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Lo que está en juego es la Constitución de Estados Unidos, y también la Tercera Guerra Mundial

11 de abril de 2018
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El Presidente Donald J. Trump y los jefes de gobierno de los Estados bálticos, en la reunión del 3 de abril de 2018 (Foto oficial de la Casa Blanca, por Joyce N. Boghosian).

11 de abril de 2018 — No importa qué tantos Rod Rosensteins, del Departamento de Justicia, “firmen” los allanamientos del FBI contra el abogado personal del Presidente Trump; lo que hicieron fue quitarle al Presidente estadounidense la protección de la Cuarta y la Sexta Enmiendas de la Constitución de Estados Unidos. El objetivo es destituir al Presidente de su cargo; y el objetivo inmediato, y de extremo peligro, es lanzar una guerra contra Siria y contra Rusia.

Se está haciendo a un lado la Constitución de Estados Unidos para apoderarse de la política exterior del país, y de la propia Oficina Oval, del Presidente Trump, para poner a Estados Unidos de nuevo en la condición de “guerra permanente” y “guerra de cambio de régimen” que había con Bush y con Obama. Se está haciendo a un lado a los electores estadounidenses que observan impotentes, a menos que actúen ya, en grandes cantidades.

Toda la escalada de este “asesinato judicial” al Presidente Trump es obra del Fiscal Especial, el corrupto ex director del FBI, Robert Mueller. Mueller ha ido ya demasiado lejos, muy pero muy lejos de su mandato de investigar las elecciones de 2016, simplemente porque fracasó la investigación del “Rusiagate”. Su objetivo ahora es acusar al Presidente de cualquier cosa para destituirlo. Mueller solo remitió la tarea de ejecutar el allanamiento contra el abogado de Trump, Michael Cohen, al fiscal federal de Nueva York. Ese fiscal, designado por Trump, ya ha sido obligado a recusarse del caso, y el procesamiento de Cohen se ha transferido a Mueller, quien tratará de obligar al abogado personal del Presidente durante 25 años, a voltearse en su contra.

Si Donald Trump fuese un príncipe saudí, Robert Mueller lo protegería. Si fuese el presidente ejecutivo del banco Wells Fargo, Mueller negociaría un acuerdo para no procesarlo. Pero él es el Presidente de Estados Unidos, y se opone a la política de guerra constante que promueven los geopolíticos británicos y sus correveidiles en Estados Unidos.

Este ataque contra el Presidente y contra la Constitución se da después de que el Presidente intento, hace diez días, ordenarle al Consejo de Seguridad Nacional y al Jefe del Estado Mayor Conjunto, retirar las fuerzas armadas de Estados Unidos de Siria. El ataque de Mueller está conectado directamente a la farsa del ataque con armas químicas en Siria, farsa ejecutada por los “Cascos Blancos” controlados por los británicos, la supuesta organización de rescatistas que colaboran con los terroristas yihadistas en Siria.

En marzo de 2017, cuando el Presidente Trump dijo que el “cambio de régimen en Siria no es nuestra misión”, ocurrió el ataque orquestado de dizque armas químicas contra niños de la ciudad de Khan Sheikhoun, para cambiar su forma de pensar sobre el asunto, y el secretario de Defensa británico convenció al Secretario de Defensa estadounidense James Mattis, para atacar Siria con misiles crucero. Mattis admitió recientemente que no había evidencia. Ahora el Presidente Trump dice que “nos vamos a salir de Siria, pronto”, y los Cascos Blancos orquestan otro ataque químico, y Gran Bretaña con Francia exigen lanzar la guerra contra Siria.

Cualquiera puede ver que esto podría llevar, sin ningún propósito, a una nueva guerra mundial, en la cual no habría sobrevivientes.

Este es el plan bélico al cual se opone el Presidente Trump, y por lo cual se ha desplegado al “asesino judicial” Mueller en contra del Presidente y en contra de la Constitución. Los dirigentes del Congreso como los senadores Chuck Schumer y Mitch McConnell han reaccionado en defensa de Mueller. Cualquier miembro del Congreso que haga esto debe ser botado a la basura.

El Comité de Acción Política LaRouche está en una movilización para detener a Mueller y el plan de guerra, con una declaración urgente (https://es.larouchepac.com/20180411) en donde señala: “En 2013, cuando Obama amenazó con lanzar una guerra con Rusia en torno a Siria, el pueblo estadounidense intervino, armó una tremolina y lo detuvo. Eso es lo que se necesita ahora... A parar el plan de guerra y a correr a Robert Mueller, ya”.

Uno de esos estadounidenses que intervino enérgicamente en 2013 para detener la guerra con Rusia y Siria, fue Donald J. Trump.