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Para acabar con la geopolítica se necesita un nuevo concepto del hombre

7 de marzo de 2018
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Corea del Norte y Corea del Sur coincidieron en realizar una tercera cumbre en abril. En la foto, Corea del Sur envió una delegación al Norte para organizar una reunión con el dirigente norcoreano Kim Jong-un. Fuente : KOCIS(korea.net).

7 de febrero de 2018 — Los rápidos acontecimientos en torno a la península coreana muestran qué tan rápido está cambiando la situación estratégica global luego del impactante anuncio del Presidente de Rusia, Vladimir Putin, en su informe a la nación del 1 de marzo.

Luego de recibir a una delegación de Corea del Sur, de muy alto nivel, el gobierno norcoreano de Kim Jong-un aceptó negociar directamente con Estados Unidos y discutir el tema de la desnuclearización, siempre y cuando se garantice su seguridad, y suspenderá todas las pruebas nucleares y de misiles balísticos mientras se lleve a cabo el diálogo. Enviados surcoreanos de alto nivel viajarán esta semana a Washington, DC, para informar al Presidente Trump, y luego visitarán China, Rusia y Japón con los mismos propósitos.

En cuanto se hizo pública la noticia sobre Corea el martes 6 de marzo, el Presidente Trump tuiteó de inmediato que se había “hecho un posible avance en las pláticas con Corea del Norte”, que “todas las partes interesadas han hecho un esfuerzo serio”, y que Estados Unidos está “listo para avanzar duro en cualquier dirección”.

¿Cuál es la dinámica que subyace en estos acontecimientos?

En un sentido, tanto Rusia como China han introducido “nuevos principios políticos” —es decir, flancos inesperados— a la situación estratégica mundial, lo cual no solo agarró desprevenidos al imperio británico y a sus aliados de Wall Street y Washington, sino que los ha dejado atarantados tratando de adivinar qué fue lo que los golpeó. Les carcome el temor de que, de algún modo, todo su edificio de geopolítica se está derrumbado desde sus cimientos.

Y es cierto.

En la videoconferencia semanal de Helga Zepp-LaRouche, que se difundirá con traducción al español el viernes 9, abordará este tema de “El cambio estratégico inherente en el ‘Shock Sputnik’ de Putin”. La señora Zepp-LaRouche comentó ayer que en este mundo tan cambiante en extremo, nuestros oponentes se están desesperando por el hecho de que están perdiendo el barco de manera patente. Eso ha sucedido así debido a su arrogancia, una arrogancia que nace de su profundo compromiso con el empirismo radical. Niegan la existencia misma de la creatividad humana, y por ende, niegan que sea posible que ocurra nada como el anuncio militar de Putin, ni el éxito de China con la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Y pueden estar absolutamente seguros, señaló Helga Zepp-LaRouche, que los logros militares científicos rusos, y que el acento que pone Putin en la creatividad y el avance tecnológico como motores de la economía física, están coordinados con China. Recuerden el desfile del Día de la Victoria en China, en septiembre de 2015, ante la presencia de Putin al lado del Presidente Xi Jinping de China. Recuerden que Rusia y China tienen una alianza estratégica bien establecida.

Estas son las realidades estratégicas que vienen cambiando con rapidez, señaló Zepp-LaRouche. Y Occidente se está quedando muy rezagado con respecto a la nueva realidad militar, con respecto a la Nueva Ruta de la Seda, y también con respecto al hecho de que el colonialismo ya se acabó de hecho, como se ve en el compromiso en torno al gran proyecto Transaqua en África.

En particular, los británicos están en pánico por los acontecimientos de Estados Unidos, en donde el Presidente Trump está mostrando su potencial para romper la caja geopolítica de una vez por todas —como lo sugieren los sucesos en Corea—una caja en la que los británicos han tenido enjaulados a la mayoría de los Presidentes estadounidenses en los últimos 50 o 100 años incluso.

Sin embargo, todas estas situaciones, desde África, hasta Rusia, a Estados Unidos y hasta China, necesitan el aporte singular del método científico de Lyndon LaRouche para lograr sus intenciones declaradas. Helga Zepp-LaRouche subrayó que somos la única fuerza que puede juntar gente de extremos completamente diferentes del espectro —tanto dentro de cada país como internacionalmente—en la misma mesa en base a principios superiores.

Para este fin, de nuevo citamos en este espacio los párrafos iniciales del documento de Lyndon LaRouche del 30 de marzo de 1984, “La doctrina LaRouche: Borrador de memorando de entendimiento entre Estados Unidos de Norteamérica y la Unión Soviética”, cuyos principios siguen siendo tan incisivos como indispensables hoy día, luego del “Shock Sputnik” de Putin, como cuando fueron escritos hace 34 años. (El documento completo se puede leer en la edición de Resumen Ejecutivo de EIR del 15 de abril de 1984, en www.larouchepub.com/spanish):

“Los cimientos políticos de la paz duradera deben ser: (a) la soberanía incondicional de cada uno y todos los Estados nacionales; y (b) la cooperación entre los Estados nacionales soberanos a fin de crear oportunidades ilimitadas de participación general en el beneficio del progreso técnico, para provecho de todos y cada uno de ellos.

“La aplicación de esta política de paz duradera impone, por encima de todo, modificar profundamente las relaciones monetarias, económicas y políticas que imperan entre las potencias dominantes y las naciones relativamente subordinadas, a menudo catalogadas como ‘naciones en desarrollo’. No habrá paz duradera en este planeta si no remediamos progresivamente las injusticias que subsisten como consecuencia del colonialismo moderno.

“En la medida en que Estados Unidos y la Unión Soviética reconozcan que el avance de las facultades productivas de los trabajadores de todo el planeta es interés estratégico vital de ambas potencias, las dos estarán unidas por un interés común. Esta es la esencia del curso de acción política y económica indispensable para fomentar la paz duradera entre las dos potencias”.