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Londres quiere sacar a Trump ya, mientras que su sistema financiero se desbarata

1 de octubre de 2019
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El Presidente Donald J. Trump recibe una placa de reconocimiento de manos del Sheriff Thomas Hodgson del Condado de Bristol, Massachusetts, el jueves 26 de septiembre de 2019, en el Pórtico Sur de la Casa Blanca. (Foto oficial de la Casa Blanca por Joyce N. Boghosian).

30 de septiembre de 2019 — Nos encontramos en la fase final del quebrado sistema transatlántico del imperio británico, y la situación estratégica global marcha extremadamente rápida, subrayó Helga Zepp-LaRouche en una discusión con sus asociados este domingo 29. Pueden suceder acontecimientos dramáticos con el fallido sistema bancario esta misma semana, que marca el inicio del cuarto trimestre fiscal, mientras que la Reserva Federal se prepara para hacer una intervención a lo grande en el mercado interbancario que se ha venido trabando. O también, “el grande” podría suceder en unas cuantas semanas o meses por delante. Pero lo que es seguro, señaló Zepp-LaRouche, es que el sistema británico está completamente quebrado y moribundo, como lo demostró Lyndon LaRouche de manera única, y que en sus estertores está atacando y golpeando para tratar de destruir la ola mundial de fermento político contra la casta dominante, que viene surcando al globo desde el 2016, desde el Brexit en Europa, a la elección de Trump y explosiones electorales en Italia, México, las Filipinas y más. Todos estos son obstáculos para el propósito de Londres de utilizar su movilización ecológica fascista verde para consagrar la mentira de que “el crecimiento tiene límites” con el concepto bestial del hombre que sustenta esa perspectiva.

Primero que nada en su lista se encuentra la operación británica para derrocar a la Presidencia de Trump y aplastar de paso a la Constitución de Estados Unidos, mediante el juicio sumario que pretenden con el cuento inventado de las supuestas acciones de Trump con Ucrania. Los británicos están particularmente preocupados de que, en las condiciones de un derrumbe financiero, Trump podría actuar de manera impredecible para remediar la situación, en especial debido a que la única solución real disponible es la que ha aportado Lyndon LaRouche.

El movimiento de LaRouche está movilizado para parar en seco esta operación, señaló Zepp-LaRouche, para enfocar la enorme indignación popular ante esta impostura, sobre el flanco más vulnerable del enemigo y el más expuesto:

Lo que hizo realmente Joe Biden en Ucrania y lo que el Partido Demócrata y demás mienten al acusar a Trump de haber hecho, a saber, amenazar y chantajear para obtener el resultado político deseado. Pero en el caso de Biden, él y el gobierno de Obama que representa hasta la fecha, orquestaron en realidad un cambio de régimen, un golpe de estado nazi en Ucrania, en las fronteras con Rusia. Y esta operación controlada por los británicos se utilizó luego para desatar una crisis mayor en la situación estratégica, la cual se ha convertido ahora en un conflicto directo entre Estados Unidos y Rusia, y luego entre Estados Unidos y China. Esta es la situación a la que el Presidente Donald Trump —aunque no todo su gabinete— se ha comprometido a resolver de manera repetida.

Se tiene que parar el golpe contra Trump; se tiene que dar marcha atrás al enfrentamiento global con Rusia y China; y se tiene que reemplazar al quebrado sistema financiero transatlántico de la manera en que lo precisó Lyndon LaRouche