Hampones neoconservadores amenazan con sanciones a los países e instituciones que cooperen con el gobierno de Venezuela

8 de marzo de 2019

7 de marzo del 2019 –- En una conferencia de prensa que dio el martes 5, el felón del caso Iran-Contra, Elliott Abrams, enviado especial del gobierno de Estados Unidos para Venezuela, anunció que el gobierno de Trump estaba considerando imponer sanciones contra “terceros países que actúen en respuesta a la crisis venezolana”, o sea, contra otros países soberanos. Abrams se refiere a países que no se han alineado a la causa del cambio de régimen y que todavía reconocen, y dan ayuda, al gobierno de Nicolás Maduro. Aquí estarían incluidos Rusia, China, Turquía y muchos otros.

John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de EU, en una declaración del miércoles 6, fue más allá y anunció que no solo se estaban considerando nuevas sanciones en contra de Maduro, sino también en contra de cualquier institución financiera internacional que todavía tenga negocios con el gobierno de Maduro. Estados Unidos, dijo, “le informa con tiempo a las instituciones financieras internacionales para que sepan que van a enfrentar sanciones por estar involucradas en posibilitar transacciones ilegítimas que benefician a Nicolás Maduro y a su red corrupta. No le vamos a permitir a Maduro robarse las riquezas de los venezolanos”.

Cuando hablamos de instituciones financieras internacionales, presumiblemente incluiría al Fondo Monetario Internacional (FMI), al Banco Mundial (BM), al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y a muchos otros prestamistas multilaterales.

Sergey Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, respondió a esta locura desde Abu-Dhabi, donde se encontraba al momento. Dijo que las declaraciones de Bolton son ilegales, informó TASS. “Francamente, ni tenemos el tiempo ni la voluntad para seguir todas las afirmaciones arrogantes e ilegales de Washington. Esta es una evidencia más de que la diplomacia estadounidense está rápidamente perdiendo el juicio y su capacidad para utilizar los instrumentos diplomáticos, y está cambiando a un lenguaje que nunca ha caracterizado a la diplomacia”. Expresó la esperanza de que “otros no se contagien” con el ejemplo que da Estados Unidos.