Meten a la pandilla de Bush para dirigir la maniobra de cambio de régimen en Venezuela

28 de enero de 2019

28 de enero del 2019 — El Presidente Donald Trump sostuvo su orden de que las tropas estadounidenses salgan de Siria; las fuerzas amantes de la geopolítica británica se pusieron histéricas; y lo próximo que sucede es que el vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado Mike Pompeo, y el consejero de Seguridad Nacional John Bolton, echan a andar la fase final de la operación de cambio de régimen que vienen preparando contra Venezuela.

El anuncio que hizo hoy el secretario de Estado, Pompeo, respecto a que el desacreditado Elliott “Contra” Abrams aceptó “unirse para dirigir nuestros esfuerzos en Venezuela”, entrando en efecto de inmediato, coloca la rúbrica del partido de la guerra contra Trump en esta operación. El neoconservador Abrams es famoso por el papel que jugó como coordinador de la operación de George Bush padre, de los “Contras” en Nicaragua (el tráfico ilegal de cocaína para comprar armas para la “Contra” nicaragüense) en la década de 1980; luego Abrams le mintió al Congreso al respecto.

Pompeo está dejando por sentado que apoyar la operación contra Venezuela es el criterio para definir quien es amigo o no de Estados Unidos. El 24 de enero habló ante la Organización de Estados Americanos (OEA), y dictaminó que “todos los Estados miembros de la OEA tienen que alinearse con la democracia y respetar el imperio de la ley... y ahora deben reconocer al presidente interino” de Venezuela, Juan Guaidó; “se acabó la discusión”, dijo. Pompeo calificó a los gobiernos que todavía reconocen al gobierno de Maduro de “regímenes autoritarios en todo el mundo”, y anunció que Estados Unidos va a convocar a una reunión extraordinaria de ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, para presionar a las naciones a tomar partido.

Luego convocó al día siguiente a una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) sobre Venezuela, en la cual lo acompañó Abrams.

John Bolton, consejero de Seguridad Nacional, quien jugó un papel clave para organizar esta operación, le dijo a los periodistas el 24 de enero en la Casa Blanca que el foco de la Casa Blanca se está “concentrando hoy en cortarle al dictador venezolano Nicolás Maduro sus recursos de ingresos”. Eso es, que se tomen medidas internacionales de manera que los ingresos por la venta de petróleo de la compañía petrolera estatal PDVSA “deber a ir al gobierno legítimo”, o sea, al gobierno de Guaidó que Washington ha reconocido.

Se están sentando las condiciones para una intervención militar, deliberadamente. El 23 de enero, el Presidente Maduro rompió relaciones con Estados Unidos, y le dio 72 horas a los diplomáticos estadounidenses para salir del país. Pompeo respondió diciendo que Estados Unidos solo reconoce a Guaidó, y que los diplomáticos se quedarían en Venezuela.

Evan Ellis, investigador sobre Latinoamérica del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, quien estuvo envuelto en la organización de los preparativos de esta operación, deja entrever otro escenario de intervención militar en un artículo del 23 de enero, publicado por el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), titulado “The Struggle for Control of Occupied Venezuela” (La pelea por el control de la Venezuela ocupada). “Nadie en Venezuela o en Estados Unidos debería sorprenderse si el gobierno de facto lleva a prisión o asesina a Guaidó por los esfuerzos que está haciendo”, para lo cual Washington debiera “tener una respuesta muy bien ponderada en caso de que sucediera”.