El Banco de Pagos Internacionales advierte: estén prevenidos a las quiebras bancarias debido a la pesada deuda corporativa

1 de julio de 2019

1 de julio de 2019 — El llamado “banco central de los bancos centrales”, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) con sede en Basilea, Suiza, advirtió de nuevo en su Informe Económico Anual publicado el 30 de junio, sobre el riesgo de una quiebra bancaria debido a la enorme deuda de las corporaciones en el sector industrializado. Típico de la cobertura de esta noticia es el titular del diario británico Guardian: “Deuda corporativa podría ser la próxima crisis de la deuda, advierte un ente bancario”; el diario agrega en el subtítulo que “El grupo de los bancos centrales dice que el endeudamiento de las empresas con baja calificación crediticia, crece de manera alarmante, en especial en EU y en el Reino Unido”.

El informe señala que el mercado de deuda denominado “préstamos apalancados” suma ya $3.5 billones de dólares; consiste en préstamos que reciben corporaciones ya sumamente endeudadas, y que abarca ahora sectores económicos completos, tales como la industria del petróleo y del gas, y de las empresas de comercio minorista en Estados Unidos. Según el BPI, este mercado de préstamos apalancados ya está “sobrecalentado”, y podría causar un pánico bancario como ocurrió con la burbuja de la deuda hipotecaria de alto riesgo en el crac financiero global de 2007-2008. Agustín Carstens, que fue director del Banco de México (el banco central mexicano), es ahora el director gerente del BPI, y declaró con respecto al informe, que “aunque son las empresas de Estados Unidos, y en menor medida las del Reino Unido, las que tienen la mayor parte de las emisiones [de bonos chatarra], las tenencias [de esos bonos] se distribuye de manera más amplia. Hay una mayor preocupación por la deuda corporativa, que por la deuda de las familias o la deuda soberana”.

El informe del BPI señala que a pesar de que los grandes bancos insisten en que cada uno tiene las porciones más seguras de los derivados financieros conocidos como “obligaciones con garantía prendaria” (CLO, en sus siglas en inglés) que se conforman con estas deudas corporativas súper apalancadas, esos grandes bancos corren el peligro de recibir el golpe de una gran cantidad de incumplimientos en el pago de esos bonos chatarra por parte de las empresas que los han emitido.

Este incumplimiento se vuelve casi inminente con la recesión económica que está en marcha. Los grandes bancos de Londres y de Wall Street también creían que jugaban a lo seguro con los derivados financieros llamados “obligaciones de deuda garantizada” (CDO, por sus siglas en inglés), como se llamaba a los paquetes compuestos de valores hipotecarios de alto riesgo durante el período de 2004 a 2007, porque mantenían en su cartera solo las porciones de mayor calificación crediticia de esos CDO, AAA ó AA. Pero cuando se dejaron de pagar las hipotecas que sostenían esos valores, la burbuja estalló, y el ahora infame Morgan Stanley encabezó las pérdidas con $14,000 millones él solito.

Los principales bancos tenedores de esos valores en Wall Street y sus divisiones de banca de inversión y fondos especulativos, han seguido defraudando y robando como siempre porque no hay reglamentación que se los impida desde que se derogó la Ley Glass-Steagall. El 25 de junio, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció que “Merrill Lynch Commodities (MLCI), una firma que hace transacciones de mercancías en el mundo, acordó pagar $25 millones de dólares para resolver la investigación del gobierno sobre un plan que tenía siete años ya, de los corredores de MLCI en metales preciosos para desorientar el mercado en los contratos a futuro de metales preciosos en el COMEX” (siglas en inglés de la bolsa de productos básicos). MLCI reconoció que “desde principios del 2008, cuando menos, y hasta el 2014, los corredores en metales preciosos empleados por MLCI se confabularon para engañar a otros participantes en el mercado, introduciendo información materialmente falsa y engañosa en el mercado de futuros de los metales preciosos”, según el boletín de prensa que publicó el Departamento de Justicia. Los corredores de MLCI plantaron decenas de miles de órdenes fraudulentas, las cuales luego cancelaban al último momento antes de su ejecución. Como ha venido ya siendo costumbre, el Departamento de Justicia se arregló con los delincuentes para una prosecución diferida y la imposición de una multa mínima.

Ahora JPMorgan Chase y el Bank of America han introducido de nuevo los derivados financieros llamados “permutas de cobertura por incumplimiento crediticio”, o CDS (en sus siglas en inglés) junto con los CDO que se basan en valores respaldados por hipotecas, y ahora valores respaldados en la renta, y este año ya han vendido $30,000 millones de dólares de esos contratos.

Ahora resulta también que una “empresa zombi” del sector petrolero (que es el sector más grande con deuda apalancada) y que tiene su deuda de préstamos apalancados, ha ocasionado un aumento significativo en el precio del gas en Estados Unidos este verano. La compañía es la Sunoco Logistics, que tiene la refinería de petróleo más grande de la costa Este de EU, llamada Philadelphia Energy Solutions (PES). Procesaba 335,000 barriles al día; el consumo de productos del petróleo en EU es de unos 9 millones de barriles diarios, así que PES consume el 3.6% del total. El Carlyle Group, su principal acreedor, ya ha tenido que convertirse en socio. PES cayó en bancarrota hace 18 meses, con lo que el banco Credit Suisse se convirtió en su propietario mayoritario. Luego empezó a despedir a su planta laboral y a recortar los costos de mantenimiento, hasta grandes secciones de la refinería quedaron destrozados en un gran incendio la semana pasada. PES anunció que va a cerrar de manera permanente.