La “Iniciativa Integridad” del Reino Unido pone al descubierto la mano del imperio británico en la provocación en Ucrania

29 de noviembre de 2018

29 de noviembre de 2018 — El artículo central ayer en el sitio electrónico de la Integrity Initiative (“Iniciativa Integridad”), que en días recientes fue denunciada como una operación de propaganda de guerra de la inteligencia británica, hace un llamado a la guerra en contra de Rusia, y en contra de cualquiera en occidente que se niegue a unirse a la guerra, utilizando como pretexto la provocación de Ucrania en el Mar de Azov. El autor es el antiguo editor en jefe de asuntos rusos de la revista The Economist, Edward Lucas, con un récord impecable como vocero del imperio, siempre en armas contra el sistema de Estados nacionales que surgió después de la Paz de Westfalia, y que añora una guerra contra Rusia.

Inmediatamente abajo de ese llamado a la guerra está la declaración que publicó ese mismo día, 26 de noviembre, la “Iniciativa Integridad”, donde reconoce que los documentos filtrados recientemente por Anonymous, en donde quedó expuesta como un frente de la inteligencia británica, son veraces. Establece: 1) que su “financiamiento para el 2017 y 2018 fue proporcionado mediante una subvención de la Oficina Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad ”; y 2) que los documentos sobre estas operaciones filtradas por Anonymous en los últimos días eran legítimos, aunque “no pueden afirmar con certeza si todos [los documentos] eran genuinos o si había también material alterado o falso”.

Entonces, esta es la organización en donde se publica el grito de guerra de Lucas, titulado, “Occidente está fallando una vez más la prueba a la que nos sometió la agresión rusa”. Lucas sostiene que el incidente en Ucrania se debe ver como un paralelismo al ataque de la Alemania nazi en contra de Polonia en 1939 y debe responderse en consecuencia, con “medidas cinéticas, simbólicas y financieras”. Sugiere respuestas tales como enviar la flotilla naval de la OTAN a que atraque en el puerto Mariupol en Ucrania en el Mar de Azov; aumentar la asistencia militar de occidente a Ucrania; imponer una prohibición temporal de visas oficiales y de negocios a los rusos; medidas para bloquear Rusia de cualquier acceso al sistema financiero occidental.

Lucas se queja de que en vez de esto, las naciones occidentales y hasta el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, han estado haciendo llamados a ambas partes a la prudencia y a reducir las tensiones en el conflicto, a diferencia de Canadá, que realizó su danza de la guerra al son de su majestad y condenó a Rusia por ser el agresor.

Lo que más le molesta a Lucas es que el Presidente Donald Trump se niega a volverse en contra de Rusia.“Lo más preocupante de todo (para nosotros, y lo más placentero para Rusia) es que no hubo una respuesta rápida de EU”, se queja. Lucas deja en claro que la inteligencia británica va a activar a sus agentes y piezas en el Congreso estadounidense, y especifica que la respuesta de Estados Unidos “pudiera mejorar. Ya se habla de más sanciones. En EU el Congreso tiene algo que decir, va a ponerle más presión al gobierno”.

Menos de dos semanas antes, Lucas había publicado un artículo publicado por el equipo de “Integrity” el 19 de noviembre, en donde él deliró que “es tiempo de acabar con la ficción de que Rusia y China son países normales, con los cuales se pueden establecer relaciones diplomáticas normales. Deben considerarse estados forajidos, similar a Corea del Norte o Irán”.