Como que va de salida el director del FBI, Christopher Wray

1 de agosto de 2019

1º de agosto de 2019 — En un artículo que publicó el 30 de julio el periódico de Washington, DC, The Hill, el periodista investigador John Solomon expone el hecho de que el director del FBI, Christopher Wray, está peleando duro para evitar que se expongan los delitos del FBI en el reciente intento de golpe de Estado en Estados Unidos. Una persona pretendía ponerse en el camino de la investigación que lleva a cabo el Fiscal General William Barr a quienes llevaron a cabo este golpe, el ex Director de Inteligencia Nacional (DNI en sus siglas en inglés) Dan Coats, está ya de salida del gobierno de Trump, a pesar de su larga amistad con el vicepresidente Mike Pence y el apoyo que le ha dado. ¿Será que Wray es el próximo?

El artículo de Solomon se refiere a la resistencia feroz del FBI a soltar una serie de documentos, debido a una demanda de la ley de libertad de información (FOIA, en sus siglas en inglés) que involucre a un pequeño número de documentos del agente del MI6, Christopher Stelle, que envió el Departamento de Estado al FBI. “Escuchar que lo diga el FBI, la liberación de los documentos de la ex subsecretaria asistente del Departamento de Estado, Kathleen Kavalec, es equivalente a darle las llaves al Presidente Trump del maletín nuclear, ayudar al enemigo o a los terroristas”, dice Solomon. Asimismo, el FBI alude a la rabieta y berrinche que agarran los británicos cuando hay la amenaza de que se descubra al público más acerca de su papel en el conato de golpe. Según Solomon, el FBI alega que no se puede permitir “poner en riesgo la frágil relación que existe entre Estados Unidos y ciertos gobiernos extranjeros”. Luego, como colofón, agrega que el FBI alega en realidad que “los agentes especiales del FBI tienen intereses privados para someterse a cuestionamientos innecesarias y no oficiales con relación a la conducción de investigaciones y otros asuntos del FBI”.

Uno de los documentos que el FBI de Wray quiere mantener secretos es un memorándum de cinco paginas que bajo Kavalec de Steele de un página de Internet después de que se reunió con él el 11 de octubre de 2016. Ella se lo envió dos días después al entonces jefe de la sección del FBI, Steven Laycock, que ahora es director asistente. Se transmitió como un email no clasificado de confidencial y en un medio abierto. En el memo, Kavalec echa por tierra la historia fraudulenta de Steele de que el Banco Alfa ruso y Donald Trump se estuvieron comunicando a través de un servidor de la Torre Trump, y también presenta varios otras refutaciones de las mentiras de Steele. “Según las normas de ‘fuentes humanas’ del FBI, una evaluación negativa del gobierno de EU sobre la información de un informante, constituiría ‘información vilipendiosa’ que tendría que darse a conocer al FISC [tribunal especial sobre inteligencia extranjera] si el trabajo de Steele se utilizaba para apoyar una orden de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA)”. Ocho días después, el FBI hizo su solicitud ante el FISC para vigilar en secreto a Carter Page, con base casi totalmente en las invenciones calumniosas de Christopher. El declarante del FBI informó que el tribunal FISA, bajo juramento, que no poseían ninguna información vilipendiosa sobre Steele. Bajo la gestión de Wray ha ocurrido este y otros encubrimientos, como lo documenta Solomon. (ver el articulo completo de Solomon, en inglés en https://thehill.com/opinion/white-house/455228-chris-wrays-fbi-continues-to-cover-for-team-comeys-russia-shenanigans).

Solomon advierte al final de su artículo que, “cuando al gobierno le salen mal las cosas, como ocurrió en el caso de Rusia bajo la gestión de Comey [el entonces director del FBI], la transparencia es la mejor panacea para restaurar la confianza pública”

“Alegar que los agentes del FBI tienen un derecho a la privacidad para evadir hacer frente a un cuestionamiento duro, y tratar de presentar documentos públicos como secretos nacionales y hacerles el baile de Muhammad Ali para impedir que se conozcan, no es una alternativa aceptable”.

“Es una lección que Chris Wray debe aprender, y rápido”.