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Trump y Barr avanzan contra los confabulados en el conato de golpe. Las tensiones con China amenazan el progreso

3 de junio de 2019

3 de junio de 2019 — Hoy lunes 3 llega a Londres el Presidente Trump, en donde tendrá la oportunidad de desafiar directamente los crímenes de los operativos imperiales británicos que han quedado expuestos públicamente por su intento fallido de derrocar al Presidente de Estados Unidos. Este crimen se equipara a todos los crímenes anteriores de la pérfida Albión en contra de Estados Unidos y del Sistema Americano desde la revolución, como el de la Guerra de 1812 y el patrocinio británico a la Confederación en la Guerra Civil. El hecho de que el imperio británico ha llevado a cabo múltiples asesinatos contra presidentes de EU, como el John F: Kennedy, demanda que los operativos de inteligencia británicos que dirigieron el golpe fallido, como el ex director del MI6, Richard Dearlove y el director del GCHQ, Robert Hannigan, sean identificados y denunciados públicamente, algo que Lyndon LaRouche refería como la “ventaja facticia” que se consigue cuando se identifica por adelantado al verdadero controlador de un asesino potencial.

Después de todo, Trump ya ha identificado públicamente a los británicos y a Australia como operativos centrales en el intento de golpe. Ahora con motivo de esta visita, EIR ha compilado “Siete preguntas y exigencias que debe presentar el Presidente Trump a su anfitrión británico si es que va a continuar alguna relación de inteligencia”.

Nunca como ahora ha sido más urgente, y factible, exponer el papel histórico del imperio británico en sus intentos por retomar el control sobre su otrora colonia americana. El pueblo estadounidense ha despertado a esta realidad debido al odio evidente de los británicos hacia la Presidencia de Donald Trump, así como sus acciones encubiertas para derrocarlo. La gente de buena voluntad, como patriotas de sus respectivas naciones, deben hacer todo lo posible por ayudar a exponer esta perversidad, y acabar con la existencia del imperio y la geopolítica en el mundo de una vez por todas.

La urgencia de esto se ve en el peligro creciente de la confrontación entre China y el gobierno de Trump, a pesar de las declaraciones personales de Trump de que quiere buenas relaciones con Xi Jinping y con China. El secretario de Defensa de EU, Patrick Shanahan, aprovechó su intervención en la reunión del Diálogo de Shangri-La en Singapur, el sábado 1º de junio, para lanzar una sarta de mentiras en contra de China, en donde intercaló un par de declaraciones moderadas para ofrecer cooperación. Atacó a China como si fuese un “actor perturbador” que desafía el “orden regional” y que constituye “la mayor amenaza a los intereses vitales de los Estados de toda la región”, además de reiterar todas las calumnias y acusaciones falaces histéricas en contra de todo lo que se relacione con China, parte de la campaña en marcha en Estados Unidos y el Reino Unido y de ahí al resto del mundo.

Las demás naciones de Asia, por supuesto, no consideran que China sea ninguna amenaza, sino que más bien le dan la bienvenida al ascenso de China y los enormes beneficios del nuevo paradigma que ofrece la Iniciativa de la Franja y la Ruta, a pesar de las “instrucciones” que reciben de Occidente de que se deben poner de lado de Estados Unidos contra China, y evitar los “acuerdos económicos depredadores de deuda por soberanía” que vienen de China, según las palabras de Shanahan (en el momento en que casi se muerde la lengua).

El peligro es grande. El ministro de la Defensa de China, el general Wei Fenghe, habló también en la misma conferencia al día siguiente en Singapur. “La humanidad está en una encrucijada”, dijo Wei. Por un lado tenemos “la gran visión de Xi Jinping para construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad”, y por otro lado el intento de Shanahan de restaurar los “bloques militares” y pretender abiertamente “socavar los intereses de los demás”. El general Wei invitó a sus colegas a que “vean el mundo con una mente abierta e incluyente, y habrán amigos y socios en todas partes. Vean al mundo con una mente cerrada y excluyente, y solo verán enemigos y adversarios. Eso es una profecía que se cumple a sí misma”.

Por otro lado, el Consejo de Estado de China publicó el 2 de junio un documento oficial sobre “la posición de China en las consultas económicas y comerciales entre China y Estados Unidos”. En el documento se rechazan firmemente las acusaciones del representante comercial de EU, Robert Lighthizer y del secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en el sentido de que China no cumplió lo prometido, o de que el increíble progreso de China se debe únicamente al robo de tecnología a Occidente. El documento destaca: “La guerra comercial no ha ‘hecho más grande a América’ ”. No obstante, exhortan a reanudar las negociaciones.

Los días 28 y 29 de este mes se llevará a cabo la cumbre del G-20, en Osaka, Japón. Será un momento crucial en la presente coyuntura, en donde se van a encontrar los jefes de Estado de las cuatro potencias que Lyndon LaRouche ha identificado como decisivas para la construcción de un nuevo paradigma, China, Rusia, India y Estados Unidos. Trump ha sugerido que tratará de reunirse con Putin, con Xi y con Modi, durante la cumbre. Esta agrupación es la que LaRouche ha identificado como el punto de partida necesario para constituir una nueva arquitectura económica y financiera internacional que sustituya al moribundo sistema de la globalización imperialista; para establecer un nuevo sistema crediticio global que sustituya al quebrado sistema de la City de Londres y Wall Street, y sobre esta base crear un nuevo paradigma de cooperación en la que todos los participantes ganan.