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“Caminamos a ciegas por un campo minado”

31 de octubre de 2019
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El Presidente Donald J. Trump y la Primera Dama Melania Trump posan para una foto en el evento de Halloween de la Casa Blanca el lunes 28 de octubre de 2019, en el Pórtico Sur de la Casa Blanca. (Foto oficial de la Casa Blanca por Tia Dufour).

31 de octubre de 2019 – “El mundo está girando fuera de control” —dijo Helga Zepp-LaRouche antier en una discusión con sus asociados— “mientras que tenemos encima ya un derrumbe del sistema financiero transatlántico a escala total”, a pesar de los esfuerzos desesperados de la Reserva Federal de EU y del Banco Central Europeo y demás bancos centrales, para tratar de aplazar lo inevitable mediante otra ronda más de dinero impreso con su “emisión cuantitativa” y otros intentos de rescate financiero. Pero como lo señaló el sitio electrónico Business Insider en su edición italiana: “Caminamos a ciegas por un campo minado”.

El campo minado no es solo financiero, sino también político. Hay una explosión de masas de protestas a nivel mundial en contra de las instituciones existentes en bancarrota, desde Chile hasta Líbano, desde Argentina hasta Italia y Alemania, como se hace patente en las recientes elecciones esos dos países europeos. En estas condiciones, señaló Zepp-LaRouche, es totalmente ridículo pensar que van a funcionar los planes maltusianos de financiamiento verde del jefe del Banco de Inglaterra, Mark Carney, o de la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leven. Si tratan de llevar a la población “a empujones” a que acepte más austeridad fascista —como lo proponen los chiflados economistas conductistas— lo que van a conseguir es una explosión total.

En tanto que la crisis financiera y política se vuelve más virulenta, la operación del imperio británico para sacar de su cargo al Presidente Donald Trump se ha intensificado de manera peligrosa, no sea que Trump actúe en contra de sus intereses, como lo acaba de hacer en Siria. La dirigencia demócrata del Congreso de EU ha sacado una resolución para lanzar formalmente una inquisitoria de juicio político que van a tratar de imponer en el pleno del Congreso esta semana, a pesar del hecho de que una mayoría creciente de la población estadounidense no está en el ánimo para apoyar este golpe. Hay un peligro doble en estos acontecimientos: es peligroso para sus perpetradores, porque los deja completamente al descubierto frente al repudio popular; pero también es peligroso para el país y para el mundo, dado el propósito declarado de los defensores del imperio británico de que no van a cejar en nada para alcanzar su objetivo.

Nos enfrentamos a una crisis de desintegración de proporciones históricas, señaló Zepp-LaRouche, la cual es mucho mayor que la del derrumbe de la Unión Soviética hace 30 años. Pero a diferencia de entonces, hay un sistema alternativo en marcha, el cual se está consolidando en torno a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.

En estas condiciones, de un sistema financiero que se desmorona, junto con una revuelta internacional creciente en contra de las políticas e instituciones de ese viejo orden, significa que “tenemos que traer todo el espectro de las ideas de Lyndon LaRouche”, dijo Zepp-LaRouche. Esta es una batalla que se puede ganar, subrayó, en tanto que logremos ganar a Estados Unidos y a Europa a lo mejor de sus tradiciones clásicas, que muestran su expresión más alta en la obra de LaRouche.