Un Gran Pensador de Nuestro Tiempo

19 de febrero de 2019

19 de enero de 2019 — El economista ruso Sergei Glazyev, miembro de la Academia de Ciencias Rusas y asesor del Presidente de la Federación Rusa, escribió un artículo con ese título para el periódico Zavtra. Reproducimos enseguida el texto íntegro de una traducción nuestra.

Nos ha dejado Lyndon LaRouche. Fue un titán de pensamiento, un hombre de increíble conocimiento enciclopédico, de gran alma y amor por la humanidad

Siempre se mantendrá en nuestra memoria como un luchador ardiente por el futuro felix de la humanidad, basado en la implementación de los principios de la economía física, una escuela realista de pensamiento económico, dirigida hacia la creación de beneficios materiales y a las condiciones para el desarrollo socioeconómico.

En contraste con la tendencia libertaria que hoy domina la ideología económica principal, en el interés de la oligarquía financiera mundial, LaRouche desarrollo una ciencia económica genuina en el interés del desarrollo de las fuerzas productivas de la humanidad. Su concepto de un puente de desarrollo euroasiático desde Europa Occidental hasta el Lejano Oriente de Rusia, y desde ahí hacia Alaska y Estados Unidos, podría llegar a ser una verdadera alternativa a la guerra híbrida mundial de hoy en día. LaRouche previó la agresión de rusofobia de la élite gobernante estadounidense y advirtió de sus desastrosas consecuencias, e insistió en una amplia cooperación internacional para la creación de corredores de desarrollo transcontinentales.

LaRouche pronosticó la inevitable aparición de una crisis financiera global, muchos años antes de que llegase. La famosa curva [la Triple Curva] de LaRouche, que describe la brecha creciente entre el volumen de producción real y la especulación financiera, fue una seria advertencia para todos los economistas que pensaban realmente. Resultó que no solo en Rusia, sino también en Estados Unidos, nadie es profeta en su propio país. En vez de ser reconocido, LaRouche fue perseguido por la oligarquía financiera estadounidense, quienes lo pusieron en prisión con cargos falsos.

Recuerdo que uno de los directivos del Instituto Brookings me recomendó con urgencia, en un susurro, que no tuviese ningún contacto con LaRouche, para no estropear mi reputación. Para mí, que había ido a Estados Unidos a tomar parte en un foro científico sobre asuntos relacionados con el desarrollo de instituciones democráticas en la región post soviética, esto fue choqueante. Desde entonces en adelante, comencé a leer muy cuidadosamente las publicaciones de LaRouche y a asistir a las conferencias que organizó. Y debo reconocer que sus presentaciones fueron con frecuencia un rayo de luz en el reino de obscuridad e hipocresía que se ha apoderado de la mente pública de la humanidad “progresista”.

La revista EIR que publicaba LaRouche, fue mi manual a través de los corredores oscuros de la élite gobernante occidental, donde se exponían los resortes ocultos de las políticas antihumanas de la oligarquía financiera mundial. Traza las fuentes de su origen desde la época del saqueo del imperio bizantino, y describe la lucha eterna contra la maldad en el mundo, que se encarna en los clanes oligarcas del capitalismo en Occidente. Muchas de las ocurrencias del racismo, nazismo y fascismo, y el extremismo religioso, que observamos en el mundo hoy, no se pueden explicar sin las investigaciones de LaRouche, que eran sorprendentes en su profundidad histórica.

LaRouche gozaba de un enorme respeto entre la comunidad de expertos en muchos países en todo el mundo. Yo he tenido la oportunidad de reunirme con sus partidarios en India, América Latina, China, África, y por supuesto, en Europa y los países de la CIS. Esperamos que se preserve su comunidad de expertos internacionales, inspirados en las ideas de Lyndon LaRouche, Hoy esas ideas cobran vida en un nuevo paradigma económico mundial, al que llamamos “integral”, por que unifica los intereses de los pueblos de varios países en el desarrollo armónico de la humanidad.