Ex ministro de Relaciones Exteriores de Argentina denunció al juez que lo hizo “preso político”

22 de diciembre de 2017

22 de diciembre de 2017 — En una carta dirigida al periódico New York Times y que fue publicada el 20 de diciembre de 2017, titulada “Soy un preso político”, Hector Timerman, ex ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, denunció al corrupto juez Claudio Bonadio (quien se ve a sí mismo como la versión argentina del juez Sergio Moro de la operación británica Lava Jato) no solo por acusarlo de manera fraudulenta por traición, con relación al ataque en 1994 a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en Buenos Aires, sino además por haberle dado “una sentencia de muerte”.

Dado que Timerman sufre de cáncer, tiene arresto domiciliario en vez de estar encarcelado preventivamente, como ordenó Bonadio; pero tiene prohibido salir de su casa para recibir su tratamiento diario contra el cáncer, o viajar a Estados Unidos donde también estaba recibiendo tratamiento. “Prohibirme que reciba tratamiento médico oportuno es como sentenciarme a muerte. La Constitución de Argentina no permite la pena de muerte. Pero con un juez como este, esa es una garantía muy pequeña”, escribió.

Bonadio, quien es parte de la mafia judicial que responde al Presidente Mauricio Macri, afirma que Timerman y Cristina Fernández de Kirchner, ex Presidente de Argentina, encubrieron el papel de Irán en el ataque al AMIA en 1994 (la investigación de este caso estuvo mal hecha desde el comienzo y todavía hoy, 23 años más tarde, no se ha resuelto) y que luego le pidió a la Interpol que eliminara los “alertas rojos” (órdenes de arresto) contra los iraníes acusados como parte de memorando que fue firmado con el gobierno iraní.

En una maniobra desesperada e irresponsable, Bonadio mencionó al ex secretario general del la Interpol, Ronald Noble, en el acta de acusación, y lo imputa de colusión con Fernández y Timerman para levantar las órdenes de arresto. Noble repetidamente ha negado la acusación y ha mostrado evidencias que así lo indican. Ahora Noble pide que lo llamen como testigo en el juicio de Fernández y de Timerman, sobre lo cual algunos analistas comentan que podría tumbar todo el caso.

El 19 de diciembre, Human Rights Watch (HRW) también dio su opinión sobre el caso, y dijo que la acusación contra Timerman y Fernández es “descabellada”, con muy poca evidencia para sustanciar un caso de traición o para justificar una detención preventiva. Normalmente, un encarcelamiento preventivo sólo debería imponerse como último recurso, dijo HRW, cuando otros medios resulten insuficientes para garantizar que una persona comparezca en un juicio. “Dada la ausencia de motivos suficientes e individualizados para encarcelar a los imputados mientras se lleva adelante el proceso, la justicia debería revertir de inmediato esta decisión”, manifestó Human Rights Watch.