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Ciencia, Felicidad y el fin de la geopolítica

12 de febrero de 2018
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El vicepresidente Mike Pence y la señora Karen Pence asistieron a la ceremonia de apertura de las Olimpiadas de Invierno 2018 en el Estadio Olímpico de Pyeongchang, el viernes 9 de febrero de 2018, en Pyeongchang, Corea del Sur. (Foto oficial de la Casa Blanca por D. Myles Cullen).

12 de febrero de 2018 — “El fundamento político para la paz duradera debe ser: a) la soberanía incondicional de todos y cada uno de los Estados nacionales; y b) la cooperación entre los Estados nacionales soberanos con el fin de fomentar las oportunidades ilimitadas de participar en los beneficios del progreso tecnológico, para el beneficio mutuo de todos y cada uno”.

Esto escribió Lyndon LaRouche el 30 de marzo de 1984, en un documento titulado “La doctrina LaRouche: Proyecto de memorando de acuerdo entre Estados Unidos y la URSS”, que se puede leer completo en el número del semanario EIR que está en circulación. Este documento programático de LaRouche sigue siendo tan válido, y tan necesario urgentemente hoy en día como cuando se escribió hace ya casi 38 años. Desde entonces, los gobiernos organizados en torno a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, en particular China y Rusia, han estado escuchando “las sabias palabras de Lyndon LaRouche” y han aprendido la lección, si no cabalmente, al menos significativamente. Ahora se necesita con urgencia que Estados Unidos haga lo mismo y que se libere finalmente de la geopolítica británica, como ha sido el instinto del Presidente Trump todo el tiempo.

En ese documento programático de 1984, LaRouche señala:

“El aspecto más vital de la implementación ahora de dicho programa de paz duradera es un cambio profundo en las relaciones monetarias, económicas y políticas entre las potencias dominantes y las naciones relativamente subordinadas que a menudo se clasifican como ‘naciones en desarrollo’. A menos que se remedien progresivamente las desigualdades persistentes en la secuela del colonialismo moderno, no puede haber ninguna paz duradera en este planeta.

“En tanto que Estados Unidos y la Unión Soviética reconozcan que el avance de las facultades productivas del trabajo en todo el planeta es del interés vital de ambas, las dos potencias estarán vinculadas en ese grado y de ese modo por un interés común. Este es el meollo de los programas de la práctica política y económica indispensable para fomentar la paz duradera entre esas potencias.

“El termino, tecnología, se debe entender en términos de su significado original aportado por Gottfried Leibniz”.

Más adelante, LaRouche especificó el papel central de la ciencia y la tecnología en el desarrollo humano:

“Por lo tanto, el mejoramiento general de las facultades productivas de los trabajadores en todos los Estados soberanos, principalmente de las llamadas naciones en desarrollo, requiere que todo el mundo se esfuerce en: a) aumentar el porcentaje mundial de los trabajadores empleados en la investigación científica y en las tareas conexas: se recomienda que a mediano plazo, se emplee en ese renglón el 5% de la fuerza laboral mundial; b) aumentar la producción de bienes de capital, en números tanto absolutos como relativos, así como el ritmo de renovación del capital físico en ese renglón de la producción; y c) combinar estos dos factores para acelerar la incorporación de los adelantos tecnológico en la producción de bienes de capital…

“Para darle fuerza a este programa, las potencias acuerdan el establecimiento de nuevas instituciones de cooperación entre ellas y otras naciones para desarrollar estas nuevas áreas de avances científicos para su aplicación en la exploración del espacio”.

Hoy día, la humanidad tiene enfrente dos opciones. En las últimas 72 horas, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China anunció que en los últimos cinco años se ha duplicado la inversión del gobierno en investigación y desarrollo en ciencias básicas, en concordancia con el programa establecido por el Consejo de Estado para “fortalecer la investigación en ciencia básica para establecer los principios básicos y arreglos principales”. Y el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, en la reunión del Consejo para la Ciencia y la Educación que se llevó a cabo el 8 de febrero en Novosibirsk, subrayó la importancia de los grandes proyectos científicos, y que “este tipo de infraestructura se debe convertir en la base para los programas de investigación a gran escala y ser el centro de la cooperación científica para todo el espacio euroasiático”.

Durante esas mismas 72 horas, sin embargo, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, hizo todo lo que pudo para entorpecer la incipiente apertura diplomática y diálogo entre representantes de alto nivel de Corea del Norte y del Sur, en las Olimpiadas de Invierno. Pero afortunadamente fracasó. Sin embargo, si la geopolítica llega a prevalecer en Occidente, la humanidad estaría entonces en la trayectoria de una autoaniquilación nuclear.

El asunto estratégico central, es el que planteó Helga Zepp-LaRouche en su presentación inaugural de la nueva serie de clases sobre “¿Qué es el Nuevo Paradigma?” el pasado sábado 10.

“Si ven las condiciones hoy del mundo occidental en especial —de Estados Unidos, de Europa, en donde el gobierno alemán se autodestruye en el proceso de tratar de crear un nuevo gobierno— encuentran una situación en la que se ve claramente que el mundo se encuentra en un grave trastorno. He planteado antes que necesitamos un Nuevo Paradigma, que debe ser diferente al actual conjunto de axiomas y suposiciones, del mismo modo en que la Edad Media era diferente de los tiempos modernos, en donde básicamente todos los axiomas del escolasticismo, del aristotelismo, la superstición y otros trastornos similares, fueron sustituidos por una imagen del hombre completamente diferente y una concepción diferente de la sociedad.

“Esto es necesario para garantizar la supervivencia a largo plazo de la especie humana. Y la cuestión es: ¿Nos podemos dar un sistema de autogobierno que garantice que la especie humana existirá por siglos y hasta milenios por venir? Obviamente esta es la cuestión a la que mi esposo, Lyndon LaRouche, le ha dedicado todo el trabajo de su vida; en otras palabras, para detectar esos aspectos del sistema actual que eran erróneos, y cómo sustituirlos por un sistema mejor y más completo”.

Gottfried Leibniz, cuya explicación del concepto de tecnología identificó Lyndon LaRouche como algo central para hacer realidad una paz duradera, habló de la naturaleza de este sistema mejor en su breve ensayo de 1700, “Sobre la sabiduría”:

“La sabiduría es simplemente la ciencia de la felicidad, o la ciencia que nos enseña como lograr la felicidad. La felicidad es un estado de alegría permanente... Nada sirve mejor a nuestra felicidad que la iluminación de nuestro entendimiento y el ejercicio de nuestra voluntad para actuar siempre de acuerdo con nuestro entendimiento... Ayudándonos mutuamente en la búsqueda de la verdad, del conocimiento de la naturaleza, en la multiplicación de las facultades humanas, y en el avance del bien común... Pues de nuestra vida solo se ha de valorar como vida verdaderamente el bien que en ella hacemos”.