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Llegan a su fin las décadas de encubrimiento; la gente quiere la verdad

22 de enero de 2019
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Un mural que se muestra en la Biblioteca COM (Colegio de mainland, Ciudad Texas, Texas) en la celebración del Mes de la Historia Negra y del Día del Presidente en 2009. [flickr/COMlibrary].

22 de enero de 2019 — Cuando se conmemoro el pasado fin de semana al Dr. Martin Luther King, Jr., un grupo de 60 destacados estadounidenses hizo un llamado a que se abran de nuevo y se investiguen los casos de los asesinatos al Presidente John F. Kennedy, de Martin Luther King, Malcolm X y de Robert Kennedy. La carta conjunta que publicaron hace un llamado para una “investigación pública” a “los cuatro asesinatos más importantes de la década de 1960, que juntos tuvieron un impacto desastroso en el curso de la historia estadounidense”. Instan al Congreso a que supervise la liberación de todos los documentos gubernamentales relacionados con la Presidencia de Kennedy y su asesinato. Entre los firmantes están Daniel Ellsberg, Oliver Stone, miembros de las familias Kennedy y King, y muchos expertos, periodistas y personalidades públicas. Una de las personas que firma es G. Blakely, asesor judicial del Comité Selecto de la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre Asesinatos, la cual determinó en 1979 que el Presidente Kennedy fue víctima de una probable conspiración. Los firmantes van desde quienes apoyan a Trump políticamente, hasta quienes le son adversos, pero que están actuando en concierto para traer la verdad a la luz.

Esta acción pone mayor atención sobre el aparato con pedigrí británico que es el mismo que persiguió a Lyndon LaRouche y a sus asociados hace años. Esta semana se cumple el 30 aniversario de su encarcelamiento en base a acusaciones completamente falsas, por lo cual LaRouche fue puesto preso por 5 años. Se destruyeron entonces las propuestas que él presentó para el avance de Estados Unidos y el mundo. Ahora el mismo aparato amenaza al Presidente Trump, llevando a cabo una operación de golpe de Estado en contra de la Presidencia. Se trata de un solo entramado. Los principios de LaRouche se encarnan en el nuevo programa de The Way Forward (El camino a seguir), que publicó LaRouchePAC el 15 de enero, y que consiste en “una propuesta de las bases para un acuerdo bipartidista y acciones sobre política económica nacional e internacional”.

El papel de los británicos en el Trumpgate está completamente documentado en el informe de tres partes escrito por Barbara Boyd, de LaRouchePAC, en un boletín de prensa de LPAC del 18 de enero titulado The British Were the 2016 Election Meddlers and Are Directing a Coup Against President Trump (Los británicos fueron quienes intervinieron en las elecciones del 2016 y están dirigiendo el golpe en contra del Presidente Trump).

En este respecto es de notar que esta semana salió una denuncia que hizo el veterano periodista investigador Seymour Hersh, sobre el comportamiento ilegal de George H.W. Bush, cuando era vicepresidente de Estados Unidos, al conducir operaciones sucias, alineado totalmente con la estrategia de la geopolítica británica, y totalmente fuera de cualquier canal o control de conocimiento del gobierno de Estados Unidos, incluyendo al Presidente Reagan. El artículo se titula “The Vice President’s Men” (Los hombres del vicepresidente), que fue censurado por la prensa estadounidense, y se publicó en la edición del 24 de enero de London Review of Books.

La presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, comentó sobre estos acontecimientos lo siguiente: “Se acabó el tiempo de los encubrimientos... la gente tiene el derecho de saber”. Desde el asesinato de John Kennedy, señaló ella, ha habido un cambio de paradigma descendente en la perspectiva de Estados Unidos y del mundo transatlántico. Más aún, la esfera de los crímenes cometidos no se reduce a los asesinatos, encubrimientos y mentiras, sino incluye el hecho de que el país y la civilización han sido privados del liderazgo político que LaRouche habría ejercido, y la alegría de sus resultados.

Ahora hay un pesimismo generalizado, que se expresa por lo común como una visión de que solo te puedes “quejar”, pero no puedes cambiar nada. Muchos se encuentran tan agobiados, que no tienen idea de cómo identificar la “verdad”, ni tienen idea de lo que es “ciencia”.

Pero no obstante, sigue el impulso humano de “conocer” y de preocuparse de los demás. Un modelo de esto es la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica, que funcionó para la justicia y la clemencia cuando termino el apartheid. Los firmantes de la carta conjunta para investigar los asesinatos de la década de 1960 proponen un “proceso por la verdad y la reconciliación en Estados Unidos”.

Esta semana estarán en Washington, DC, grupos de LaRouchePAC que distribuirán en las oficinas del Congreso el boletín de LPAC sobre la interferencia británica en las elecciones de 2016, así como el documento programático “El camino a seguir”, para retar a los congresistas y sus asistentes a “poner los principios por encima del partido y hacer avanzar la nación con el Presidente”.