México, los centroamericanos y la ONU proponen un programa de desarrollo regional. Invitan a Estados Unidos a que se una

29 de may de 2019

29 de mayo de 2019 — El 20 de mayo en conferencia de prensa, el Presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, Alicia Barcena, directora de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la ONU y el Ministro de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard, presentaron un programa para desarrollar el norte de Centroamérica y el sur de México, como la única forma competente de abordar el problema migratorio que aflije a toda la región, incluyendo a Estados Unidos.

El Presidente Trump, anunció López Obrador, ha sido invitado a participar en esta iniciativa, y ha mostrado interés, así como también otros miembros de su gobierno. La esperanza, dijo López Obrador, es que se pueda firmar un acuerdo con Estados Unidos para proseguir con el programa tan pronto como sea posible.

Aunque el programa se enfoca útilmente en la construcción de infraestructura, energia e integración comercial, conectividad ferroviaria y convertir el “bienestar social” en alta prioridad, para tener éxito va a tener que abordar el problema del narcotráfico dirigido desde Londres, que domina ahora la economía y las condiciones sociales en toda la región. En su versión pública el programa solo toma nota de la enorme violencia en la región. Como lo ha enfatizado la EIR, además de un programa para la industrialización regional, en donde deberían participar EU, China, India, Rusia y otros, tiene que lanzarse una ofensiva regional en contra del aparato de Narcotráfico S.A. de Londres con todas sus ramificaciones, para poder acabar con la pobreza y el subdesarrollo y la relacionada crisis migratoria del que se alimenta el narcotráfico.

Ebrard calculó que el programa costaría unos $10 mil millones de dólares y que duraría una década, hasta el 2030. Como dijo López Obrador en sus comentarios ante la comunidad diplomática, funcionarios de la ONU y otros dignatarios, este programa es su primera prioridad, y espera que Estados Unidos y Donald Trump, participen y firmen un acuerdo para convertirse en socios.

Barcena caracterizó el programa como un “cambio paradigmático” que enfatiza “la seguridad humana” en vez de la seguridad nacional y se enfoca en crear prosperidad económica, salud, educación y empleos, para que la población quiera quedarse en sus naciones en vez de irse. Hizo un llamado a aumentar de manera sustancial el gasto social, para ayudar a aliviar la pobreza y delineó una serie de propuestas específicas, entre ellas la integración energética que consolide la interconexión eléctrica entre México y los países centroamericanos, para reducir los costos de la energía. Entre las diversas propuestas se cuenta también mejorar la infraestructura en la frontera México-Guatemala, la construcción de un gasoducto de gas natural que se extienda hasta El Salvador y la integración ferroviaria entre los países que forman el Triángulo del Norte, (El Salvador, Guatemala y Honduras) con México.