Juez argentino acelera la cacería judicial de la senadora Fernández de Kirchner; la acusa de traición

8 de diciembre de 2017

8 de diciembre de 2017 — En una maniobra desesperada y judicialmente insostenible —que nos recuerda la campaña en Washington DC en contra de Trump y la ofensiva dirigida desde Londres de la operación Lava Jato en Brasil— el juez argentino Claudio Bonadio, que ha encabezado la persecución judicial contra la ex Presidente de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, la acusó el jueves 7 de traición y exigió que le quitaran su fuero parlamentario para poderla encarcelar antes del juicio. Pero esto es muy poco probable que suceda.

Bonadio, quien está actuando a nombre de los intereses del neoconservador Presidente Mauricio Macri y sus patrocinadores internacionalmente, acusa a Fernández de Kirchner de que “montó un plan criminal” confabulándose con otros miembros de su gabinete y aliados políticos, para encubrir la supuesta participación de Irán en el ataque en 1994 a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en Buenos Aires. Su acusación llegó solo 72 horas antes de que Fernández de Kirchner asumiera oficialmente sus tareas como senadora federal.

El supuesto encubrimiento, según Bonadio, se presentó en la forma de un memorando que Fernández firmó con Irán en el 2013, que le habría permitido a los jueces argentinos interrogar, en Teherán, a los iraníes acusados por este caso. Aunque el Congreso argentino lo aprobó, el memorando eventualmente fue declarado anticonstitucional y nunca se ejecutó. Las acciones de Bonadio además están relacionadas con los intentos de vincular a Fernández con la muerte sospechosa del fiscal Alberto Nisman, en enero del 2015, quien también la acusó de haber encubierto el rol de Irán en el caso del AMIA.

La maniobra de Bonadio y Macri refleja más bien una medida desesperada, que muy bien se les puede revertir, dado el clima de malestar política que hay en Argentina, debido a las brutales medidas de austeridad de Macri. La acusación ya ha provocado declaraciones de repudio en toda la región, más notablemente de Brasil, en donde el ex Presidente Lula da Silva está en las encuestas como el preferido en la campaña presidencial, a pesar de haber sido acusado y perseguido por la operación Lava Jato que buscaba destruir a la nación. La ex Presidente Dilma Rousseff, emitió una fuerte declaración de respaldo a Cristina Fernández, donde advirte que su acusación es un ataque en contra de la democracia y del estado de derecho, que evoca las acciones tomadas por los dictadores militares de las décadas de 1970 a 1980, y esto se está haciendo en todo el continente. El ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, también envió un tuit en el que condena las acciones tomadas por Bonadio.

En Argentina, Fernández de Kirchner es la persona que habla en contra del brutal régimen de austeridad de Macri, y tiene una capacidad demostrada para movilizar a grandes cantidades de ciudadanos en defensa de sus derechos económicos. Inmediatamente luego de la acusación, grupos de trabajadores, organizaciones sociales y de izquierda, y muchos otros, de manera espontánea se congregaron en la Plaza de Mayo y en la Plaza de los Dos Congresos, en Buenos Aires, para denunciar la acusación contra Fernández, como un acto de autoritarismo y como una maniobra ilegal. En una rueda de prensa esta tarde, Fernández recalcó el punto obvio: “Es una causa inventada sobre hechos que no existieron. No hay delito”, dijo. “Bonadio lo sabe, el gobierno lo sabe, el Presidente Macri lo sabe”. De hecho, dijo ella, esto es una orden directa de Macri, a quien ella catalogó como el "conductor de la orquesta y Bonadio ejecuta la partitura judicial”. Esto, dijo Cristina, es una acción tomada con el solo propósito de “intimidar, aterrar y provocar” a cualquiera que pueda oponerse a la política económica genocida de Macri, la cual ha demostrado ser una fracaso total. Sin embargo, advirtió ella, “no nos vamos a callar, no nos vamos a asustar, no nos van a disciplinar frente al ajuste y el saqueo”.

Cristina señaló que ella tiene un papel único que jugar en el Senado; ella puede ser el vocero de la oposición contra las políticas genocidas de Macri, de una manera que otros no lo pueden hacer. Ella advirtió que quieren intimidarla, y mantener la Espada de Damocles sobre su cabeza, como una amenaza. Pero que ella no se va a dejar intimidar. El pueblo argentino exige soluciones para las angustias económicas que están sufriendo. Ese debería ser el orden del día, en vez de que Macri levante una cortina de humo para encubrir el malestar social causado por sus políticas, afirmó.