Intentan un cambio de régimen en Bolivia creando caos, pero no les queda fácil

31 de octubre de 2019

30 de octubre de 2019 — La oposición oligarca en torno a Carlos Mesa ha dejado de lado toda pose de aceptar la ruta electoral para llegar al poder, y anunciaron el martes 29 que sus partidarios van a permanecer en las calles hasta que se acuerde que el Presidente Evo Morales dejará el cargo en enero del 2020. En las ciudades en que dominan, que incluye a la capital, La Paz, sus partidarios están bloqueando el tráfico y tratando de parar las actividades económicas.

El ministro del Interior del gobierno de Morales, Carlos Romero, correctamente llamó a esto un intento de golpe de Estado.

Sin embargo, el gobierno tiene un fuerte apoyo de base, con una historia de acción política muy bien conocida. Grupos étnicos indígenas, mineros y organizaciones sindicales ya están poniendo en marcha diferentes tácticas utilizadas históricamente para derrocar gobiernos, pero en esta ocasión en defensa de su gobierno: bloqueando las carreteras que unen las ciudades más importantes, y por lo tanto haciendo imposible que les lleguen suministros. Los enfrentamientos entre los dos grupos contendientes se están extendiendo.

La estrategia de Mesa, de “al carajo con las elecciones”, tiene además otro problema de legitimidad, luego de que el Presidente Morales propuso la semana pasada a la Organización de Estados Americanos (OEA) que acompañe al gobierno para hacer una auditoría a los resultados de las elecciones del 20 de octubre. Morales dijo que si se determina que hubo irregularidades significativas, su gobierno aceptará que haya una segunda vuelta electoral para decidir quién es el ganador. Está claro que la oposición considera que tienen muy pocas posibilidades de ganar una segunda vuelta, por lo cual ya no están tan interesados.

Dado que la agitación política global y regional tiene como motivo el rechazo a las medidas de austeridad neoliberales que han arruinado a todas las naciones del mundo, los patrocinadores internacionales de Mesa han decidido que no pueden rechazar el ofrecimiento de Morales abiertamente. Así que se iniciaron las negociaciones para fijar los términos de la participación de la OEA en esta auditoría.

El 27 de octubre, Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos emitió una declaración en la que dice que Estados Unidos no reconoce al nuevo gobierno de Morales (a diferencia de como ya sí lo han hecho los gobiernos de Argentina y México, entre otros), porque está “profundamente preocupado por las irregularidades en el proceso de conteo de los votos”, razón por la cual “nos sumamos a nuestros socios de la región y de los observadores de la OEA en el llamado a que haya un conteo preciso de los votos emitidos, o si en opinión de la misión de observadores de la OEA eso no fuera posible, una segunda vuelta que sea creíble y transparente”.