El desmoronamiento financiero ya comenzó, y hasta el FMI ve venir ya el gran crac

22 de octubre de 2019

22 de octubre de 2019 — El informe sobre Estabilidad Financiera Global que recién publicó el Fondo Monetario Internacional (FMI) el 1º de octubre, tiene una advertencia muy alarmante: el 40% de la deuda de todas las corporaciones está ya lista para estallar dentro de los bancos de Wall Street y de la City de Londres, en cuanto se declare una desaceleración económica (cosa que ya está en marcha).

Una recesión global, con una contracción de -2% o -3% en ocho países importantes (Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y España) haría estallar más de una tercera parte de sus burbujas de deuda corporativa en olas de incumplimiento, según pronostica el informe. Eso haría reventar a los bancos. Entonces, en vez de que un pánico financiero ocasione una profunda recesión económica, en este caso hasta una ligera recesión económica va provocar el pánico financiero. Los sectores industrial y manufacturero de muchas naciones importantes ya están en una recesión, y sus sectores de servicios, que todavía están a flote, podrían seguirles en la misma recesión en cualquier momento.

Otros aspectos del informe del FMI señalan la gravedad de la crisis financiera que se aproxima, cosa que el personal del FMI vincula directamente a una recesión industrial y a la caída en la inversión de capital. Los técnicos del FMI advierten que “los fondos de inversión que tienen bonos como activos por un valor de unos $1.7 billones de dólares podrían enfrentar dificultades en pagarlos a los inversionistas”. Esto fue precisamente lo que desató el pánico entre los fondos mutuales, sus inversionistas, los bancos centrales y gobiernos al final del verano de 2008. El diario londinense The Financial Times publicó el 20 de octubre un comentario donde señala que esto “potencialmente podría desestabilizar al sistema financiero global”, una evaluación que en realidad se queda corta.

En pocas palabras, los técnicos del FMI advierten que un rendimiento cero o negativo en los $1.5 billones de dólares en bonos corporativos, significa que grandes inversionistas institucionales (grandes fondos y bancos especuladores) tienen que cambiar sus tenencias en bonos y especular para ganar algo; y los bonos en que invierten los fondos no están rindiendo nada, o sea que no están sacando efectivo para pagar a los inversionistas cuando estos llegan a cobrarlos. Para superar esto, los fondos acuden a la caza de rendimientos, los fondos caen en actividades especulativas que tienen menor liquidez y que son valores de “menor calidad”; buscan “bonos chatarra”, que les ofrecen mayores rendimientos, pero que son como las hipotecas de 2008, valores que nunca se van a pagar. Ahí termina la “pirámide”. Los bonos son el núcleo de las tenencias de las instituciones financieras en todo el mundo.

Los técnicos del FMI examinaron una muestra de 1,760 fondos de bonos (como el 60% de los valores de rendimiento fijo en todo el mundo). Lo que encontraron es que una sexta parte de esos (la mitad de los fondos que invierten en altos rendimientos con bonos corporativos de baja calidad, o sea, baja posibilidad de pago) no han podido honrar las exigencias de pago que les han hecho. “La insuficiencia total en el sector de ingreso fijo se estima que ha llegado ya a los $160 mil millones de dólares”, si todos los fondos hubieran experimentado las demandas de liquidez al mismo tiempo.

El “caso extremo” que presenta el FMI en sus escenarios, se puede ver claramente que ya viene en camino. Las ventas de remate de títulos valores “buenos” para sacar liquidez suficiente para pagar las demandas de liquidar los “malos”, y se repite de nuevo la debacle de los fondos mutuales de 2008. Algo parecido es lo que está sucediendo en el mercado de los préstamos “repo” de la Reserva Federal (préstamos de corto plazo, de un día a dos semanas, a los bancos insolventes, con sus activos “buenos” como garantía). De esta manera, la Reserva Federal de EU ha tratado de parar una “crisis de liquidez” en el sistema bancario, inyectando entre $50 y $100 mil millones de dólares en préstamos de corto plazo a los grandes bancos todas las mañanas durante todo el mes pasado, pero Wall Street sigue pidiendo más y más.

Esto significa ya un problema enorme, que exige que se divida a los bancos para aislar sus operaciones especulativas de modo que no afecten las actividades de créditos mercantiles, y esto es lo que hace precisamente la Ley Glass-Steagall que se tiene que reinstituir con urgencia.