Columnista de CNBC llama la atención al potencial de que entre Estados Unidos, Rusia y China juntos, construyan un nuevo orden mundial

4 de julio de 2019

3 de julio de 2019 — El último artículo del columnista de la CNBC, Dr. Michael Ivanovitch, publicado el lunes 1º de julio, tiene un titular que capta la atención de inmediato: “Trump está sentando las bases para un nuevo orden mundial construido en torno a Estados Unidos, China y Rusia”. Explica desde el principio que habla de lo que el ve como resultado de las reuniones de Trump con los Presidentes de Rusia y de China, Vladimir Putin y Xi Jinping, respectivamente. Dice que “Washington ha comenzado un proceso con Rusia y China durante la reunión del G20 la semana pasada en Osaka, Japón, que podría crear un nuevo orden mundial”.

Ivanovitch es un economista de la Ciudad de Nueva York muy bien conectado, que dirige una firma de consultoría geopolítica y económica que el fundó a fines de la década de 1980. Antes de eso, fue economista en la OECD en París y asesor internacional del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, y fue profesor de economía en la Escuela de Negocios de Columbia.

A pesar de su tono a veces cínico en cuanto a las motivaciones del Presidente Trump y de China, Ivanovitch anda en algo.

“Considerando todo y elevando la vista desde aquí y ahora, Trump podría haber empezado un proceso de paz mundial perdurable. Ese concepto se basa en la idea de que Estados Unidos, Rusia y China han estado buscando por años una arquitectura de seguridad subyacente de una manera singularmente binaria: el fin de la humanidad, o un nuevo orden mundial—ojalá estadounidense—construido en torno a esos tres jugadores claves cuyos intereses económicos y civilizacionales piden una coexistencia pacífica.

“Trump ha iniciado un proceso con Rusia y China durante la reunión del G20 la semana pasada, que podría llevar paz duradera y prosperidad económica al mundo.

“Sus maniobras geopolíticas pueden haber sido motivadas principalmente por su estrategia de reelección, pero tienen un enorme potencial para crear un nuevo orden mundial basado en los fundamentos consagrados en la carta de las Naciones Unidas, inspirada y escrita en Estados Unidos”, advierte Ivanovitch a sus lectores.