Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

La criminalización de los programas contrarios al imperio británico

1 de diciembre de 2017
obama_mueller_sitroom.jpg
Obama reunido con miembros de su equipo de seguridad nacional, entre ellos Robert Mueller, durante una reunión para hablar sobre el bombazo en Boston. 19 de abril de 2013 (Foto oficial de la Casa Blanca).

30 de noviembre de 2017 — El proceso de establecer procesos penales en contra de los programas que menoscaban las intenciones de “dividir y vencer” del imperio británico y sus piezas en Estados Unidos, dio otro paso adelante. Hemos visto cómo el Fiscal Especial Robert Mueller, con base en el desacreditado informe marrullero preparado por el ex funcionario del MI6 británico, Christopher Steele (y promovido por el equipo de inteligencia de Obama), está en el proceso de intentar un golpe de estado en contra del Presidente de Estados unidos con el fin de impedir su política de establecer relaciones amistosas y de cooperación con Rusia y China. Cualquier cooperación con Rusia es criminal, desde la perspectiva británica. El director de Inteligencia Nacional de Obama, James Clapper, le dijo a CNN el 12 de noviembre que el esfuerzo de Trump por trabajar constructivamente con Rusia es “un peligro para este país” y una amenaza a su “seguridad nacional”.

¿De qué se trata todo esto, si no de penalizar ciertas políticas, con base en la división geopolítica británica del mundo en facciones en guerra, el sello distintivo del imperio?

El miércoles 29, el Wall Street Journal y el Washington Post lanzaron una campaña para declarar que el teniente general (ret) Michael Flynn, el primer Asesor de Seguridad Nacional de Trump, había quebrantado las leyes al promover un “Plan Marshall” para el Medio Oriente, para construir plantas de energía nuclear a fin de que progresaran las economías de las naciones árabes.

“Fue una propuesta de negocios en la forma de un documento programático” le dijo una “fuente anónima” al Post en relación a la propuesta promovida por Flynn cuando estaba en la Casa Blanca. Definen el supuesto “delito” como corrupción, simplemente porque Flynn, antes de entrar a trabajar para el gobierno, había promovido el plan como consultor de compañías que potencialmente lo podía beneficiar. El Post agrega que este caso ya se le entregó al equipo de cacería de brujas de Mueller.

De hecho, esto demuestra claramente que esta pandilla de sicarios económicos consideran el desarrollo en sí como un delito. El Presidente de la Comisión de la Unión Europea (UE), Jean-Claude Juncker, había dicho anteriormente que la UE pretendía bloquear totalmente las inversiones chinas en Europa, bajo todo tipo de pretextos, en tanto que la prensa europea está llena de advertencias de que la Iniciativa Franja y Ruta de China es un intento por arrancarle al mundo de las manos a Estados Unidos.

Y sin embargo, la realidad está mostrando que estos matones no son más que la versión moderna del emperador desnudo. Por todo el mundo, casi todas las naciones abrazan al Nuevo Paradigma de paz a través del desarrollo. Solo esta semana, se desarrollaron conferencias sobre la Nueva Ruta de la Seda en Hungría (entre China y las 16 naciones de Europa Central y Oriental) y en Uruguay (el Foro Empresarial Chino-Latinoamericano-Caribeño) además de varias reuniones bilaterales entre China y varias naciones. La idea desarrollada por el estadista Lyndon LaRouche en los últimos 50 años —de que solo una reorganización total del orden económico y financiero mundial sobre la base del desarrollo real, podría evitar caer en una depresión y en la guerra— se está poniendo de manifiesto con la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Trump se ha convertido en una amenaza para el imperio británico al plantear que Estados Unidos solo podrá volver a ser grande, si se deshace de la ideología ambientalista contra la industria y contra la ciencia, y aplasta la guerra del opio (británica) en contra de Estados Unidos y del mundo, y se une a Rusia, China y otras naciones en programas de desarrollo pacífico.

El peligro que eludió el mundo, cuando el electorado estadounidense rechazó a Hillary Clinton en el 2016, se puso totalmente de manifiesto el martes en la videoconferencia de Hillary ante la conferencia anual de la revista empresarial Caijing en Pekín. Solo días después de que los Presidentes Trump y Xi Jinping hubieran proclamado su dedicación personal y de sus naciones a la cooperación para resolver los conflictos alrededor del mundo, Hillary despotricó que Xi Jinping era culpable de “una consolidación del poder sin precedentes” y advirtió en contra de la “concentración militar secreta de China en las islas bajo disputa” y de “intimidar a vecinos más pequeños”.

Por el contrario, los “vecinos pequeños” de China y otros alrededor del mundo, gustosos, le han dado la bienvenida a la Franja y la Ruta de China como la forma de liberarse del atraso neocolonialista y colonialista que las potencias europeas les han impuesto por siglos y la “esclavitud de la deuda” bajo la dictadura del FMI.

En cuanto a las respuestas en Estados Unidos, tómense cinco minutos para ver el video de LaRouchePAC “Virginia Occidental se une a la cooperación todos ganan de China” para que vean cómo la nueva Ruta de la Seda de China está contribuyendo realmente a hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande.