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Europa tiene un nuevo liderazgo: La conferencia del Instituto Schiller logró todos sus objetivos

3 de julio de 2018
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Helga y Lyndon LaRouche, con Hussein Askary, tres dirigentes del Instituto Schiller, aquí durante la Conferencia del Instituto Schiller en Bad Soden, Alemania, el 30 de junio de 2018 (Foto: EIR Magazine)

3 de julio de 2018 — La conferencia internacional del Instituto Schiller, del 30 de junio y 1º de julio en Francfort Alemania, hizo lo que su fundadora y presidente, Helga Zepp-LaRouche, había propuesto públicamente que hiciera la Unión Europea en su “cumbre sobre migración” los días 28 y 29 de junio.

O sea, que la dirigencia europea se concentrase en el desarrollo económico y de la infraestructura de África mediante la cooperación entre Europa y China, para extender la Iniciativa de la Franja y la Ruta hacia el Medio Oriente y África. De este modo se iniciará la única solución real a la crisis del flujo migratorio hacia Europa desde las regiones azotadas por el terrorismo y el empobrecimiento. (Por añadidura, de este proceso surgiría por supuesto el renacimiento de la industria europea de alta tecnología).

La cumbre de la Unión Europea (UE) se llevó a cabo sin tomar en consideración la propuesta de LaRouche, y por lo visto, no logró nada en absoluto. Pero la reunión del Instituto Schiller, comenzando con el elevado punto de vista del discurso de la señora LaRouche —un nuevo paradigma de relaciones internacionales basado en el desarrollo mutuo de las naciones— logró lo que la cumbre de la UE ni siquiera intentó, y se estableció como un nuevo liderazgo para Europa.

La conferencia congregó a unos 300 dirigentes y activistas europeos durante dos discusiones seguidas sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta, con dirigentes africanos y chinos, diplomáticos rusos, expertos en economía y asuntos militares europeos que participaron como ponentes, y una dinámica organización de la “Nueva Ruta de la Seda” de Yemen. La agencia de noticias finlandesa GBTimes, que se ha fijado la misión de “acercarnos a China”, informó ampliamente sobre los dos días de discusiones.

Dos ponentes de Estados Unidos, el senador de Virginia, Richard Black, y el asesor político Roger Stone, ambos dentro de los círculos políticos que apoyan al Presidente Donald Trump, expresaron su más firme apoyo a la campaña del Instituto Schiller para sustituir las guerras con el desarrollo en esas regiones. Sus ponencias circulan ya ampliamente en Estados Unidos también.

Los documentos de planificación para los trabajos que se presentaron son publicados por EIR y por el Instituto Schiller: La segunda edición del Informe Especial “La Nueva Ruta de la Seda se vuelve el Puente Terrestre Mundial”; “Extending the New Silk Road into West Asia and Africa” (Extender la Nueva Ruta de la Seda al oeste de Asia y a África); y el informe en árabe titulado “Operación Fenix: El milagro de la reconstrucción de Yemen y la conexión a la Nueva Ruta de la Seda”. Las ponencias de la conferencia las publicará Executive Inteligence Review (EIR) en las próximas semanas.

Helga Zepp-LaRouche había pronosticado que la cumbre del 12 de junio entre Estados Unidos y Corea del Norte significaría un punto de inflexión para el nuevo paradigma, y en su discurso inaugural de la conferencia invocó el espíritu de la reunión de Singapur. Ahora se ha sugerido que podría haber una segunda reunión entre Trump y Kim en el marco de la Asamblea General de la ONU en septiembre en Nueva York, y ahora el segundo punto de inflexión, en especial para terminar con la “guerra perpetua” en el Oriente Medio, será la cumbre del 16 de julio de los Presidentes Trump y Putin.

La oposición de los británicos a la cumbre de Helsinki es extraordinariamente feroz; la campaña de la inteligencia británica del “Rusiagate” en contra del Presidente Trump tiene el propósito de hacer imposible la cooperación entre Estados Unidos y Rusia, y a sacar al Presidente del cargo por tan solo considerar el asunto. El Secretario de Defensa Mattis acaba de amenazar por escrito con acabar con la relación especial de defensa entre Estados Unidos y el Reino Unido. Mientras tanto, Trump tiene programado reunirse con la primera ministra británica Theresa May tres días antes de su cumbre con Putin, lo cual obliga a mantener una alerta total ante los posibles actos de sabotaje de los británicos en contra de la cumbre.

Helga LaRouche señaló también una amenaza mucho más general al nuevo paradigma, que es el crac financiero que se avizora, debido a la explosión que ocasionaría la súper calentada burbuja de la deuda corporativa, la cual han venido inflando los “cuatro grandes” bancos centrales (de EU, Japón, Inglaterra y la Unión Europea) desde el crac de 2007-08. Hasta ahora Trump ha evitado ese crac con el enorme recorte fiscal a las corporaciones, pero de ese modo la postergación solo ha hecho que cuando estalle, la explosión será mayor.

Para impedir ese crac es necesario implementar la separación bancaria de la Ley Glass-Steagall de inmediato, como lo han estado exigiendo los electores en Estados Unidos y en Europa. La solución exige también el establecimiento de instituciones nacionales de crédito para reemplazar a las deudas especulativas de casino que muy probablemente se van evaporar con la Glass-Steagall.

Este tipo de crédito nacional es lo que han venido emitiendo los bancos comerciales públicos de China para mover los proyectos de desarrollo de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Pero Estados Unidos y Europa tienen que redescubrir todavía los métodos financieros de Alexander Hamilton para hacer lo mismo. Esto es lo que explica la propuesta de Lyndon LaRouche del 8 de junio de 2014, “Cuatro leyes nuevas para salvar a la nación”, y eso es lo que hace del movimiento de LaRouche el nuevo liderazgo.