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El mundo en un punto de inflexión. ¿Está la humanidad moralmente apta para sobrevivir?

1 de noviembre de 2018
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Angela Merkel en el Congreso de elección del Partido Popular Europeo (EPP) en 2014. (Foto: EPP).

31 de octubre de 2018 — Dá un paso atrás y observa la situación actual en el mundo como un todo. El mundo occidental, que ha sido el centro del progreso en el mundo desde el Renacimiento europeo, está en un caos. El gobierno alemán se está desplomando en la medida en que los dos partidos que han dirigido a la nación desde la Segunda Guerra Mundial han perdido casi todo su apoyo popular, en todo el país. Angela Merkel, que ha gobernado durante 18 años y fue ungida como la “dirigente del mundo libre” por quienes temen y desprecian los empeños de Donald Trump para crear lazos de amistad con Vladimir Putin, anunció su renuncia a la dirigencia del partido en el próximo congreso del CDU. Macron de Francia enfrenta una revuelta similar. Los británicos no saben qué hacer para instrumentar el Brexit.

Helga Zepp-LaRouche acaba de regresar de Rusia, donde dio una serie de discursos de alto nivel y tuvo varias reuniones privadas, donde encontró que había un gran respeto por Lyndon LaRouche, aunque también una profunda preocupación porque ahora parece posible una guerra mundial. Desde tiempo atrás, el Presidente Vladimir Putin ha venido advirtiendo que cuando el Presidente Bush decidió renunciar al Tratado ABM (tratado sobre misiles antibalísticos) en el 2002, había forzado a Rusia a lanzar un enorme programa de investigación y desarrollo para desarrollar las defensas necesarias en contra de los sistemas de defensa antimisiles que se instalaron en Europa, porque de otra forma la OTAN hubiera tenido la capacidad de lanzar un primer golpe. Ahora, la intención anunciada por EU de abandonar el Tratado INF (Tratado de fuerzas nucleares de alcance intermedio) no les deja otra alternativa que prepararse para la guerra.

El funcionario ruso de control de armas de más alto rango, Andrey Belousov, habló el viernes 26 de octubre ante las Naciones Unidas, y dijo lo siguiente: “Recientemente aquí en la reunión, Estados Unidos dijo que Rusia se estaba preparando para la guerra. Si, Rusia se está preparando para la guerra, yo lo he confirmado. Nos estamos preparando para defender a nuestra patria, nuestra integridad territorial, nuestros principios, nuestros valores, nuestra gente; nos estamos preparando para este tipo de guerra”. Luego explicó el razonamiento ruso: “Rusia se está preparando para la guerra, y Estados Unidos está preparando una guerra. Si no, ¿por qué Estados Unidos habría de retirarse de este tratado, aumentar su potencial nuclear y adoptar una nueva doctrina nuclear?”.

La semana pasada, el Presidente Putin dijo que Rusia nunca iniciaría una guerra pero que si se lanzaba una guerra en contra de Rusia, habría una respuesta devastadora y la guerra sería total.

En el lado estadounidense del Atlántico, el pueblo estadounidense está a punto de tomar una decisión histórica: ¿apoyarán la intención del Presidente electo, expresada en todas sus últimas concentraciones, de establecer relaciones de amistad con Rusia, hacer un trato con China que le permita regresar a su amistad estrecha con Xi Jinping? ¿O le permitirán al Partido Demócrata, que ha perdido todo propósito en absoluto, que no sea el enjuiciamiento político de Trump, retomar en control sobre el Congreso, para regresar a la movilización de guerra en contra de Rusia y China que se lanzó con el Presidente Obama?

Trump está haciendo su parte. En los últimos seis días antes de las elecciones va a encabezar once concentraciones populares. En cada una de las concentraciones se aglomeran decenas de miles de partidarios, un proceso no visto en este país en tiempos recientes, quizá nunca. Su mensaje de paz con Rusia y China, destacando como modelo las históricas transformaciones que logró con las dos Coreas, arranca vítores entre las multitudes en sus concentraciones. Y sin embargo, los británicos, la prensa estadounidense corrupta y los antiguos funcionarios de inteligencia criminales de la época de Obama, están tratando frenéticamente de salvar el fraude en proceso de colapso, el Rusiagate, del fiscal especial Robert Mueller. Si el pueblo estadounidense se hace presente en estas elecciones, van a ser estos mismos elementos criminales los que van a terminar en juicio, por su colusión con una potencia extranjera, Gran Bretaña, primero para subvertir el proceso electoral del 2016 y después por intentar un golpe en contra del Presidente electo, con base en una concatenación de mentiras armadas por el agente de inteligencia británico Christopher Steele y sus mentores en el MI6 y GCHQ.

La expansión del nuevo paradigma por toda Asia, África e Iberoamérica, con centro en el proceso de la Nueva Ruta de la Seda, fue testigo de un gran salto adelante esta semana, cuando el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, se reunió con el Presidente Xi Jinping de China, para comprometerse a la “cooperación y no a la competencia” y luego el primer ministro de India, Narendra Modi, junto con Abe se comprometieron al mismo proceso de desarrollo conjunto en terceros países de Asia y África. Acercar a oriente y occidente mediante un proceso de paz a través del desarrollo, está por primera vez en la historia, al alcance de la mano de esta generación de la humanidad.

Como vio Helga Zepp-LaRouche en Rusia y como demuestran las campañas de LaRouche en EU y por toda Europa, la población está escuchando cada vez más las sabias palabras de Lyndon LaRouche. En la medida en que la crisis global le arranca sus ilusiones, las ideas desarrolladas por Lyndon LaRouche, y por las que ha luchado durante más de 50 años, ofrecen la salida necesaria de la guerra y el caos financiero y las bases para crear un Renacimiento verdaderamente global para toda la humanidad para los próximos 50 años.