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La farsa del enjuiciamiento del Congreso, impide dar una respuesta a la crisis financiera

6 de noviembre de 2019
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El Presidente Donald J. Trump saluda luego de hablar con los periodistas en el Patio Sur de la Casa Blanca, el lunes 4 de noviembre de 2019, y camina para abordar el avión "Marine One" en su gira por Kentucky. (Foto oficial de la Casa Blanca por Joyce N. Boghosian).

5 de noviembre de 2019 — El comité de acción política de la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, es el más prolífica fuente de ingresos de campaña de los demócratas del Congreso. En el tercer trimestre del año, los “milmillonarios demócratas” que piden la renuncia forzada del Presidente Donald Trump, pusieron los fondos, empezando con los $16 millones de dólares que puso George Soros. A principios de septiembre, Pelosi, que por meses había estado en contra del juicio político a Trump “sin respaldo bipartidista”, cambió de opinión y anunció la farsa que los dirigentes demócratas llaman juicio político.

La Pelosi no puede ahora hablar en contra. Pero en una entrevista que le dio a la agencia noticiosa Bloomberg News el 1º de noviembre, criticó acremente a los candidatos demócratas a la presidencia por una farsa relacionada: proponer “programas” lunáticos que de seguro van a perder en el 2020. Todos los votantes rechazan el mentado “Medicare para todos” y el “Nuevo Trato Verde”, en la región de el medio oeste, le dijo Pelosi a Bloomberg. “‘Yo soy una izquierdista liberal de San Francisco y puedo decirle a esta gente: ¿En que están pensando? Están muy descontentos conmigo porque no soy socialista’ ”. Según la agencia noticiosa, “Pelosi expresó también inquietudes por la reacción de los votantes al Nuevo Trato Verde,… que propone una reducción rápida y radical a las emisiones de carbono. ‘Hay una fuerte oposición del lado sindical al Nuevo Trato Vede porque es como decir que en 10 años no habrá más combustibles fósiles. ¿Cierto?’, dijo ella”.

Las críticas de la presidente del Congreso a los candidatos demócratas parece un tanto a las críticas del Presidente Trump a ella. Tampoco se puede negar. No se trata solamente de los candidatos demócratas.

Todo el Congreso, en las garras del liderato demócrata de la Cámara de Representantes, está perdiendo un tiempo precioso de la nación —que enfrenta una crisis financiera inminente peor que la del crac de 2008, y una epidemia de drogadicción cada vez peor— con el teatro de la farsa del enjuiciamiento. Todas sus sesiones a puerta cerrada, sobre la inquisitoria para el juicio político, y todas las filtraciones muy bien escogidas para la euforia de los medios complacientes, tienen el propósito de reducir el apoyo al Presidente Trump en las encuestas; quieren enjuiciarlo por su “bajo nivel en las encuestas”, no por algún delito inexistente; los demócratas no buscan ganar las elecciones, sino enjuiciar preventivamente al Presidente que saben que ganaría. Hasta la cadena Fox News se ha unido al juego, haciendo su propia encuesta deliberadamente engañosa, que en realidad muestra que el apoyo popular al enjuiciamiento es ahora menor que hace un mes.

Y mientras andan en eso, la Reserva Federal se dedica frenéticamente a entregar cada día más y más inyecciones de liquidez a un sistema bancario insolvente, que de repente necesitó esas inyecciones todos los días por primera vez desde 2008. El nombre de los bancos que reciben la inyección se mantiene en secreto al público, y el hecho mismo lo esconde la mayoría de los medios dominantes. La enorme burbuja de $16 billones de dólares (millones de millones) de la deuda de las corporaciones estadounidenses, que ha crecido a un ritmo de más de $1 billón al año, ya está generando advertencias de luz roja por parte de los expertos a nivel mundial. Debajo de esa burbuja hay una economía con una recesión industrial y manufacturera desde fines del 2018.

Es urgente la restauración de la Ley Glass-Steagall para aislar al casino especulativo de Wall Street de la banca comercial, para que esta pueda restaurar el crédito productivo. Esta es la primera de las “Cuatro leyes económicas para salvar a Estados Unidos” que dejó Lyndon LaRouche.

Pero los “progresistas” demócratas han abandonado prácticamente a la Glass-Steagall en estas sesiones del Congreso; y de los diez miembros del Congreso que hacen de precandidatos presidenciales, solo una, la representante Tulsi Gabbard, patrocina esta ley, pero ninguno ha hecho campaña por la ley.

Con esta traición, tratando duro de tumbar al Presidente Trump en las encuestas con el enjuiciamiento, en realidad se están desplomando ellos mismos. Uno de ellos, el empresario Andrew Yang, le dijo a CNN: “Todo el país está absorto en este proceso de enjuiciamiento. Y no le hemos presentado nada al pueblo estadounidense”.

Pero es peor que eso. Están saboteando la cooperación del Presidente con México en contra del cartel del narcotráfico y del tráfico de armas; sabotean su programa espacial de la misión Luna-Marte de la NASA; y su capacidad para actuar de acuerdo a las cuatro leyes económicas de Lyndon LaRouche para la recuperación económica en un crac financiero. Algunos demócratas deben romper filas y el Congreso tiene que avocarse a las tareas urgentes del país.