López Obrador asume la Presidencia; promete el renacimiento de México

4 de diciembre de 2018

3 de diciembre del 2018 -– En medio de un enorme entusiasmo en México, el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue juramentado el sábado 1º de diciembre en el Congreso mexicano, con la presencia de invitados internacionales, en donde dio un discurso de poco más de una hora de duración, donde expuso sus planes para acabar con 30 años de saqueo neoliberal al país, y de llevar a cabo la “renacimiento de México”. Se abre un momento de oportunidad para México y para todas las Américas, que tanto necesitan de una transformación global para instituir un Nuevo Bretton Woods y del Puente Terrestre de la Franja y la Ruta, para poder tener éxito.

AMLO, como le llaman, caracteriza su programa de gobierno como “la cuarta transformación política de México”, para acabar con la corrupción como una de las tareas que hay que hacer de un cambio radical tan dramático como la Independencia, las reformas de Benito Juárez, y la Revolución Mexicana. La corrupción a la que se refiere, se trata de la transformación que sufrió el Estado mexicano desde 1983, cuando se le quitó el papel que tenía de garantizar una economía para servir al pueblo, y lo convirtió en un sistema neoliberal para saquear el patrimonio nacional a nombre de una élite minoritaria, nacional y extranjera. “La privatización ha sido en México sinónimo de corrupción”, y ha sido totalmente ineficiente, aseveró; la “reforma” energética que privatizó partes de la compañía petrolera y de la empresa estatal de electricidad, tuvo como resultado el colapso de la producción de petróleo, a tal medida que México se convirtió no solo en el mayor importador de gasolina, de cualquier país productor de petróleo en el mundo, sino que hoy en día México importa petróleo crudo.

Debido a la economía neoliberal es que México se convirtió en una de las principales fuentes de la migración en el mundo, dijo AMLO. Bajo el neoliberalismo, el poder adquisitivo del salario mínimo se redujo en un 70%, hasta ser uno de los más bajos del planeta.

“Vamos a impulsar proyectos productivos”, dijo AMLO, y “se crearán como cortinas de desarrollo de sur a norte del país... Queremos que la migración sea optativa, no obligatoria”. Los de mayor importancia, son los proyectos para el sur de México, entre ellos, construir una nueva refinería de petróleo en Tabasco y la construcción de una línea ferroviaria a través del Istmo de Tehuantepec. Con la nueva refinería en Tabasco, junto con la actualización de otras cinco refinerías ya existentes y la inversión en la producción petrolera, México puede ser de nuevo autosuficiente en producción de petróleo y gasolina, planteó AMLO. La línea ferroviaria en el Istmo de Tehuantepec conectaría al puerto de Salina Cruz en el Pacífico al puerto de Coatzacoalcos en el Golfo de México, para garantizar el transporte de manufacturas etc., desde Asia hasta la Costa Este de Estados Unidos, afirmó. Asimismo, sería un corredor de desarrollo donde habrían todos los recursos logísticos para desarrollar industrias locales.

Todavía está por verse exactamente, cómo es que su propuesta garantizará el empleo en el norte al crear la zona de libre comercio más grande del mundo a lo largo de la frontera con Estados Unidos: hasta ahora la discusión se ha centrado en el fomento a las industrias de ensamblaje, conocidas como “maquiladoras” en México, que son fuentes de trabajo barato, pero que él promete que el salario mínimo en la zona se aumentará considerablemente.

El propósito de su gobierno, dijo es acabar con la pobreza, de tal modo que “quienes nacen pobres, no estén condenados a morir pobres”. Se refirió también a programas de capacitación laboral para los jóvenes, de tal manera que dos millones de jóvenes puedan ser contratados con un salario como aprendices, y al mismo tiempo ampliar significativamente las becas disponibles a estudiantes universitarios en todas las universidades públicas, y acabar con esa referencia peyorativa de los “ni-ni” que se ha endilgado a los jóvenes que “ni” estudian “ni” trabajan, y se convierten en carne de cañón de la delincuencia.

AMLO insistió en su discurso inaugural que todo lo que espera lograr se puede hacer con los ahorros que se obtengan en el combate a la corrupción, recortando el salario de la alta burocracia, vendiendo el avión presidencial y toda la flota de aviones del gobierno, etc. Prometió que no se endeudaría, y que el gasto público se limitará a lo que tenga el gobierno en su tesorería. ¡Eso no va a funcionar!, pero un sistema de crédito nacional como el que existió en México en el período de 1935 a 1975 –cosa que él mismo destacó como el período de crecimiento del país—junto con la cooperación con China, Estados Unidos otros, si funcionaría con toda seguridad.

El nuevo Presidente de México dejó en claro también que está abierto para trabajar con el Presidente de Estados Unidos, y destacó que desde su victoria electoral en junio pasado, él ha recibido un trato de respeto por parte del Presidente Donald Trump.