Ministerio de Relaciones Exteriores ruso denuncia: acciones británicas de hoy son continuación de siglos de genocidio británico

19 de abril de 2018

19 de abril de 2018 — Prepárense, le dijo la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso y connotada diplomática, Maria Zakharova, a los periodistas presentes en su informe semanal este jueves. Vamos a hablar sobre las órdenes de Estado para hacer asesinatos en masa; vamos a hablar sobre la historia de Gran Bretaña, como una de las peores potencias coloniales de todos los tiempos. Parece ser que los diplomáticos británicos no conocen su propia historia, y ya es hora, que desde esta tribuna, llenemos ese vacío de conocimiento, dijo Zakharova.

Durante la hora que siguió, Zakharova repasó caso por caso de la historia de los asesinatos en masa cometidos por el imperio británico, envenenamientos, saqueos, y mentiras en contra de los pueblos de todo el mundo, citando documentos, en muchos casos de los mismos archivos británicos, sobre los “logros morales” detestables del imperio británico.

El informe se transmitió en vivo con una accidentada traducción simultanea, y está disponible en YouTube. Aquí vamos a resumir las partes decisivas de su presentación, para el provecho de los patriotas de todas las naciones del mundo (incluyendo el Reino Unido), que también entienden que la civilización humana exige que el imperio británico sea eliminado de una vez por todas.

Zakharova comenzó con el caso de India. El historiador estadounidense, Will Durant, escribió en 1930 que la tortura deliberada de Gran Bretaña a India por 150 años se puede considerar como el crimen más horrible en la historia de la humanidad, recalcó. Shashi Tharoor, de India, autor de Infamous Empire (El imperio infame), recabó documentación de este crimen, el cual señaló el primer ministro de India, Narenda Modi el 24 de julio del 2015, refleja lo que todo patriota indio conoce, añadió Zakharova. Tharoor hace una reseña de la desindustrialización y el saqueo de India por los británicos, así como la muerte por hambruna de 15 a 29 millones de personas, 4 millones en Bengal solamente, bajo el régimen de uno de los más crueles primeros ministros del siglo 20, Winston Churchill. Zakharova citó la declaración de Churchil: “Yo detesto a los indios. Son un pueblo bestial con una religión bestial”. Luego relató las ejecuciones de indios fusilados con cañones; la masacre del infame 13 de abril de 1919, cuando 50 soldados hicieron fuego contra civiles desarmados en el centro de la ciudad, asesinando alrededor de 1,000 personas.

Le siguió África. Trece millones de africanos fueron sacados del continente como esclavos, pero se sabe que de 3 a 4 veces más esa cantidad de africanos fueron asesinados, con un total de víctimas de entre 50 a 52 millones de personas.

Los británicos establecieron campos de concentración en la Guerra de los Bóer (conflicto entre el Reino Unido y los fundadores de las repúblicas independientes del Estado Libre de Orange y la República Sudafricana, en el nordeste de Sudáfrica), para cualquiera que se pensara podría ser simpatizante de los rebeldes bóer en contra del régimen británico. Sus casas eran incendiadas y su ganado y cultivos destruidos; luego separaban a los hombres de las mujeres y los niños, y los sacaban del país para enviarlos a Ceilán e India. Cuando se dio a conocer la existencia de los campos de concentración, lord Kitchener [uno de los creadores de la geopolítica] alegó que los campos estaban diseñados para dar “seguridad” a la población civil, y los calificó de lugares de salvación, informó Zakharova.

¿Acaso no es esto igual que los Cascos Blancos de hoy? Preguntó ella. Encuentran terroristas y los llaman “cascos blancos”, y los utilizan para hacer provocaciones “para salvar a la población”. Han pasado muchos años, pero nada a cambiado.

En Australia, los británicos mataron entre 90 y 95% de la población indígena durante la ocupación. Y esa no es nuestra apreciación; a los colonos ingleses se les daba compensaciones por cada persona que asesinaran, señaló.

Luego regresó a África: En la década de 1870, los británicos impusieron un genocidio a la población zulú en la Colonia del Cabo, y de 1954 a 1961, en contra de los pueblo Kikuyu en Kenia, “en donde como represalia por el asesinato de 32 colonos blancos, las autoridades británicas exterminaron a 300,000 miembros del pueblo Kikuyu, y llevaron a otros 1 y medio millones de personas a campos de concentración”.

Debemos recordar las famosas Guerras de Opio, durante las cuales Londres estaba envenenando a la población china con opio.

Cuando Londres se nombra a sí misma representante de las causas humanitarias, vienen a la memoria sus acciones en contra de los pueblos del Medio Oriente. Solo miren en el mapa las fronteras que ellos definieron, dividiendo a los pueblos de tal modo que tiene consecuencias hoy.

Luego, están los documentos clasificados de los archivos británicos, sobre cómo las autoridades británicas ordenaron el uso de armas químicas en la primavera de 1920 en Mesopotamia (otra vez Churchill) y de 6,000 a 10,000 nativos de lo que es hoy Iraq fueron asesinados. Tal vez para Londres eso no es gran cosa, recalcó Zakharova.

Se refirió a casos relacionados a los griegos, los libios, sudaneses, eritreos, y otros, antes de pasar de los casos de genocidio directo, a la pasión de los británicos por las operaciones de espionaje y operaciones subversivas concretas. Las películas de James Bond no son de ninguna manera ficción, explicó; Ian Fleming, el autor de las series de espionaje de James Bond, trabajaba con documentos de archivos. Los espías británicos sí tienen “permiso para matar”.

Zakharova mencionó algunos de los asesinatos y golpes de Estado que fueron dirigidos por los servicios secretos de los británicos. La confesión de la baronesa Daphne Park, veterana controladora del MI6, de que ella organizó el asesinato del primer Presidente electo del Congo, Patricio Lumumba, en 1961; el golpe de Estado en contra del primer ministro de Irán, Mohammad Mosaddegh en 1953, que benefició a los intereses petroleros británicos; los asesinatos que cometieron en Irlanda del Norte; el envío de fascistas Banderistas de regreso a Ucrania a principios de la década de 1950, etc.

No quedó fuera del conjunto de hechos pormenorizados, la cadena de extrañas muertes de rusos y científicos británicos en territorio del Reino Unido de 2001 a 2014, muchos de ellos relacionados con el laboratorio de Porton Down, como el inexplicable “suicidio” en 2003 del doctor David Kelly, científico de Porton Down.

Finalmente, Zakharova se refirió a una de las tácticas favoritas de las autoridades británicas, de lo cual Rusia es actualmente su objetivo inmediato, que es la “propaganda negra”, de lo cual se han escrito volúmenes. No es de sorprender que algunas personas sepan esto, dijo Zakharova. Lo que es sorprendente es que alguna gente no lo sepa.