Roger Stone, colega de Trump, recibe el ‘tratamiento LaRouche’ en un arresto montado por Mueller

28 de enero de 2019

27 de enero del 2019 —- A las 6am de la mañana del 25 de enero, agentes del FBI con equipo de asalto y armas largas, tocaron a la puerta del consultor político de 66 años de edad, cuyo pecado fue desafiar y burlarse de la autoridad de esta agencia. Se hicieron acompañar de un equipo de camarógrafos de CNN, que hacían comentarios como si estuvieran narrando deportes, para mostrar este espectáculo completamente preparado por el fiscal especial Robert Mueller. Roger Stone, la víctima de esta brutalidad, señaló en una declaración luego de que se presentara por primera vez ante el tribunal, que durante toda la investigación que Mueller le ha hecho, lo ha representado un abogado, y el procedimiento normal en cualquier caso consiste en ponerse en contacto con el abogado y permitir que el acusado, en este caso Stone, se presente voluntariamente. Pero en este caso, Stone fue acusado, arrestado y su casa en Fort Lauderdale, Florida, y su apartamento de Nueva York, fueron allanados y cateados el 25 de enero. Fue liberado bajo fianza luego de comparecer en el tribunal federal de distrito de Florida, y se presentará para responder a las acusaciones en Washington, D.C. la semana próxima.

Las palabras que vienen a la mente son las del famoso poema del pastor luterano alemán antinazi, Martin Niemöller, sobre una ciudadanía apática y cobarde que veía como los nazis se llevaban a un grupo tras otro, supuestamente disidentes, sin hacer nada. “Primero vinieron por...” es el título del famoso poema. El poeta estadounidense y pastor Maurice Odgen, “El verdugo”, se refiere a lo mismo.

La acusación a Stone es por supuestamente mentir al Congreso y enviar correos electrónicos enfurecido contra las personas que te traicionan cuando se aplica toda la fuerza del Estado en su contra. Stone arremetió contra Randy Credico, un comentarista y comediante de radio de Nueva York, y burócrata del Partido Demócrata, quien supuestamente había ayudado a Stone a contactar a WikiLeaks, y luego Credico vendió a Stone a los investigadores de la Cámara de Representantes y a Robert Mueller. Los correos de Stone que contienen los ataques ahora Muller los califica de “obstrucción de la justicia y manipulación de testigos”.

En realidad, esta es una de tantas “bombas” mediáticas de Mueller, en las que el supuesto delito cometido es creado por el propio Mueller, luego de hostigar y de llevar a la bancarrota a un posible testigo, o lo que le llaman “proceso penal por caer en una trampa de perjurio puesta por el fiscal”, un delito fabricado que no tiene nada que ver con la supuesta investigación al Presidente Donald Trump y Rusia. Roger Stone fue llevado a la quiebra financiera con los gastos judiciales que generó la investigación del proceso del gran jurado en su contra, y luego por las demandas civiles que algunos demócratas iniciaron en su contra.

Es obvio que Mueller va a tratar ahora de doblegar a Stone, utilizando el martillo creado por la amenaza de años de cárcel, implícita en los varios cargos en su contra, que son de presunta declaración en falso, obstrucción de la justicia y manipulación de testigos. A la fecha, luego de su primera declaración después de su detención, Stone se ha rehusado públicamente a caer en el juego de Mueller, y se ha negado a inventar mentiras y falsedades para implicar a Trump, a cambio de dejarlo libre.

Con su acusación a Stone, Mueller espera que salga suficiente humo en torno a las mentiras relacionadas con Trump, de tal modo que el público se olvide del hecho de que el cuento de Mueller sobre los rusos no tiene ningún sentido. Y como lo ha mostrado EIR y otras publicaciones y personas, todo esto es parte de la campaña británica para forzar el juicio político de Trump a toda costa, y para llevar a la ciudadanía estadounidense a una guerra contra Rusia. Stone ha sido muy claro en apuntar a los británicos como los verdaderos extranjeros que trataron de forjar las elecciones presidenciales de 2016 en provecho de Hillary Clinton, y los británicos tomaron nota de eso.