Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

La advertencia del Banco de Inglaterra, ¿encubre la amenaza mayor?

29 de enero de 2019
british_pounds_sterling.jpg
Libras esterlinas del Banco de Inglaterra.

29 de enero de 2019 — Mientras que la menguante élite británica muestra su incapacidad para implementar el mandato del pueblo británico para abandonar a la Unión Europea, el “Brexit” que fue una revuelta contra la austeridad económica impuesta por esa misma élite, se ha pasado por alto algunas declaraciones ominosos del Banco de Inglaterra sobre la situación de la “deuda chatarra” y de los “préstamos apalancados”. Cuando menos, no se ha prestado suficiente atención a esas declaraciones como para ver qué es lo que enfrenta realmente el sistema bancario con sede en Londres en su conjunto, incluso si un Brexit “desordenado” no hace estallar al mercado de derivados y a los bancos de la City de Londres.

Primero, el vocero del Banco de Inglaterra declaró ante la Comisión de Finanzas de la Cámara de los Comunes el viernes 18 de enero (a lo que no se le prestó atención en medio del caos parlamentario en torno al Brexit) que los índices de los riesgosos y deteriorados “préstamos apalancados” de las corporaciones, equivalían a unos $1.3 billones de dólares. Los préstamos apalancados son préstamos a las compañías que no tienen el ingreso suficiente para demostrar que los pueden pagar. En ese momento, quedó claro que el Banco de Inglaterra se refería realmente a una burbuja que en conjunto es de $2.2 billones de dólares (de las corporaciones europeas y de Estados Unidos), porque muchas de las corporaciones más endeudadas no fueron incluidas en estos “índices” que sumaban $1.3 billones.

Ahora bien, la suma de $2.2 billones, es mucho mayor que la burbuja de los valores hipotecarios de alto riesgo en el 2007, según reconoció el Banco de Inglaterra (BoE, en sus siglas en inglés), y el 25% de esa suma consiste en las denominadas “obligaciones de préstamos con garantías prendarias”, el tipo de derivados financieros de los que todos los bancos centrales están advirtiendo ahora, porque son los que reventaron en el 2008.

Más aún, el 80% de estos préstamos tóxicos los tienen instituciones no bancarias o “bancos a la sombra” (o sea, bancos de inversión, fondos compensatorios, etc.) y según el BoE, esto representa un MENOR peligro que si esos préstamos los tuvieran con bancos comerciales. Por ende, dice el BoE, los principales bancos están bien, aún y cuando bancos medianos de Europa ya han quebrado, desde Italia hasta el Reino Unido, y algunos grandes como el banco alemán Deutsche Bank están al borde de la quiebra ya.

Pero al mismo tiempo que hacía esa declaración, el BoE emitió también un boletín noticioso en donde afirma que si había un problema con los “préstamos apalancados”, pero ¡en China!, y que la mayoría de los préstamos tóxicos de las corporaciones de China también los tienen entes no bancarios y bancos a la sombra. Y agrega el BoE que ahí si hay un peligro mayor que si la deuda fuese con los bancos comerciales, supuestamente porque los bancos a la sombra están menos capitalizados y menos reglamentados.

El BoE dice la verdad sobre el problema de los préstamos apalancados en China, pero obviamente miente sobre la peligrosa burbuja del sistema financiero transatlántico, que es más del doble de grande. A la burbuja de los préstamos apalancados, hay que sumarle de $1.5 a $2 billones en bonos chatarra, y la burbuja de la “deuda chatarra” de Wall Street y de Londres es cuatro veces el tamaño de la china. Y debido a que no hay una separación entre la banca comercial y la banca especulativa (como lo era con la ley Glass-Steagall) ni en Europa ni en Estados Unidos, los bancos a la sombra están endeudados con los grandes bancos comerciales, así que el contagio está generalizado.

Es esa burbuja la que está por estallar. Solo la reinstitución de la ley Glass-Steagall puede servir de escudo al crédito de la banca comercial y a la economía para que no reviente junto con la banca especulativa a la sombra. Este es uno de los aspectos de las Cuatro Leyes económicas de Lyndon LaRouche para salvar a la economía nacional; esto permite iniciar un proceso de emisión de crédito nacional para la actividad productiva.

El Instituto Schiller, bajo la dirección de Helga Zepp-LaRouche, tiene una movilización para enfrentar esta amenaza. Primero, la ciudadanía estadounidense tiene que derrotar el intento de golpe de los británicos en contra del Presidente Trump. Segundo, en cuanto el Presidente Trump se libere de ese intento de golpe, puede avanzar para forjar un acuerdo y crear un nuevo sistema de crédito internacional, un Nuevo Bretton Woods, en alianza con China, Rusia e India. Dejar de lado a Londres, que hace 50 años saboteó el Bretton Woods original de Franklin Roosevelt.

El Comité de Acción Política LaRouche está llevando a cabo una serie de clases en Nueva York, y por Internet, para explicar la ciencia que sustenta este Nuevo Bretton Woods, y en febrero próximo se llevará a cabo una conferencia internacional sobre la creación de un nuevo paradigma de colaboración científica, económica y cultural entre las naciones.