevo gobierno rápidamente, a fin de ¡salvaguardar los “valores democráticos” en el Hemisferio Occidental!

El funcionario tenía el objetivo de dar un informe a la prensa sobre los antecedentes del golpe, el Día de los Veteranos (lunes 11 de noviembre), en el momento mismo que se extendía el caos por Bolivia, con el fin de contrarrestar “la narrativa falsa” de que Morales había sido derrocado por medio de un golpe de Estado. Un periodista de NewsHour de PBS (programa de noticias vespertino estadounidense de TV), puso en duda la afirmación que hizo el funcionario de que Morales fue obligado a renunciar al cargo “por voluntad del pueblo”, dado que los manifestantes que pedían la salida de Morales eran casi exclusivamente de la clase media, y no era una representación de la mayoría de los bolivianos.

Uno de los funcionarios que presentaban el informe respondió: “La Bolivia que existía cuando yo... llegué al puesto de servidor público, era una Bolivia que tenía enormes problemas de inclusión social y un grado considerable de estratificación. Y eso no ha terminado, sin embrago ha cambiado radicalmente, y ahora hay nuevas oportunidades innovadoras que han surgido durante esta década y media [en la que Morales ha sido Presidente] dando oportunidades a la población de las clases sociales que antes eran excluidas de la vida pública y de una franja muy amplia de la economía... Eso debe aplaudirse.

“Pero... yo espero que podamos enfocarnos en los principios en los que nos concentramos nosotros todos aquí en el hemisferio, y en los que hemos tratado de concentrarnos por años, y esos principios son el capítulo de la Carta Democrática Interamericana [de la OEA], los principios con los que los pueblos pueden establecer su propio rumbo en el mundo... Queremos que los bolivianos puedan hacer eso a su manera, pero en el marco de esas normas democráticas que todos hemos [sic] acordado que es importante que sigamos aquí en el Hemisferio Occidental”, afirmó el funcionario.