Las maniobras de los golpistas en torno a Rosenstein

27 de septiembre de 2018

26 de septiembre de 2018 — Con relación a la filtración que publicó el New York Times el viernes, relacionado con supuestas declaraciones confidenciales del subprocurador general Bob Rosenstein, en el sentido de que se debería aplicar al Presidente Trump la 25ava Enmienda para declararlo incapacitado para el cargo, hay varias dinámicas que se cruzan y sobreponen.

Primero, es claro que efectivamente Rosenstein participó en una reunión con los máximos directivos del FBI y del Departamento de Justicia en marzo del 2017, en la cual se habló de la 25ava Enmienda para sacar a Donald Trump de la Presidencia, y se habló de utilizar grabadoras ocultas para entrampar al Presidente. La nota del viernes 21 de septiembre que publicó el New York Times sostiene que Rosenstein se manifestó a favor de este procedimiento. Pero Rosenstein lo niega. Su negación, sin embargo, en realidad no importa porque la realidad es que él nunca informó sobre estas conversaciones traicioneras, y en vez de ello, maniobró para que luego de que Trump despidió al director del FBI James Comey, nombrar a Robert Mueller para llevar a cabo una investigación de contrainteligencia sin precedentes y fuera de su competencia, al Presidente de Estados Unidos.

Como lo ha señalado en repetidas ocasiones el experto en derecho constitucional Alan Dershowitz, invocar la 25ava Enmienda en estas circunstancias equivale a declarar un golpe de Estado en Estados Unidos. La nota del New York Times no implica nada menos que eso. De acuerdo a varios informes públicos, Rosenstein comentó que luego de que salió al público la información del New York Times, él no podría testificar en el congreso sobre esas reuniones y seguir haciendo su trabajo, y ofreció su renuncia el viernes. Ahora se reconoce ampliamente que hay un intento de golpe en marcha contra el Presidente, que amenaza la gobernabilidad de los propios Estados Unidos. El senador Lindsey Graham, declaró en varios medios de comunicación el domingo 23 de septiembre, que se trata de un golpe de Estado de la burocracia. Muchos republicanos partidarios fieles y los abogados del Presidente reconocieron que Robert Mueller es un asesino judicial, y no la encarnación de la rectitud judicial como lo proyectan sus propagandistas de Washington, DC.

Segundo, los británicos están dando gritos por la orden que dio Trump el 17 de septiembre de desclasificar varios de los documentos centrales con los que se inició el proceso de golpe, en los que se deja ver la mano de los británicos en todo el asunto. La orden de Trump se dio después de que comenzó a hablar en público George Papadopoulos, sobre los esfuerzos de la CIA y de los británicos para entramparlo y de plantarle “evidencias” en contra de la campaña de Trump, cuyos esfuerzos fueron el pretexto para que el FBI iniciara la investigación completamente infundada de la campaña electoral de Trump, algo totalmente sin precedentes.

Luego Rosenstein fue a la Casa Blanca el viernes 21 para pedirle al Presidente que demorase la desclasificación inmediata debido a las objeciones de Gran Bretaña y de Australia. El Presidente aceptó que el Inspector General del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, revisara los documentos, pero declaró que esperaba que la revisión fuese expedita y que la celeridad era muy importante para él. En una entrevista con WMAL radio el lunes 24 de septiembre, el ex fiscal federal de Washington, DC, Joseph diGenova, dijo que “el Reino Unido estaba en el centro de una conspiración para entrampar a Donald Trump y a Carter Page y a George Papadopoulos. Todo esto tiene que ver con Mifsud, y para proteger a Halper, y a Alexander Downer. Downer es un pez gordo. Y a todo el trabajo que todos ellos hicieron con el GCHQ [el equivalente británico de la Agencia de Seguridad Nacional de EU]... Esto representa un problema enorme, enorme, para el Reino Unido. En última instancia podrían decir, ‘miren, pueden hablar de Steele, pero por favor no hablen de Alexander Downer’. Están muy preocupados por el papel que jugó Downer en esto”.

El lunes 24 también, Pat Buchanan señaló que la integridad de la república de Estados Unidos es mucho más importante que el bochorno de los británicos en este asunto. Buchanan se refirió a un artículo del Wall Street Journal donde señalan lo mismo.

Tercero, hay un gran jurado en funciones en Washington, DC, el cual empezó a recibir las pruebas sobre los delitos implícitos en el golpe en contra de Donald Trump. En principio está concentrado en el caso del ex subdirector del FBI Andrew McCabe, quien está bajo investigación por mentir sobre las filtraciones a los medios. Los memorandos de McCabe son la fuente de la filtración sobre la perfidia de Rosenstein al New York Times. Es claro que la intención de McCabe es tumbar a sus socios en la conspiración y a quienes él piensa que lo dejaron colgado para tratar de salvarse.

Como lo señaló el constitucionalista Alan Dershowitz, el remedio está en llamar a declarar bajo juramento a todos los participantes en esas reuniones de marzo de 2017 con Rosenstein, para que digan lo que sucedió ahí, y eso se debe hacer rápido y con urgencia. El público estadounidense tiene que conocer esto ya con urgencia. El Presidente está correcto. Esto tiene que ser completamente transparente. Además, los documentos que el Presidente ordenó hacer públicos el 17 de septiembre, se tienen que dar a conocer ya y se tiene que obligar al gobierno británico a explicar en detalle su papel en este intento de golpe y los motivos de sus extraordinarias acciones, y todos los que estén involucrados en esto. Esté debe ser el fundamento para evaluar cualquier relación que tengan los británicos en el futuro con Estados Unidos.