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Ya es hora de deshacernos del cáncer

13 de noviembre de 2019

13 de noviembre de 2019 — Por debajo de todos los acontecimientos tempestuosos que convulsionan al planeta hoy en día, se encuentra el estallido fatal del sistema financiero transatlántico del quebrado imperio británico, señaló ayer Helga Zepp-LaRouche. Durante la primera mitad del 2019, los derivados financieros (las apuestas financieras sobre actividades especulativas) crecieron en casi un 20%, comparado con los seis meses anteriores, lo cual hizo crecer a la burbuja especulativa mundial de agregados financieros (derivados, deuda, los valores de las acciones en el mercado, etc.) a $1,800 billones de dólares.

Esta es ahora la más grande burbuja especulativa que haya habido nunca, muchísimo mayor a la que estalló en 2008; con la diferencia que ahora los bancos centrales e instituciones financieras han agotado todos los chanchullos y maquinaciones para mantenerla a flote. A este ritmo, vamos a recibir el Año Nuevo con un cáncer financiero de $2,000 billones de dólares, suponiendo que el sistema transatlántico sobreviva hasta entonces.

Algo bien grande se está cocinando, explicó Zepp-LaRouche. Esto se dejó ver desde que la Reserva Federal de Estados Unidos salió al rescate del mercado de préstamos “repo” y no se ha despegado de ahí, todos los días desde el 17 de septiembre. También lo muestra la sorpresiva media vuelta de la Canciller alemana, Angela Merkel, cuando salió antier a dar su apoyo a la formación de la Unión Bancaria Europea (a lo cual había estado reacia anteriormente), y ya hay negociaciones secretas para adoptar rápidamente medidas para “tratar los casos de quiebras bancarias” y para “armonizar las leyes sobre insolvencia bancaria”.

Pero no hay salida de este callejón, que no sea la de intervenir todo el sistema del imperio británico y someterlo a una reorganización de bancarrota, con medidas tales como el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosvelt, y seguir con el resto del programa de las Cuatro Leyes económicas de Lyndon LaRouche para la recuperación económica.

Pero el imperio británico no va a aceptar nada de esto, obviamente. Es incapaz por completo y además reticente a cambiar su orientación, lo cual ha llevado al mundo al borde de una crisis de desintegración sistémica. Más bien, el imperio recurre ahora mismo a las medidas de terror abiertamente para tratar de fustigar y poner en línea a una población mundial inquieta y cada vez más movilizada en su contra.

* En Hong Kong, los terroristas ataviados de negro han quemado personas vivas, han apuñalado a políticos partidarios del gobierno, lanzan bombas Molotov y han destruido cuantos edificios e instalaciones públicas han podido.

* En Bolivia, han desplegado a grupos de choque fascistas para saquear e incendiar casas, amenazar y golpear a los partidarios del gobierno y tomar como en rehenes a sus familias para obtener ganancias políticas, mientras que el Departamento de Estado de Estados Unidos se asegura que las fuerzas armadas y la policía boliviana apoyen un golpe contra el gobierno de Evo Morales.

* En Ucrania, están patrocinando “a los neonazis que son los que realmente controlan el espectáculo” —como lo declaró s el ministro del Exterior de Rusia, Sergey Lavrov— para sabotear cualquier posibilidad de resolución pacífica en ese país.

* En México, han desatado a sus carteles narcoterroristas para tomar el control de una ciudad de un millón de habitantes, amenazando con matar a las familias de los militares si el hijo del líder de los narcotraficantes no fuese liberado al instante.

* Y en Estados Unidos, están utilizando su control de los medios de comunicación masiva para orquestar un espectáculo mediático con la farsa del juicio político contra el Presidente Trump, que haría morir de envidia a los administradores del Circo Romano.

Obviamente, nada de esto le da hoy al imperio británico la capacidad que tenía para mantener el control en el mundo, en especial cuando se compara con lo que ofrece la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. Por ejemplo, el embajador colombiano en China acaba de declarar que Colombia tiene el propósito de integrarse a la Franja y la Ruta en febrero próximo, y poner como ejemplo del tipo de cosas que su país espera lograr, el récord impresionante de China de haber sacado de la pobreza a 800 millones de personas.

O el caso de los casi 2,000 delegados que asistieron a la conferencia anual de la “Semana Petrolera en África” en Ciudad del Cabo, quienes de manera unánime rechazaron las pretensiones de la City de Londres y de Wall Street de querer imponerles la “descarbonización” y demás programas “verdes”, cuando 600 millones de africanos, la mitad de la población africana, no tiene acceso todavía a la electricidad. “Bajo ninguna circunstancia vamos a pedir disculpas” por desarrollar los hidrocarburos, declaró el ministro de Energía de Guinea Ecuatorial, Gabriel Obiang Lima. “Cualquiera fuera del continente que diga que no debemos de desarrollar estos campos [petrolíferos y de gas], eso es criminal”.

Del mismo modo, la población de Estados Unidos está furiosa ante la política de guerras perennes y del derrumbe económico físico, aún y cuando no entiendan plenamente de donde salen esas políticas, ni cuáles son las soluciones. El folleto de próxima aparición de EIR, “Alto a la cacería de brujas macarthista contra China y contra el Presidente Trump” va a ayudar a abordar estas cuestiones, en un momento de tremendo peligro y de oportunidad, para todas las naciones del mundo.