El informe sobre la deuda corporativa del Banco de Inglaterra asusta a la Reserva Federal y al BCE

24 de enero de 2019

24 de enero de 2019 — Muchos medios financieros británicos están informando sobre la declaración del jefe del Banco de Inglaterra (BoE) Mark Carney, en la Cámara de los Comunes el 16 de enero, en el sentido de que la parte de préstamos apalancados de la burbuja de la “deuda chatarra” (que ya es más grande que la parte de bonos chatarra) “tiene todas las características de la burbuja de hipotecas de alto riesgo” del 2008.

La investigación del BoE, que Carney presentó formalmente ante la Comisión Selecta del Tesoro de una Cámara de los Comunes totalmente despistada, sitúa el tamaño de la burbuja de préstamos apalancados en Estados Unidos y Europa en $1.4 billones de dólares, cifra inferior a otras cifras en el rango de $1.3 billones solo para las corporaciones de Estados Unidos (según la Reserva Federal). Pero calcula que el nivel de exposición de los bancos, aseguradoras, fondos de pensiones con los derivados asociados a préstamos garantizados (CLO en sus siglas en inglés) basados en la deuda apalancada, anda en los $405 mil millones de dólares, considerablemente mayor que lo que se había calculado anteriormente. El Telegraph de Londres del 19 de enero informó que “es entendible que el análisis del Banco haya causado temores entre los responsables de la política de la Reserva Federal de EU y del Banco Central Europeo (BCE)”. Y destacó que “la investigación ha causado ondas de choque en los más altos niveles de los bancos centrales del mundo” a pesar de que esos bancos y el FMI han estado advirtiendo ellos también sobre el peligro de que la deuda corporativa y derivados chatarra puedan desencadenar un crac financiero.

Pero Reuters informa que Carney, cuando un parlamentario alarmado lo cuestionó, le aseguró que los bancos han pasado la prueba de estrés sobre la deuda apalancada.

“Solo nos preocupa porque el ritmo de crecimiento ha sido bastante rápido durante un tiempo” y la documentación es bastante escasa, dijo Carney (nada serio, realmente). El Banco de Inglaterra también se inclinó ante las grandes ganancias que los bancos del Reino Unido y sus bancos a la sombra están haciendo de este sector de la deuda.

“No todo son malas noticias. Esta es una fuente de grandes empleos y ganancias. Bajan el costo del capital para las inversiones” dijo Richard Sharpe de la Comisión sobre Política Financiera del Banco de Inglaterra.

No se propuso ningún tipo de regulaciones. El Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal han establecido ambos que la deuda apalancada no puede exceder seis veces las ganancias de una empresa, antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA en sus siglas en inglés), pero el vocero de la agencia calificadora Fitch, Peter Firthen, le dijo a Reuters que las compañías han respondido creando EBITDA falsos para salirse con la suya.

“Las regulaciones del BCE sobre apalancamiento han tenido muy poco impacto” dijo Firth. El ritmo de inflación de la burbuja no ha hecho más que crecer. El Financial Times informó hoy que una tercera parte de TODOS los préstamos corporativos a todos los niveles de calificaciones en el 2018, colocan el apalancamiento en los préstamos de las compañías en más de seis veces el EBITDA. Eso se considera una compañía súperendeudada.

Según el Financial Times, la mayor parte de estos préstamos fueron para tomas hostiles de corporaciones por lo que se supone, por lo tanto, que están respaldadas con garantías colaterales [con los activos de las desafortunadas firmas víctimas de las tomas hostiles]. Pero, dice, dado que el 80% de todos los préstamos apalancados se hicieron sin convenio alguno —en esencia, términos de pago— la compañía adquiriente le arrebata a la entidad prestamista sin ningún problema las garantías colaterales.

El artículo extenso en el Financial Times, lleno de gráficas, informa que los últimos 45 días del 2018 fueron la primera onda de choque o señales de la crisis que se venía encima: $16 mil millones netos se fugaron de los fondos de préstamos y los precios promedio en los préstamos cayeron 3%, la misma caída que la que tuvieron en agosto del 2011 cuando el gobierno de EU perdió su calificación AAA. Los bancos tuvieron que cambiar los términos de su titulización de deuda apalancada, y empezaron a tener que absorber pérdidas, recurriendo a un aumento en los derivados CLO para poder “compensarlas”.