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El estado del Universo

7 de febrero de 2019
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El Presidente Trump en su mensaje al Congreso sobre el Estado de la Unión, el 5 de febrero de 2019.

6 de febrero de 2019 — En la víspera del mensaje del Presidente Donald Trump sobre el Estado de la Unión ayer en la noche, el planeta entero entra a un período de gran turbulencia, de enorme peligro y de enorme oportunidad.

El viejo paradigma —con su concepto bestial del hombre, del universo físico y de Dios— está haciendo implosión de manera violenta, señaló Helga Zepp-LaRouche ayer, y se muestra despiadado en sus esfuerzos para asegurarse que el nuevo paradigma no lo derrote ni prevalezca. Esto no quiere decir que el viejo paradigma saldrá victorioso; solo quiere decir que los peligros son enormes, del mismo modo que las perspectivas de victoria para el nuevo paradigma, con su concepto creativo del hombre, del universo físico y de Dios.

Vemos esto en la situación estratégica, en donde se derrumba el orden de la posguerra de los tratados para el control de armas. Será reemplazado, o por el afán del imperio británico para alcanzar la superioridad unilateral, como lo profesaba Bertrand Russell hace décadas, lo cual se enfrentará con el rechazo de Rusia y de China a someterse y probablemente a una guerra termonuclear; o será reemplazado por una nueva arquitectura estratégica en base a las propuestas de Lyndon LaRouche para unir la cooperación de las grandes potencias en la Iniciativa de Defensa Estratégica y en la Defensa Estratégica de la Tierra.

Vemos esto también en el frente político internacional, en donde la operación en marcha de cambio de régimen contra Venezuela pretende abrir paso a un mundo que suplante al orden de Westfalia, de guerras hobbesianas de todos contra todos, y está diseñada esa misma operación para entrampar al Presidente Trump, a fin de sabotear su propósito de acabar con la estrategia de guerra permanente de Londres. En esta etapa del desarrollo de la humanidad, el único modo en que se puede defender realmente la soberanía nacional, es como parte de una reorganización más amplia de los asuntos del planeta en torno a las metas comunes de la humanidad.

Y lo vemos en el sistema financiero transatlántico que se derrumba, que no puede sobrevivir, con o sin la “emisión cuantitativa”. Nuestras opciones inmediatas son el genocidio verde de regresar a la edad de piedra y el saqueo, o la reconstrucción global en torno a las Cuatro Leyes de LaRouche que tienen a la ciencia como motor, y que incluye a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.

Helga Zepp-LaRouche destacó que, en una crisis como esta, como lo sabía Nicolás de Cusa en sus días, no hay salidas laterales posibles. Solo va a funcionar con un cambio fundamental en los axiomas; solo el paquete de medidas diseñadas por Lyndon LaRouche durante los últimos 50 años, en conjunto, va a remediar la situación. Exoneren a LaRouche y se “exonera” a sus ideas para colocarlas en el centro protagónico de la actividad política mundial, que es donde deben estar.

Tenemos una autoridad y peso tremendo a partir de nuestra actividad organizativa internacional por medio siglo, y debemos de hacerlo valer, como declaró Helga Zepp-LaRouche. El fermento político está a la vista, en casi todas las esquinas del planeta, pero la gente tiene que compartir la visión de un Gran Designio. Debemos elevar a la población al nivel estratégico en dónde se encuentra la solución únicamente.