Chandra Muzaffar de Just International, se basa en la EIR para refutar el mito de la “trampa de la deuda” de China

10 de noviembre de 2018

9 de noviembre de 2018 — Chandra Muzaffar, dirigente de “Just International” con sede en Malasia, subió un artículo en donde refuta el fraude de la “trampa de la deuda” que está circulando en contra de China y de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y se basa en gran medida en el trabajo de Hussein Askary y Jason Ross de la EIR. El artículo de Muzaffar se titula “¿Es China una nueva potencia imperialista?” se publicó en el periódico Star en octubre y fue retomado por varios portales electrónicos, entre ellos Asia Times el 26 de octubre.

Muzaffar repasa varios de los casos considerados como muestra de la “trampa de la deuda” y escribe después: “Los acreedores más grandes de Pakistán no es China sino países de occidente y prestamistas internacionales encabezados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y bancos comerciales internacionales. Como señalan los investigadores Hussein Askary y Jason Ross [con un vínculo al artículo original] se espera que su deuda externa sobrepase los $95 mil millones este año y se proyecta que el servicio de la deuda alcance los $31 mil millones para el 2022-2023. Hay evidencia de que sus acreedores se han estado entrometiendo activamente con las políticas fiscales de Pakistán y su soberanía con sus programas de reprogramación de la deuda y las condicionalidades que le impone el FMI a sus préstamos. Los medios no destacan esto que es, de hecho, la verdadera trampa de la deuda de Pakistán. Ni tampoco informan al público que los préstamos del CPEC [el Corredor Económico China-Pakistán] son para proyectos que tienen un valor inmenso y directo para la población pakistaní. Su valor va a aumentar aún más cuando el nuevo Primer Ministro de Pakistán, Imran Khan, visite China el 3 de noviembre y amplíe el CPEC para poner el acento en la cooperación en la agricultura y el desarrollo del sector social”.

Cita después a Askary y a Ross en relación a las “distorsiones y verdades a medias” en relación a la deuda china en Sri Lanka y Malasia. Concluye: “Tomando como base los tres casos en Asia, sería patentemente erróneo el calificar a China como una nueva potencia imperialista. Un breve vistazo a África reforzará ésta posición. La mayoría de la deuda africana no está en manos de China sino de países occidentales y tales instituciones respaldadas por occidente como el FMI y el Banco Mundial, destacan Askary y Ross”.

De manera más destacada, subraya que la deuda china en África y en otras partes “no es un problema, siempre y cuando se utilicen los préstamos para el bien público. En relación a esto, el financiamiento de infraestructura bajo la Iniciativa Franja y Ruta, construcción de puertos, ferrocarriles y cables de fibra óptica, parece ser uno de los componentes principales de la participación de China en África... la compensación para los chinos, es cierto, es tener acceso a los ricos recursos naturales del continente. Pero se trata siempre de acceso, nunca de control. La fuerza motora del colonialismo occidental del siglo 19 fue el control de los recursos naturales de las naciones que ellos colonizaron... Calificar a China de nuevo imperialismo o potencia colonialista es parte de una propaganda viciosa en contra de una nación, en realidad una civilización, que ya ha empezado a cambiar el equilibrio de poder mundial. Es un cambio hacia una distribución más equitativa del poder que es del interés más general de la humanidad. Por esta razón, los pueblos del mundo deben comprometerse de todo corazón al cambio que nos está abarcando a todos”.