Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Trump construye los vínculos con Rusia y con China

29 de octubre de 2019
trump-oct26-2019.jpg
El Presidente Trump observa el momento en que las Fuerzas de Operaciones Especiales de EU lanzan el ataque contra el líder del EIIS, el 26 de octubre de 2019, en el Salón de Situación de la Casa Blanca. (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

28 de octubre de 2019 — El Presidente Donald Trump, haciendo honor a su descripción de sí mismo como “solitario en una isla”, está rompiendo con la mentalidad imperial británica que domina a los partidos políticos de Estados Unidos, a sus medios noticiosos y por supuesto a Wall Street, y está forjando lazos amistosos con Rusia y con China. En el anuncio que hizo el domingo 27 de que un ataque de las Fuerzas Especiales estadounidenses mató al líder del Estado Islámico (EIIS) Abu Bakr al-Baghdadi y a varios otros dirigentes terroristas del EIIS, agradeció de manera explícita a Rusia y a Sria (además de Turquía, Iraq a los kurdos) por su cooperación en el ataque, aunque lo llevaron a cabo únicamente elementos estadounidenses. Repetidamente le dijo a los periodistas que Rusia aborrece tanto a los terroristas del EIIS como Estados Unidos, y que tiene la confianza de los rusos y los sirios pueden contener al EIIS y de mantener la paz a lo largo de la frontera con Turquía.

Esto sucede a unos cuanto días después de que anunció un acuerdo parcial con China en el tema comercial, y que le puso un freno a al vicepresidente Mike Pence en sus diatribas contra China, en particular su discurso la semana pasada en el Centro Wilson que estuvo plagado de mentiras viciosas contra China, pero que se vio obligado a decir en medio de todo, varias declaraciones de que el Presidente Trump quiere construir relaciones amistosas con China y no quiere contener el ascenso de China, cosa que no mencionó para nada en el discurso que dio el año pasado en el Instituto Hudson donde solo despotricó contra China.

Esto sucede en un momento de la historia en que se vienen suscitando una agitación de masas en todas partes del mundo, en contra del mentado “consenso de Washington”, como se conocen a las medidas de austeridad económica genocida del Fondo Monetario Internacional, que han ocasionado una miseria económica en todo el mundo. En Chile, en particular (sede del mentado “modelo chileno” de los “Chicago Boys” impuesto bajo la dictadura fascista de Pinochet en la década de los setentas, y tan preciado por los banqueros de la City de Londres y de Wall Street) la población se ha levantado en demanda no de dádivas que les ofrecen para pacificarlos, sino por un nuevo sistema basado en el desarrollo, la creación de empleos, educación y salubridad , y sobre todo dignidad para la población. Movilizaciones similares están sucediendo en Iraq, Líbano, y en Argentina, en donde las elecciones del domingo resultaron en la salida del muñeco de Wall Street, Mauricio Macri, cuyas políticas han llevado a la quiebra al país y han destruido los niveles de vida de la población. Y hasta en Europa, los agricultores se están levantando en contra de la austeridad que viene destruyendo las campos agrícolas familiares.

Con todo, hay motivos de esperanza y de optimismo de que el paradigma de guerras perpetuas y de saqueo económico se puede sustituir finalmente con un paradigma de desarrollo global y de cooperación entre todas las naciones, con base en las metas comunes de la humanidad. El intento de golpe de estado del “Rusiagate” contra el Presidente Trump no solo quedó expuesto como un fraude, sino que ahora el Fiscal General de EU, William Barr, ha vuelto la investigación sobre los orígenes del fraude en una investigación penal. Los corruptos operativos de inteligencia de los gobiernos de Bush y de Obama, junto con las agencias de inteligencia británicas (las mismas instituciones que falsificaron la inteligencia para precipitar las guerras en el Medio Oriente y que dirigieron el fraude del Rusiagate contra Trump) ahora enfrentarán acusaciones penales por sus delitos de lesa patria.

Cabe destacar que son las mismas agencias e instituciones e individuos que ejecutaron la persecución ilegal contra Lyndon LaRouche en los ochentas, con el propósito de impedir que le mundo conociera el genio de este hombre, y sus programas para el desarrollo del mundo. Ahora el Presidente Trump, frente a la crisis existencial del paradigma de la geopolítica británica, se está inclinando en la dirección que señalaba LaRouche desde hace 50 años: poner fin a las guerras perpetuas y a las guerras de “cambio de régimen” en el Medio Oriente, par mantener el enfrentamiento artificial creado por los británicos de Oriente contra Occidente; cooperación con Rusia y China par combatir el terrorismo y el narcotráfico. Este impulso se tiene que extender a la plena cooperación en la exploración espacial y a la investigación científica en fusión termonuclear para reactivar la producción industrial en Estados Unidos y su decadente infraestructura económica. La cacería de brujas macartista que ha lanzado la dirigencia del Partido Demócrata para enjuiciar a Trump, no solo pretende impedir que Trump continúe en esta dirección sino que temen además, como lo temen sus verdaderos amos en el imperio británico y la City de Londres, que Trump llegue a adoptar la solución de LaRouche para enfrentar el inminente derrumbe del sistema financiero internacional, mediante la reinstitución de la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt, para reorganizar al sistema bancario en bancarrota, y avanzar con la creación de un Nuevo Sistema de Bretton Woods aliado de Rusia, China e India.

La campaña para convencer al Presidente que exonere a Lyndon LaRouche, aún de manera póstuma después de su muerte, está dirigida precisamente para colocar estas ideas ante la ciudadanía de Estados Unidos y del mundo, para lanzar ese nuevo paradigma que está ahora a nuestro alcance.