La privatización está destruyendo el programa espacial estadounidense

12 de enero de 2019

12 de enero de 2019 — El escritor independiente Daniel John Sobeiski publicó un contundente artículo de opinión en American Thinker el martes 8 de enero, en donde contrasta el alunizaje chino con la destrucción del programa espacial tripulado de Estados Unidos, que una vez tuvo el liderazgo en el espacio. Tener que depender de los rusos para poder llegar hasta la Estación Espacial Internacional (EEI) es una “acusación reveladora” de qué tan profundamente se ha hundido Estados Unidos, señala Sobeiski, y advierte que si bien la privatización pudiera tener algunos propósitos útiles, no es un sustituto para la dirección y apoyo gubernamental en lo que se refiere a misiones como ir a la Luna.

“Mientras China hace planes para establecer la primera base lunar permanente, nosotros le estamos entregando nuestra exploración espacial al excéntrico Elon Musk, cuyo SpaceX promete darle al multimillonario japonés la paseada extrema alrededor de la Luna”, señala con sarcasmo Sobeiski. Cita al último hombre que caminó en la Luna, Gene Cernan, quien dijo que las actividades de las compañías comerciales no son realmente “privadas”, sino que “son la nueva forma de gastar dinero de la NASA”. El antiguo administrador de la NASA, Mike Griffin, hizo un comentario similar, diciendo que era un chiste calificar a éstos proyectos de “comerciales” dado que han recibido decenas de miles de millones de dólares de los presupuestos de la NASA.

Sabieski denunció el hecho de que “la enrome experiencia e infraestructura de exploración espacial que nosotros desarrollamos, se desvaneció repentinamente debido a que un gobierno [Obama] se empeñó en eliminar el excepcionalismo estadounidense de la faz de la tierra, abandonando el espacio”.

“El presidente Trump quiere regresarnos al espacio”, concluye Sobeiski, pero la nación no ha vuelto a ser el país “cuyo Presidente John F. Kennedy una vez orgullosamente prometió” ir a la Luna.

De hecho, la privatización acelerada de lo que deberían ser los programas nacionales de exploración espacial, van a obstaculizar el cumplimiento de los objetivos que ha anunciado el Presidente.