El DOJ dispuso que Brasil pagase generosamente a los “culpables declarados” que emplearon para destruir su economía nacional

2 de enero de 2018

2 de enero de 2018 — “La mejor profesión del 2017, y también la de hace dos años, sin duda alguna, fue la de delator premiado” a los tipos que se declarasen culpable, en la operación “Lava Jato” del Departamento de Justicia estadounidense (DOJ en sus siglas en inglés), según escribe Marcos de Oliveira, director del periódico brasileño Monitor Mercantil, en su columna del 22 de diciembre. Oliveira informa:

“Alberto Youssef, especulador del mercado negro del dólar, que fuera condenado a más de 100 años de prisión, pero que solo cumplió dos años y ocho meses de cárcel y 4 meses de prisión en su casa, vive en un edificio muy lujoso en el Parque do Ibirapuera, la zona de la capital brasileña donde son más caros los metros cuadrados de los bienes raíces. El acuerdo de culpabilidad de Youssef tiene una cláusula de cumplimiento: él se quedará con el 2% de todo el dinero que ayude a recuperar, una cantidad que puede llegar a los 20 millones de reales [más de $6 millones de dólares], la mitad de toda la propiedad que la justicia le confiscó al especulador del mercado negro”.

De los otros casos que De Oliveira cita, hay que relatar de nuevo el de Lucio Funaro, para tener una idea más completa de lo que el DOJ ha estado haciendo con los impuestos de los estadounidenses en Brasil:

“Lucio Funaro fue quien salió de la cárcel más recientemente”, escribe De Oliveira. “Su negociación con un juez para irse a un lugar en el interior de [el estado] de Sao Paulo, con tres piscinas y un helipuerto, es digna de los anales de Lava Jato. Ah, y allí tiene también una cancha de tenis, y, para no estar ocioso, trató de conseguir la autorización para que un amigo jugase con él. El juez del 10mo Tribunal Federal Civil de Brasilia, Vallisney de Souza Oliveira, prefirió dejar eso para el año que viene”.

Funaro fue el especulador de monedas en el mercado negro que trabajaba para Eduardo Cunha, el ex presidente de la Cámara de Diputados, a quien utilizaron para encabezar la campaña de juicio político contra la Presidente Dilma Rousseff. Funaro, quien también estuvo involucrado en otros escándalos de corrupción, fue famoso por amenazar a empresarios a “contribuir”, o si no ya verán. Entre los blancos más importantes de su “acuerdo de culpabilidad” estaba la Caixa Económica Federal (CEF), un banco estatal grande que Wall Street tenía en la mira desde hace mucho para ser privatizado.

Fue el lucrativo “acuerdo de culpabilidad” de Youssef el que implicó directamente al equipo del FBI y del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que dirigieron tanto la operación de Lava Jato como la operación igualmente corrupta de golpe de Estado en contra del Presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump.

Youssef fue la presa de los fiscales brasileños que utilizaron en el 2013 para lanzar toda la operación de Lava Jato, con la que derrocaron a la Presidente Dilma Rousseff, y destruyeron a las empresas estatales de petróleo y electricidad, Petrobras y Eletrobras respectivamente, y también las principales compañías de ingeniería y construcción brasileñas. El tipo tenía un largo expediente policial, luego de haber iniciado su carrera como contrabandista, aparentemente traficaba drogas, aparatos electrónicos y joyas ilegales, antes de que encontrara que lavar dinero en la política es mucho más lucrativo. Para el 2005, momento en que la agencia noticiosa financiera Bloomberg lo describió como “el banquero central del mercado negro brasileño, un delincuente de carrera que contrabandeaba dinero en efectivo para los ricos y poderosos en su jet privado y sus carros blindados”, ya Youssef había mostrado ser un profesional de los “acuerdos de culpabilidad”, logrando mantenerse fuera de la cárcel en el 2004, luego de que lo atraparan en el escándalo de corrupción del Banestado.

Youssef firmó su acuerdo de culpabilidad en el 2015 con el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Como informara la Executive Intelligence Review (EIR) en junio del 2016: “Para agosto del 2015, hubo una reunión decisiva en la que participaron el abogado del lavador de dinero, entonces encarcelado, Alberto Youssef, quien llegó a un acuerdo de culpabilidad con los fiscales de Lava Jato, a cambio de dar información. En esta reunión no solo habían agentes del FBI, sino también habían representantes de fondos especulativos y de pensiones, que habían introducido demandas legales conjuntas en contra de Petrobras, ¡con la esperanza de ganar miles de millones de dólares por supuestas ‘pérdidas’ como consecuencia de los actos de corrupción! Se acordó en esa reunión de agosto, que Youssef firmaría una declaración de culpabilidad con los funcionarios de Estados Unidos, no con los funcionarios brasileños”. Los términos de su “cooperación” fueron entonces redactados por el abogado de Youssef, en una visita que hizo a EU en septiembre de ese año.