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El centro de gravedad del mundo está cambiando, del Atlántico al Pacífico

29 de noviembre de 2017
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El puente ferroviario y autopista a través del estrecho de Pingtan, que se construye en la provincia suroriental de China, Fujian. 2017. (Xinhua/New China)

29 de noviembre de 2017 — El concepto del Nuevo Paradigma euroasiático emergente para toda la humanidad, lo presentó por primera vez en la escena estratégica mundial en 1996, hace más de dos décadas, el estadista y economista estadounidense Lyndon LaRouche, cuando no había prácticamente ninguna “evidencia” visible para tal efecto. No obstante, LaRouche estuvo correcto. Esa idea la repitió, en términos casi idénticos, el mes pasado el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, quien acaba de organizar la reunión de “16+1” jefes de gobierno de 16 países de Europa Central y Oriental con China.

“El centro de gravedad de la economía mundial está cambiando, del occidente al oriente”, declaró Orban. “Aunque todavía hay alguna negación de esto en el mundo occidental, esa negación no parece ser razonable. Vemos que el centro de gravedad de la economía mundial está cambiando, de la región del Atlántico a la región del Pacífico”.

Hoy hay una abundancia de evidencia visible para mostrar que Orban está en lo correcto. De hecho, está sucediendo un cambio fundamental en los asuntos económicos y políticos del mundo, más inmediatamente como resultado del hecho de que China y Rusia han intensificado sus esfuerzos coordinados, y afirmando la realidad en el terreno por toda Eurasia. En el mismo sentido en que toda la situación en el Medio Oriente (y más allá) se ha transformado en virtud de la realidad en el terreno, de la victoria militar dirigida por Rusia contra el Estado Islámico en Siria, la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China está creando hechos consumados económicos que envuelven a toda la región euroasiática.

El imperio británico y sus adláteres de Wall Street han sido pillados por sorpresa y cada vez están más histéricos frente a esos acontecimientos, y el hecho de que han sido flanqueados. Y todavía no se les ha ocurrido qué puedan hacer al respecto, que no sea lanzar guerras y seguir con el intento de golpe de Estado contra el Presidente Trump.

Eso se debe a que los cambios estratégicos globales iniciados por China y Rusia, se volverán imparables si el Presidente Trump incorpora a Estados Unidos plenamente. Las buenas relaciones funcionales de Trump con sus colegas Presidentes, Xi Jinping de China y Vladimir Putin de Rusia, las cuales se consolidaron durante la gira de Trump por Asia a principios de este mes, es la peor pesadilla de la City de Londres y de Wall Street.

Y ahora entra de nuevo Barack Obama, el desacreditado ex Presidente de Estados Unidos, quien acaba de anunciar que en breve viajará a Asia en una gira que seguirá la huella de la gira del Presidente Trump y tratará de destruir, a nombre de sus amos británicos, todo lo que logró Trump. Obama se reunirá con el primer ministro de India, Narendra Modi, el 1 de diciembre, y luego viajará a China para reunirse con Xi Jinping, antes de viajar a Francia.

Pero ese burdo despliegue, que en el pasado pudiera haber funcionado, va a fracasar bajo las circunstancias actuales. El centro de gravedad del mundo ha cambiado realmente del Atlántico al Pacífico, y esa realidad se hace valer de tal manera que nación tras nación, se están incorporando al proceso.

En su discurso inaugural a la Conferencia Internacional del Instituto Schiller que se realizó el 25 y 26 de noviembre en Francfort, Alemania, Helga Zepp-LaRouche expresó está idea muy concienzudamente:

“Fue la falta absoluta y manifiesta de desarrollo del viejo orden, lo que ocasionó que tuviera eco el impulso de China y del espíritu de la Nueva Ruta de la Seda, de tal manera que ahora muchas naciones del mundo están decididas absolutamente a que haya un desarrollo para darle una mejor vida a todos sus pueblos.

“Ahora, yo creo que la Nueva Ruta de la Seda es un ejemplo emblemático de una idea cuyo tiempo ha llegado; y una vez que una idea esté en camino de convertirse en una realidad material, se convierte en una fuerza física en el universo. Yo he tenido la oportunidad personalmente de ver la evolución de esta idea, que en muchos sentidos comenzó realmente con este gran caballero, mi esposo, Lyndon LaRouche, quien hace muchas décadas, hace casi medio siglo, tuvo la idea de un Nuevo Orden Económico Mundial Justo. Esto se hizo más manifiesto en los setentas, en los ochentas, pero específicamente en 1991, cuando se desintegró la Unión Soviética: esta idea de crear un Nuevo Orden Económico Justo se volvió muy prominente. Yo tuve la oportunidad personalmente de ver como se difundió esto luego de que Xi Jinping anunció en 2013, en Kazajastán, la Nueva Ruta de la Seda... Esto ha generado un perspectiva completamente optimista”.