¿Están montando una “operación Guaidó” en Bolivia contra Morales? No será fácil

29 de octubre de 2019

25 de octubre de 2019 – El jueves 24 de octubre, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia anunció con el 99.9% de los votos contados, que el actual Presidente Evo Morales había ganado las elecciones con un 47.1% de la votación, y su más cercano contendor, Carlos Mesa, había sacado 36.5%, dándole a Morales la victoria sin necesidad de ir a una segunda vuelta, como lo establecen las leyes bolivianas, con más de un 40% de los votos, y con un margen de 10% más que su contendor. Por un margen estrecho, pero victoria al fin.

Los súbditos del viejo orden moribundo en la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA) ahora más que nunca bajo la égida del Departamento de Estado de EU; el Departamento de Estados de Estados Unidos, y los gobiernos de Colombia, Argentina, y Brasil, todos ellos “amantes de la democracia”, no aceptan el resultado que no fue de su agrado, y han declarado que tiene que hacerse una segunda vuelta de las elecciones en diciembre, aunque haya ganado Morales, para que la votación sea "creíble" ante sus ojos transparentes. La declaración que hicieron Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos dice con toda la solemnidad del caso que ellos "conjuntamente con la comunidad de naciones democráticas del mundo entero, solo van a reconocer los resultados que de hecho reflejen la voluntad de los bolivianos" (claro está, el gobierno actual de Argentina no vivirá para contar las consecuencias de su berrinche, luego de haber sido votado fuera del cargo el actual Presidente Macri de Argentina).

Mesa, quien antes de que apenas comenzaran a contar los votos había dicho que era necesario ir a una segunda vuelta, está haciendo llamados a los sectores de clase media alta de la urbe, que son la base del movimiento de oposición, para que continúen en las calles, en protestas continuas. Según el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, Mesa no ha rechazado las propuestas que hacen algunos miembros de su organización, la “Coalición Ciudadana”, que proponen que la coalición no reconozca a Morales como Presidente en el nuevo período, y que Mesa sea juramentado (por ellos mismos) como presidente. Es decir, repetir la farsa del fracasado intento que organizaron John Bolton y Mike Pence para ungir a Juan Guaidó como supuesto "presidente" de Venezuela.

Mal momento para intentar repetir esta farsa. Mesa es la cara del mismo saqueo neoliberal contra el que manifiestan en masa los vecinos de Bolivia en Chile y en Ecuador para revertir esas medidas, y que sus vecinos en Argentina sacaron ya del cargo en las votaciones de este domingo al muñeco de Wall Street, Macri.

Mesa alega que lo que le da legitimidad política es que él fue vicepresidente durante la segunda Presidencia del odiado barón de la compañía minera Río Tinto Zinc, Gonzalo Sánchez de Lozada, responsable de imponerle a Bolivia la "terapia de choque" de Jeffrey Sachs como ministro de Finanzas en la década de 1980, y quien luego desvalijó a la nación durante los dos períodos de su Presidencia, hasta que literalmente fue expulsado a patadas del país en el 2003.

Incluso los opositores de Morales en la prensa dominante admiten que él tiene mucho más apoyo en Bolivia que lo que tiene el gobierno de Maduro en Venezuela, y que sus políticas económicas han transformado el país, para sacar a millones de personas de la pobreza, elevando los niveles de vida, de la educación y creando empleo para la mayoría de la población cuya ascendencia es indígena, y a quienes los gobernantes anteriores trataron como basura.