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El mundo tiene que saber lo que ha hecho Macron

11 de enero de 2018
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El Presidente de China Xi Jinping (derecha) se reunió con su homólogo francés, Emmanuel Macron, en Hamburgo, Alemania, el 8 de julio del 2017. (Xinhua/Li Xueren).

10 de enero de 2017 — El Presidente de Francia, Emmanuel Macron, en su discurso que dio en Xian, en el primer tramo de su visita a China, ha realizado una intervención sumamente importante dentro de la idiotez casi universal que domina a la Unión Europea. Para llevar a cabo una transformación como la que se necesita ahora, es indispensable primero reconocer el horror que dominan las condiciones políticas y económicas en Occidente, y la degenerada mentalidad de las élites, los medios de comunicación masiva, y de gran parte de la población en Europa y en Estados Unidos. En segundo lugar, se necesita reconocer el Nuevo Paradigma histórico que ha iniciado la Nueva Ruta de la Seda de China. Y tercero, se requiere la visión necesaria para ver que llevar a Europa y a Estados Unidos a integrarse plenamente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, de China, como lo ha hecho casi todo el resto del mundo, sienta las bases necesarias para crear el nuevo orden mundial basado en la paz y en el desarrollo.

Macron ha dado un gran paso para satisfacer esas tres condiciones, aunque seguramente tu no lo sabrías leyendo la prensa occidental.

En cuanto a la primera, Macron señaló que China “se las ha arreglado para sacar de la pobreza a 700 millones de personas en las últimas décadas. Esto es una realidad para Francia también, donde nos enfrentamos con un desempleo masivo, con la necesidad imperante de darle una perspectiva de futuro a toda una parte de nuestra población, pero es un desafío del mundo, que vive hoy día una crisis del capitalismo globalizado, el cual, en las últimas décadas, ha explotado las desigualdades sociales y la concentración de la riqueza”.

Desde la perspectiva estratégica, Macron dijo que Occidente debe superar el “imperialismo unilateral” que llevan a cabo Francia y otras potencias europeas en África y otras partes. “Tenemos que aprovechar las lecciones del pasado. Siempre que tratamos de imponer la ‘verdad’ o la ‘ley’ contra el pueblo mismo, nos equivocamos, y algunas veces hemos producido situaciones aún peores. Como en Iraq o en Libia hoy. Tenemos que trabajar juntos para desarrollar el respeto a la soberanía de los pueblos”, subrayó Macron.

Atacó directamente al paradigma geopolítico que domina el pensamiento de Occidente: “No debe de haber ninguna supremacía disfrazada, ni un conflicto entre supremacías en competencia. Todo nuestro arte, si me permiten utilizar esa palabra, no estará en el arte de la guerra, sino en el arte de la cooperación equilibrada para garantizar la armonía que necesita nuestro mundo en los niveles geoestratégico, político y económico”.

Se refirió a Occidente como “un mundo posmoderno cansado, donde se prohibieron las grandes epopeyas”.

Más importante aún, Macron identificó a la Nueva Ruta de la Seda como el nexo necesario entre todos los pueblos para lograr este nuevo orden mundial. “Yo creo que la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda”, dijo, “puede satisfacer nuestros intereses, los de Francia y los de Europa, si nos damos los medios para trabajar juntos realmente... Le corresponde a Europa y Asia, a Francia y a China, definir y proponer juntos las reglas de un juego en el que todos ganaremos, o todos perderemos. He venido pues a decirle a China mi determinación de que la asociación euro-china entre al siglo 21 con esta nueva gramática que tenemos que definir todos juntos”.

Macron elogió el trabajo que ha realizado China en África, en donde “China ha invertido enormemente en los últimos años, en infraestructura, materias primas, con una fuerza financiera que los países europeos no tienen”. Planteó la cooperación franco-china en África para “llevar a cabo proyectos que son realmente útiles para el crecimiento del continente, sostenibles financieramente, porque el futuro está ahí, porque no debemos reproducir los errores del pasado de crear dependencias políticas y financieras bajo el pretexto del desarrollo”.

La mayoría de la prensa occidental, si es que cubrieron la visita, la presentan neciamente como un “ataque a Trump”, o como un sermón a China para que abra sus mercados. Esto demuestra una vez más que los dirigentes occidentales y sus voceros en los medios de comunicación no están dispuestos, o son incapaces, de quitarse sus visores geopolíticos, su mentalidad darwinista de suma cero.

Helga Zepp-LaRouche comentó, con relación a esta extraordinaria visita de Macron a China, que las naciones que no se unan a la Nueva Ruta de la Seda quedarán fuera de la historia. Porque los vientos de cambio histórico soplan en la dirección de este Nuevo Paradigma. El Presidente Trump ha acogido el papel crucial de China en la historia y para el futuro; el primer ministro japonés Shinzo Abe ha prometido cofinanciar proyectos con China a lo largo de la Nueva Ruta de la Seda; y ahora Francia está rompiendo la resistencia a la Nueva Ruta de la Seda proveniente de la Unión Europea y de Alemania en particular.

Como pueden ver en este mismo portal, el Comité de Acción Política de LaRouche ha emitido una declaración nacional—La intervención electoral de LaRouchePAC en el 2018: La campaña para ganar el futuro—que se circulará a las instituciones de todo Estados Unidos, para unir a las organizaciones de base en torno a las Cuatro Leyes de LaRouche, como la base para revivir la economía estadounidense y unirse al proceso de la Nueva Ruta de la Seda para el desarrollo global.