Lava Jato de Londres llega a Ecuador: sentencian al vicepresidente por “corrupción”

15 de diciembre de 2017

15 de diciembre de 2017 — El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, quien fue suspendido de su cargo en agosto pasado, fue sentenciado el 13 de diciembre a seis años de prisión, bajo cargos de “asociación ilícita” y haber aceptado sobornos de la firma multinacional brasileña Odebrecht que buscaba garantizar contratos de proyectos de infraestructura en el país. Glas fue también vicepresidente del ex Presidente Rafael Correa y comparte su oposición al neoliberalismo y las políticas del FMI.

Su sentencia forma parte integral de la red de arrastre de la “Operación Lavado de Carros” o Lava Jato, instigada por el Departamento de Justicia de EU y dirigida por Londres, que asaltó las instituciones nacionales y dirigentes políticos brasileños y que tiene de blancos a otros dirigentes por toda Iberoamérica, entre ellos a la ex Presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner, bajo el disfraz de “combatir la corrupción”.

Siguiendo el patrón empleado en Brasil, acusan a Glas de aceptar sobornos con base en acusaciones hechas por el ex ejecutivo de la Odebrecht ecuatoriana, Jose Conceicao Santos, quien aceptó negociar un trato con los fiscales a cambio de su “cooperación”. Alega que Odebrecht le pagó $33.5 millones de dólares en sobornos a Ecuador del 2007 en adelante, para garantizar acuerdos sobre infraestructura y que Glas aceptó los sobornos utilizando a su tío. Según trascendió, acusarán a Glas de varios delitos.

Al hablar hoy desde Panamá, el ex Presidente Rafael Correa denunció que el proceso judicial contra Glas es “una persecución política cruel y vulgar llena de aberraciones judiciales que forman parte de la estrategia regional de destruir a las fuerzas progresistas en América Latina”, según informa el periódico dominicano Hoy. “Esta es una persecución política con el fin de apoderarse de manera ilegal y antidemocrática de la vicepresidencia de Ecuador”, señaló, y advirtió que “la criminalización de la política” —lo mismo que le está sucediendo a Donald Trump en EU— “es una nueva forma de persecución de los lideres progresistas en América Latina”. Viendo lo que le está sucediendo a Glas, sin evidencia alguna, agregó “todos podríamos ser víctimas de la misma injusticia” destacando que la destituida Presidenta de Brasil Dilma Rousseff, el ex Presidente brasileño Lula da Silva y Cristina Fernández de Argentina, todos han sido víctimas de esta misma persecución.