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El cambio de fase ya está aquí; surge un Nuevo Paradigma, pero el partido bélico está frenético por detenerlo

7 de marzo de 2019
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El Presidente de la Federación Rus, Vladimir Putin, con el Primer Ministro de India, Narendra Modi, y el Presidente de China, Xi Jinping, revio a la reunión del formato Rusia-India-China, el 1o de diciembre de 2018 en Buenos Aires, Argentina (foto: en.kremlin.ru).

7 de marzo de 2019 — El impulso de la huelga de masas en contra de las economías en bancarrota y la decadencia cultural en el mundo occidental cobra más bríos día con día. El gobierno italiano anunció ayer que firmará un Memorándum de Entendimiento para unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta con China, cuando el Presidente Xi Jinping visite Italia los días 22 y 23 de marzo. Esta noticia espectacular de cooperación internacional en grandes proyectos de infraestructura, así como en proyectos conjuntos en África, fue recibida con espanto absoluto por el diario Financial Times, vocero de la City de Londres, y por Garrett Marquis, funcionario del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos que encabeza John Bolton. El diario de marras despotrica contra China y alega que está metiendo un “Caballo de Troya” en Europa Oriental y Central para dividir y socavar a la Unión Europea, y le ordena a Italia que desista de la idea. El diario cita a Marquis, quien sostiene junto con sus socios neoconservadores que la Iniciativa de la Franja y la Ruta es “hecha en China, para China”, y que no llevará ningún “provecho económico sostenido al pueblo italiano, y podría terminar dañando la reputación global de Italia en el largo plazo”.

Mientras que el Presidente Trump sigue insistiendo en que Estados Unidos debe ser amigo de Rusia y de China, y elogia a China como una gran nación y a Xi Jinping como un gran líder, su Secretario de Estado, Mike Pompeo, fue a Iowa ayer para despotricar contra China, porque tiene “un conjunto de prácticas económicas dirigidas por el Estado... que amenazan la salud de la industria agrícola estadounidense”, y que “hay mejores alternativas que esos acuerdos con China”. ¿Hay alguna señal más clara de que Trump está rodeado por gente que quiere sabotear sus intenciones pacíficas y que prefieren ir a la guerra?

¿Socavan China y Rusia los “valores occidentales” y amenazan al mundo con su “agresión”, como alegan los neoconservadores republicanos y los neoliberales demócratas, y como lo repite hasta la saciedad la prensa de Estados Unidos y de Europa? China ha sacado de la pobreza a 700 millones de personas mediante el empleo de “crédito directo”, que otrora se le llamaba apropiadamente “Sistema Americano de Economía Política”, descubierto por Alexander Hamilton, y defendido por Abraham Lincoln, Franklin Roosevelt, y Lyndon LaRouche. Junto con Rusia, China está llevando ese concepto de desarrollo en base a la infraestructura a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, a las antiguas naciones colonizadas de África, Asia e Iberoamérica, las cuales se han mantenido en un estado de pobreza y atraso debido al sistema neocolonialista que gira en torno al Fondo Monetario Internacional.

Estados Unidos perdió el Sistema Americano luego de la muerte de Franklin Roosevelt y del asesinato de John F. Kennedy, en tanto que el modelo británico para el control del “libre mercado” sobre el gobierno, a través del sistema bancario internacional con sede en Londres y en Wall Street —con sus guerras neocolonialistas concomitantes en Asia y en el Oriente Medio— convirtieron a Estados Unidos en un “gigante idiota bajo la rienda británica”. Ahora, como lo reconocen muchos de los voceros de ese sistema fracasado, el “casino mundial” está a punto de estallar, en un colapso mucho peor que el de 2008.

El movimiento de LaRouche enfrenta hoy una responsabilidad histórica. En una conversación con miembros del movimiento de LaRouche, Helga Zepp-LaRouche advirtió que es necesario hacer entender al pueblo estadounidense que el “mundo unipolar” ya no existe, y que quienes se aferran a este modelo muerto solo pueden acarrear una guerra, una guerra nuclear que nadie puede ganar. “El mundo no puede sobrevivir, si se defiende al mundo unipolar. El Presidente Trump no lo quiere, pero en la medida en que continúe la histeria en contra de China y Rusia, el no tiene las riendas en sus manos”, señaló ella.

Lo que se requiere ahora es una nueva forma de pensar, globalmente; dentro de Estados Unidos solo no hay solución. Únicamente si Estados Unidos se une al desarrollo de la Nueva Ruta de la Seda, no solo en proyectos de cooperación en infraestructura en el mundo, sino también en la colaboración de Estados Unidos con las grandes civilizaciones de Eurasia —Rusia, China e India— para reemplazar al imperio británico moribundo, el sistema financiero británico en bancarrota, para sustituirlo con un nuevo modelo que adopte el Sistema Americano original y el espíritu de la Nueva Ruta de la Seda.

Si se hubiesen adoptado en su momento las propuestas de Lyndon LaRouche para el desarrollo global, formuladas durante las décadas de 1970 y 1980 (como el Banco de Desarrollo Internacional, la transformación de Asia, África e Iberoamérica con grandes programas de infraestructura formulados por LaRouche y sus asociados, junto con una guerra total al narcotráfico dirigida a los bancos que lo controlan) se hubiese evitado el desastre que enfrenta la humanidad hoy en día.

El potencial para esa transformación de la humanidad está a nuestro alcance hoy de nuevo, pero la realidad es que esta vez la alternativa de corto plazo es la guerra global y una Nueva Era de Tinieblas. La extraordinaria efusión de profundo respeto y aprecio por la mente y las acciones de Lyndon LaRouche, de personalidades prominentes de todo el mundo desde su fallecimiento el 12 de febrero, demuestra que es posible el potencial para hacer realidad su visión, y al mismo tiempo necesaria absolutamente. Impedir una guerra, crear un nuevo sistema crediticio, y hacer de la Franja y la Ruta un verdadero “puente terrestre mundial”, todo ello se expresa en la sola idea de la exoneración de Lyndon LaRouche, para mantener viva su visión global de que el hombre llegue a dominar el universo, y hacerla realidad.