Lula libre. Ahora le toca a todo el aparato golpista de “Lavacarros” controlado por el Departamento de “Justicia” de EU

9 de noviembre de 2019

9 de noviembre de 2019 — Luego de pasar 19 meses en la cárcel, la mayor parte de ese tiempo en confinamiento incomunicado, el ex Presidente de Brasil, Ignacio “Lula” da Silva, fue liberado de la prisión el viernes 8 por la tarde, luego de la decisión que adoptó el día anterior la Suprema Corte de Justicia de brasil, según la cual la detención forzosa de cualquier persona sentenciada por algún delito, antes de que se agoten todos los niveles de apelación, viola la Constitución. Lula le dijo a una multitud alborozada de sus partidarios, que deja los 589 días de prisión sin ningún odio, pero listo a iniciar una gira por el país para hablar contra la injusticia y en defensa de la soberanía nacional.

La liberación de Lula, que ocurre en medio de un levantamiento general en Sudamérica en contra de la política neoliberal de Wall Street y de la City de Londres, y de sus testaferros políticos, es un ejemplo de los cambios repentinos que pueden suceder, y van a suceder en todo el mundo, en tanto que se desintegra el viejo sistema imperial.

Lula fue encarcelado por el corrupto escuadrón “anticorrupción” denominado “Lava Jato” (Lavacarros), que también cargó en contra de las instituciones nacionales y la industria de Brasil, para hacerle el mandado a los intereses financieros internacionales controlados desde la City de Londres y de Wall Street. Bajo esa embestida fueron arrojados a la cárcel varios científicos, empresarios y políticos para sufrir largas sentencias, sobre la base de lo que “atestiguaron” otros tantos de individuos también acusados a quienes se les ofreció la libertad a cambio de acusar a los demás y servir de “testigos”.

Lula era, por mucho, el candidato más favorecido para ganar las elecciones presidenciales de 2018, cuando fue entrampado y encarcelado por el escuadrón de Lava Jato en abril de 2018, acusado de varios delitos fraudulentos, cada uno más fraudulento que el anterior. Como resultado de esa operación golpista, fue electo Presidente el chiflado neoconservador Jair Bolsonaro, un hecho que ahora reconoce el mismo Bolsonaro en el momento mismo en que Lula fue liberado.

En tanto que Brasil se desmorona económicamente bajo las medidas económicas tipo “Chicago Boys” que ha ejecutado Bolsonaro, ha crecido la rebelión en contra de la otrora poderosa tiranía del escuadrón Lava Jato. Esa oposición está compuesta de diversos intereses nacionales, incluso de algunos que de ningún modo son partidarios de Lula, y otros que en realidad ni siquiera son nacionalistas.

Pero el fallo de la Suprema Corte de Brasil ha dado un golpe contundente a la ola de encarcelamientos forzosos, y abre el camino para barrer por completo con el aparato de Lava Jato.

El escuadrón de Lava jato lo dirige Sergio Moro, primero como juez y ahora como ministro de “Justicia” del gobierno de Bolsonaro, pero en realidad lo ha dirigido, a cada paso que ha dado, el mismo nido de funcionarios corruptos anglófilos del Departamento de Justicia de Estados Unidos que también encarceló a Lyndon LaRouche y que ahora constituye el núcleo del intento de golpe de Estado en contra del Presidente Donald Trump, como lo hemos documentado en estas páginas.