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Lyndon LaRouche: “Tenemos una misión en África, como parte del mundo”

17 de diciembre de 2018
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Un muchacho de pie frente a las casas de una plantación de Té, cerca de Nairobi, Kenya. 18 de abril de 2015 (foto: https://www.flickr.com/photos/bryonlippincott/).

17 de diciembre de 2018 — La cuestión estratégica fundamental que enfrenta el planeta en este momento, es si podemos conseguir que Estados Unidos se enrumbe para unirse a la lucha por un Nuevo Paradigma, por un Nuevo Bretton Woods como lo ha especificado Lyndon LaRouche. Este fin de semana, Helga Zepp-LaRouche comentó que todo el viejo orden se está desintegrando: el sistema financiero transatlántico está haciendo implosión, y las instituciones de ese orden, en especial en Europa Occidental, se desmoronan frente a nuestros propios ojos. La cuestión decisiva se reduce a nuestra capacidad singular para movilizar a la población estadounidense en torno a los programas necesarios, y al método singular de Lyndon LaRouche para generar esos programas. Nadie más tiene la capacidad para proporcionar los programas necesarios para unir a un mundo dividido, subrayó ella: ni Trump, ni China, ni Rusia.

En esta pelea, señaló Zepp-LaRouche, África es una cuestión central: para el año 2050 habrán unos 2,500 millones de seres humanos viviendo ahí; y ya hoy es ahí en donde la Iniciativa de la Franja y la Ruta está poniendo fin al sistema de saqueo imperial británico y de genocidio, contra las protestas y amenazas violentas de Londres. El desarrollo del sector subdesarrollado, como en África, debe motivar nuestra pasión para hacer realidad los cambios necesarios. Viendo en retrospectiva la década de 1970, el movimiento de LaRouche ha colocado siempre esta cuestión en el centro de la necesidad de un Nuevo Bretton Woods.

Por este motivo, simplemente no podemos dejar pasar el reciente discurso que dio el Asesor de Seguridad Nacional de EU, John Bolton, sobre la política para África. Se trata de una declaración abiertamente colonialista, en donde se declara que el desarrollo del continente con ayuda china y rusa es una amenaza a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos: una mentira total. Se trata de la “Trampa de Tucídides” a escala total; la idea de que los viejos imperios caen peleando, en vez de trabajar de manera cooperativa con las nuevas potencias emergentes. El discurso de Bolton es la respuesta de Londres a la cuestión de si Estados Unidos, con Trump, se unirá a ese Nuevo Bretton Woods: ¡un enfático “¡No!”

Tenemos que cambiar a Estados Unidos en este punto, insistió Zepp-LaRouche, o no habrá un Nuevo Bretton Woods. Este será uno de los temas centrales que abordará la próxima conferencia del Instituto Schiller en febrero del año entrante, bajo el título de “¡Forjemos una nueva época más humana de la humanidad!”, con base en el medio siglo de descubrimientos científicos fundamentales de Lyndon LaRouche.

La cuestión de África, como lo ha explicado Lyndon LaRouche una y otra vez, es la brújula moral con la cual demostrará la humanidad si cuenta o no con la aptitud moral para sobrevivir. El 2 de octubre de 2008, por ejemplo, LaRouche le dijo a un grupo de representantes del cuerpo diplomático acreditado en Washington, DC, un día antes de que la Cámara de Representantes cedió ante la presión británica y aprobó el plan de rescate a Wall Street que introdujo el gobierno de Bush. LaRouche abordó el tema de “Un acuerdo de las cuatro potencias para sacar al mundo del infierno”, y declaró:

“África es todavía víctima de un genocidio en masa, perpetrado por el imperio británico, ¡tal y como suena! Quítenle todos los adornos de basura, y eso es lo que es: Es el imperio británico que está destruyendo África.

“Entonces, tenemos ahora una misión: no solo el problema de restaurar las economías de Estados Unidos y Europa, y todas las demás. Tenemos el problema de un mundo que sufre ya de escasez causada por este sistema, como en el caso de China; avanzando pero no lo suficiente. India, avanzando pero el 70% es extremadamente pobre todavía. De manera similar por toda Asia. África es el blanco de ataque para una genocidio mayor, principalmente por parte de los intereses británicos.

“Por ende, si vamos a hacernos cargo del mundo por venir, durante las próximas dos generaciones, que es más o menos el período del que tenemos que pensar, tenemos que pensar en un programa para desarrollar el planeta, en el contexto, no de la globalización, sino de un sistema de Estados nacionales soberanos. Eso quiere decir que las naciones en regiones particulares del mundo tienen que llegar a acuerdos en común sobre el desarrollo, desarrollo de largo aliento, de manera que podamos crear crédito hasta para una perspectiva de 50 años, para hacer inversiones en infraestructura y proyectos así. Por ejemplo, África no se puede desarrollar sin un equivalente moderno de un sistema ferroviario, lo cual significa, principalmente, sistemas de levitación magnética. Sin el desarrollo de sistemas de generación de energía, y de sistemas de transporte masivo y de gestión de agua, África no se puede desarrollar. El genocidio seguirá avanzando por inercia. Por lo tanto, tenemos una misión en África, como parte del mundo”.