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Cables filtrados del embajador británico exhiben la interferencia en la política de Estados Unidos y en las elecciones del 2020

8 de julio de 2019
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El Secretario de Seguridad Interna de Obama, Jeh Johnson, organizó una reunión con sir Kim Darroch, embajador británico en Estados Unidos, en Washington, DC, el 4 de mayo de 2016. Nótese el año. (Foto oficial del Departamento de Seguridad Interna de EU, por Barry Bahler).

8 de julio de 2019 — Las revelaciones que publicó ayer el diario británico Daily Mail, con base en cables diplomáticos secretos que cubren dos años, y que fueron filtrados anónimamente, de mensajes del embajador del Reino Unido en Washington, sir Kim Darroch, para su majestad en Londres, vienen a demostrar (como se ha venido demostrando de manera singular en estas páginas) que la única interferencia de inteligencia extranjera en las elecciones de Estados Unidos ha sido la del Reino Unido, y que su propósito es tumbar a la Presidencia de Donald Trump.

Según los cables filtrados, cuando habla sobre Irán, el embajador Darroch insinúa que los británicos controlan a un grupo de belicistas “que le susurran a Donald” y a quienes el Presidente Trump presta oídos. Darroch dijo que Trump nunca estuvo de acuerdo con una respuesta militar al derribo reciente de un drone que realizó Irán, pero que algún nuevo incidente, en el que haya pérdida de vidas estadounidenses, podría provocar una media vuelta, siempre y cuando los británicos sigan “inundado la zona” de consejos a disposición del Presidente.

Estas revelaciones plantean algunas interrogantes fundamentales: ¿Quiénes son estos asesores controlados por los británicos? ¿Hay una línea directa desde la Oficina del Exterior británica? Darroch alega también que los británicos han penetrado y cultivado el círculo de amigos de Trump. Si es cierto, ¿quiénes son y cómo se hizo esto? Con relación a Irán, ¿no debería el Presidente Trump ordenar una investigación ya, enfocada en las redes controladas por los británicos en la zona, con el fin de impedir y denunciar cualquier otra provocación orquestada por los británicos?

Estas interrogantes se deben responder con urgencia en una investigación a fondo, no solo en el interés de la soberanía nacional y la seguridad nacional de Estados Unidos, sino también en el interés de la paz mundial.

Darroch, quien es caballero comendador de la Orden de San Miguel y San Jorge, es un funcionario de inteligencia y diplomático de carrera, quien fungió bajo el súper imperialista Tony Blair, como embajador a la Unión Europea de 2007 a 2015, y bajo el gobierno de David Cameron como Asesor de Seguridad Nacional desde enero de 2012 hasta septiembre de 2015, y ha sido embajador en Washington desde enero de 2016. Es decir, sir Kim ha sido el oficial del caso de este lado del Atlántico, para las operaciones de inteligencia británica, en particular de la operación con centro en el agente del MI6, Christopher Steele, en contra de la campaña presidencial de Donald Trump en 2016, y contra su presidencia subsecuentemente.

Darroch está muy bien conectado al aparato de inteligencia británico que perpetró el intento de golpe. Cuando era Asesor de Seguridad Nacional, él encabezó la comisión que reclutó a Robert Hannigan como jefe de la GCHQ (siglas en inglés del Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno, responsable de las operaciones cibernéticas, el equivalente británico de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos), que fue la entidad que pasó la “inteligencia” con la que se inició el fraude del “Rusiagate” para desatar el golpe contra el candidato Trump, y con periodicidad se reunía con los empleados de Hakluyt, la empresa de los altos funcionarios “retirados” del MI6 que participaron en la operación de Steele. Como embajador, él dio fe de que Steele era “absolutamente” legítimo cuando funcionarios estadounidenses le preguntaron.

No se filtró ningún cable del período más importante de 2016, cuando menos por ahora. Pero los que develó el Daily Mail, que van desde 2017 hasta junio pasado, muestran que Gran Bretaña no ha terminado, sino que intensificado la operación de guerra informática que empezó desde que Trump surgió como un contendor genuino a la Presidencia. En 2017, Darroch le aseguraba a Londres que los alegatos de colusión entre Trump y Rusia todavía “no se pueden descartar”. En cables más recientes, el embajador Darroch le advierte a Londres que no sobrestime los resultados de la visita de Trump a la reina en junio de 2019 (“esta es todavía la tierra de ‘America First’ ”). “No lo descarten”, escribió; todavía hay una “vía creíble” para que Trump gane la elección de 2020.

Darroch le aconsejó a Londres en el verano de 2017 que Gran Bretaña debe adoptar lo que él se refiere como estrategia de “inundar la zona” de agentes británicos cultivados en Estados Unidos para crear un ambiente controlado de asesoría y de inteligencia en torno al Presidente, y hacia el pueblo estadounidense. En relación a este cable, el Daily Mail escribió lo siguiente:

“El diplomático resaltó también cómo pasa el Presidente sus tardes hablando por teléfono con sus amigos fuera del gobierno ‘en busca de refuerzos o una opinión diferente’. Muchos de estos amigos han sido ‘cultivados’ por los británicos, se jacta sir Kim.

“ ‘Es importante ‘inundar la zona’: queremos tantos como sea posible de estos a quienes consulta Trump para darle la misma respuesta’, escribió. ‘Así que tenemos que ser creativos para utilizar todos los canales a nuestra disposición a través de nuestras relaciones con su gabinete. El personal de la Casa Blanca, y nuestros contactos entre sus amigos fuera’ ”.

En otro cable, en junio de este año, Darroch reconoce que el Presidente no estaba “totalmente de acuerdo” en cualquier ataque a Irán, y se muestra preocupado de que, si lanza un ataque, violaría sus promesas de campaña de 2016. Pero el Presidente ahora está “rodeado de más grupos de asesores belicistas... Tan solo un ataque iraní más en la región podría desatar otra media vuelta de Trump. Más aún, la pérdida de una sola vida estadounidense probablemente haría una diferencia crítica”, escribió Darroch en su informe a Londres.